29 septiembre 2009

Rebuscando comunismos (sin comunistas)

Nada más llegar a Sofia nos echamos a pasear. La ciudad es pequeña, luminosa, provinciana y alegre, así que no se podía hacer otra cosa, nada más bajarse del tren. En la mismísima avenida Maria Luisa nos cruzamos con una multitud de musulmanes rezando en la calle, sobre esterillas de plástico, ante la mezquita de los baños (como tantas en el mundo, dicen que la construyó el propio Kodja Minar Sinan). Un poco más arriba la Iglesia de santo domingo está llena de señoras con pañuelos en la cabeza y música coral de esa del país, que te envuelve. Nos escapamos evitando pagar las velitas (que aquí no cuestan sólo la voluntad) y cuando empezaba a pensar que esto no era la Bulgaria comunista que crucé hace tantos años resulta que en pleno bulevar Vitosha nos cruzamos con un tranvía viejo y feo, que parece una chapuza improvisada con anárquicas planchas de metal. Un escalofrío de placer me eriza la espalda: queda algo de la Bulgaria comunista.
En mi país el comunismo es una ideología. Su imaginario lejano son banderas rojas, masas y desfiles. Su imaginario cercano discursos de barbudos, fiestas reivindicativas y carteles. Ese es el comunismo de los países que nunca fuimos Estados socialistas al otro lado del telón de acero. Pero  en la Europa del Este elcomunismo se recuerda más como una cultura que como una ideología. El comunismo son los pepinillos y las sandalias de goma sobre los calcetines. Y así lo recuerda también cualquier viajero que la hubiera paseado en los tiempos soviéticos por estos países. No hablo, pues, de ninguna ideología sino de un territorio sentimental. Por eso, en Bulgaria algún día el comunismo será también un itinerario turístico. El itinerario que evoca esa época en la que la vida era dura pero inocente; austera, aunque recortada.
Y ese comunismo se me aparece aún por muchos rincones, como se aparecen otras épocas, con la distancia acrítica que da la ternura. Lo descubro por primera vez, paseando por las calles limpias y agradables de Sofia, en los ramilletes de flores: vuelve el tiempo de las ciudades llenas de tenderetes de flores, tan baratas que uno, al pasear, se llena siempre las manos -y las de sus amigas- de flores de colores. Luego, en el balcón de una casa me enseñan el peregil plantado en latas vacías de aceite de oliva; me monto en un Lada que ruge como un tanque; intento comprar un billete de tren y la dependiente ignora a la cola que espera, mientras charla con su compañera.

En cualquier ciudad de Bulgaria nos cruzamos con matrimonios empobrecidos, de aire muy comunista. Son señores arreglados y muy limpios que de pronto, en esta Europa nueva, parecen muy pobres. Ella lleva el pelo teñido, la cara empolvada ligeramente, los labios pintados de rojo. Él, tal vez, una camisa cubana a juego con el pantalón azul azafata.No se sientan en la terraza de un café, sino en un banco público, sobre una bolsa de plástico a modo de cojín. la bolsa la han sacado muy bien doblada del bolso de la señora. Él, si fuera caminando sólo, llevaría una cartera de falsa piel en la mano. Miran impasibles alrededor y uno no puede dejar de notar que su mundo ya no existe. Ahora la gente se viste toda a la moda, las calles son sólo escaparates consumistas, la gente se entusiasma con cosas distintas y todo cuesta mucho más caro. El país cambia tan rápido que, más allá del esfuerzo de sobrevivir con una pensión mínima, todo les produce estupor. Quedan algunas estatuas del ejército rojo, un enorme mosaico en la pared en honor de Leningrado, niños que alquilan coches eléctricos en una plaza desangelada y algunos bancos de plástico pegados al suelo. Poco más.

En Plovdiv nos cruzamos con un concierto de Boney-M en el anfiteatro romano. Sí, ya sé que suena raro, pero al natural no sabría uno si están más antiguas las gradas de piedra o la bola de espejos que colgaba sobre el escenario. El caso es que aunque no era muy caro, mucha gente no podía pagarlo y pegados a las verjas de las ruinas decenas de búlgaros escuchaban al mítico grupo discotequero. Álgunos habían comprado incluso una lata de cerveza y la tenían en la mano. Casi todos estaban ya rozando la sesentena y ninguno vestía a la moda. Y no habían pasado un rato a escuchar algó de música, sino que se instalaron pegados a los barrotes el concierto completo.En este país las clases menos favorecidas van aún vestidas como en la época comunista, pero a uno le quedaba la duda de si simplemente ibana juego setentero con la época del grupo musical. Bailaban igual que baila la gente de esa edad en sus discotecas en mi ciudad y a nadie pareció importarle que el texto de la famosa canción Rasputín "RA, RA, RASPUTIN, amante de la reina rusa, RA, RA, RASPUTIN, la mayor máquina de amor de Rusia" acabara con un irónico "Vaya con los rusos!". Ahora ya no son tan amigos.
Otros escenarios de la misma época no tuvieron tanta suerte. El estadio romano, perfectamente conservado, tuvo la mala suerte de aparecer, casi intacto, justo en mitad de la principal y peatonal calle Nevski. Así que apenas excavado, le pusieron en emdio unos pilares de cemento y lo escondieron bajo una´pequeña galería comercial. Hoy es un cibercafé de estética cementera inefablemente comunista. Los chavales practican viedojuegos ambientados en la época romana y por las ventanas ven las esculturas y las gradas que quedan entre los pilares del café.
Lo que queda de la ideología oficial de aquellos tiempos no es, como pensarán los malvados, una tendencia irrefrenable a aprobar todo siempre por unanimidad absoluta. De eso apenas se ve, y en cambio la gente es tranquila, sobria. Un poco como el país: en el paso de Shimka, Bulgaria se abre como el cofre del tesoro. Las montañas cerradas y abruptas se convierten de pronto en una gran llanura, amarilla de cereales y salpicada de riachuelos. Y como sabía Tito, las montañas hacen nacionalista hasta al comunista más lanzado. Por eso, del comunismo queda, como siempre, el nacionalismo, que en la época se disfrazó de solidaridad o de lucha de clases; y quizás por eso resurgió tan fácilmente. Un buen ejemplo: cada ciudad dedica alguna de sus calles principales a Hristo Botev el poeta y revolucionario, perfecto prototipo romántico a lo Byron. En la época comunista se destacaba su paralelismo con José Martí y se acentuaba su preocupación por el reparto de la riqueza y su admiración por la Comuna de París. Hoy, sin embargo, se le reconoce esencialmente como luchador nacionalista. Búlgaron con mayúsculas y, por si fuera poco, contra los turcos. El himno nacional, de nuevo, es uno de sus poemas. Pasa lo mismo con Nevski, no el ruso sino el barbudo rebelde romántico. Afortunadamente la Bulgaria oficial, la de los patriotas, apenas se cruza por la calle en un país tan agradable, modesto y acogedor.
En todo caso, las calles de Sofia están adornadas con castaños y nogales. En estos días de principios de otoño eso implica sus riesgos. El principal, que si uno se para en un bulevar a pensar sobre el comunismo, se lleve un buen castañazo.

02 septiembre 2009

Paisajes afric anos.

Estos días Abobo amanece siempre entre bruma. Las calles de arena estan humedas cuando salgo a comprar el pan, a eso de las seis media. Aunque es muy temprano a esa hora ya una pandilla grande, sobre todo de niñas, en la puerta de nuestra casa, esperando. Aun estan blanditas  cuando meto la mano por la cancela para abrir, todas intenta besarmela. Beos pequenitos, de buenos dias. Luego subo hacia la 'tienda' de la esquina. En el camino un par de chiquillos se acercan a darme la mano chasquendo la mano, como se hace siempre en Africa. Al llegar al cruce y cruzar me llegan voces con mi nombre desde todos los lados. Pablo, pablo, pablo. Intento saludar a todos con la mano o una sonrisa, pero se me escapan algunos. Me dan una baguette y me llenan una bolsita con algo de aceite y me lo apuntan en la cuenta. Cuando me doy la vuelta con las compras otros dos ninios me saludan a voces desde el techo de una casa destartalad; otros tres o cuatro desde el puestecillo de aitiké. Es temprano y me parece que he salido a pasear por mi barrio.
El proyecto esta del todo encauzado y supongo que tendra cierta continuidad; ahora he propuesto que empecemos un cuaderno on notas individuales sobre cada ninio del grupo. Al empezar a rellenarlo me he sorprendido de la de detalles que uno aprecia, sin darse cuenta, en algunas semanas de convivencia diaria: a Francis se le tranquiliza mostrando que iene una situacion privilegiada con cualquier tonteria (sentarlo en mi mesa basta), a Ami conviene castigarla slo unos minutos, porque cuando se la vuelve a dejar entrar se siente agradecida y deja de hacer la tonta, Marcelline copia todo de su hermana Sandrine asi que hay que separarlas, Maman es incapaz de trabajar mas de quince minutos seguidos y hay que darle cierta libertad a ratos, N'fa se junta solo con ninios mas peques porque se aprovecha de ellos ya que los de su edad lo marginan, Abe es tan listo que se aburre si no se le exige mas y mas, Franck y Rafiatou solo trabajan bien si se esta encima de ellos a cada minuto diciendole exactamente que hacer...
Al empezar la cuarta semana uno se ha acostumbrado del todo al sitio. Como si hubiera vivido aqui agnos. Por las noches, cuando volvemos del maquis, salto automaticamente el barro y los canalillos de aguas fecales que hay en la mitad de cada calle; sin linterna y con un automatismo que da miedo, prque es como cuando eras ninio y te conocias los charcos de tu barrio, y las piedras los agujeros de la tierra y hasta las arrugas de los arboles. El otro dia pase por un espejo y durante una milesima de tiempo me choco ver un blanco gesticulano al otro lado.
Pero impresiona mucho mas salir de Abobo; no solo de las calles de barro y miseria de nuestro sector, sino del barrio mismo, que es un entramado de miles de tenderetes y chiringuitos lleno de bakas (furgonetas minibuses de colores que hacen recorridos establecidos), woro-woro y taxis. Pero Abobo solo es un barrio de Abidjan. Abidjan es mucho mas; Abidjan es inmenso, superpoblado, polvoriento, bullicioso, sucio, repleto, cargante; masivo. Incluso tiene algunos barrios elegantes. Al pasear por el Plateau uno se lleva una sorpresa:hay un Abidjan con tiendas, parques, 4X4, mercedes negros, camaras de foto digital y hasta algun cajero automatico. Un Abidjan con semaforos y un ambiente que recuerda levemente el centro de Tegus o incluso Caracas. Como todo es cuestion de con que lo compares, hay quien encuentra africano y exotico el Plateau y a nosotros nos parece como volver a Europa.
Nada que ver con la que formalmente es la capital del pais: Yamousoukro, que es solo un poblado. Un poblado fundado por la abuela de Boigny (el que inedependizo Costa de Marfil de Francia y fue luego gran presidente vitalicio) y del que el mismo era alcalde. Yamousoukro esta justo en el limite entre la selva y la sabana, en un paisaje plano y africano bagnado de lagunas con caimanes. El viejo decidio honrar su poblado y se dedico a construir edificios gigantescos en medio de las calles polvorientas. El mas impresionante de todos: una copia de la basilica de San Pedro del Vaticano, ligeramente mas grande. Es el mayor templo catolico del mundo. Un adefesio en mitad de la nada africana que no pega ni con cola. Fuimos un domingo a verla y noc cruzamos con el mismisimo presidente Gdabo, rodeado de cardenales, que vio dos blancos en el publico y nos dio la mano y todo. Pero el mundo en general y Africa en particular siempre se imponen a cualquier locura. Al ver de cerca la copia del vaticano uno descubre que la selva empieza a reconquistar su terreno; por mucho que lo cuidan y lo restauran hay paneles que se caen, vidrieras sucias y pasillos donde empieza a crecer la hierba. Una locura que recuerda los tiempos en que Costa de Marfil era uno de los paises mas ricos del continente. Y sigue siendolo en parte, aunque en Abobo no se nota.
Agoto mis ultimos dias en el proyecto saliendo por la noche con los amigos. Hemos encontrado un maquis donde ponen sopa de cabrito deliciosa pero muy picante y a los amigos se les suelta la lengua. Marcel es uno de mis mejores amigos aqui y ademas no de los mejores catadores de kapango del pais.
Marcel se crio en un poblado al norte de Bouake que parece de pelicula, todo de grandes chozas redondas de muros de tirra y techo de paja. Por las noches viene siempre con su amigo Francis, que se crio con el en el pueblo. Los dos iban al colegio juntos (el otro, que entonces era bajito y canijo y no el apuesto prodada, galan de maquis de ahora, siempre hacia de portero) y Francis ven siempre a recoger a Marcel.La madre de Francis vendia croquetas en un puestecillo y la de Marcel kapango, que e suna cerveza casera delpais que fabricaba ella misma en casa. Cada mañana justo antes de salir hacia el cole su madre le daba a Marcel a probar un trago de kapango en una calabaza (el kapango siempre se bebe en calabaza, necesariamente) y le preguntabasi le picaba en la lengua. La bebida es fermentada y si picaba entonces es que habia salido buena. Y asi es como Marcel se convirtio en un experto catador de kapango.
Ya he empezado tambien a avisar a los enanos de que los dos blancos nos vamos; sin exagerar, para que no se encargnen, que no es plan, porque de lo que se trata es de que se enganchen al centro, no a nosotros. El caso es que lo que mas les impresiona es lo de que me voy a subir en un avion.
Todos los ninios del barrio me han hecho prometer que cuando pase en el avion por encima de Abobo voy a decirles adios con la mano por la ventanilla. Ellos prometen hacer lo mismo.

28 agosto 2009

Mi barrio, mi barro

A Kadi le cortaron el brazo derecho de pequegnita; a la altura del hombro; a causa de una enfermedad. y sin embargo es una vàndala. Una de las peores del grupo. Solo tiene once agnos, es agresiva y peleona y cuando se enzarza con alguien no hay manera de separarla. Tambien es caprichosa y traviesa, y con ella lo unico que funciona es combinar premios con castigos. Por eso aunque la echamos de los talleres de por la magnana la he vuelto a meter en el grupo de teatro. El caso es que nadie se da cuenta de que Kadi es manca. Yo mismo solo me acuerdo cuando me pide ayuda para sacarle punta a un lapiz o cuando intenta dar volteretas de lado como los demas y se pega tremendos costalazos.
Abobo, y gran parte de Africa, es un poco como Kadi.Nos acostumbramos tanto a la miseria, a la escasez y la injusticia que vivimos sin darnos nunca cuenta de ello. La vida aqui es plena, como si no existiera otra. Personalmente hacia ya tiempo que me apetecia volver  a estar en un sitio en el que las botellas vacias de agua mineral son un bien que jamas se tira y donde los lapices se apuran hasta que tienen el tamagno de una ugna.
En nuestro barrio, entre Abobo y Aikekoi, hay de todo; tenderetes para comer, un sitio donde venden pan por las magnanas, una canasta de basket, grifos para el agua. Tenemos incluso un cine, que es un sombrajo con una tele y un reproductor de DVDs dentro y un torneo de futbol en el que los jugqdores alquilan sus camisetas; hay quien se dedica a este negocio y si se le devuelven sudadas cobra un poco mas, poraue le toca a el lavarlas. Hay peluqueros que abren incluso de noche (supongo que por si a alguien le crece la pelusa del craneo a esas horas), futbolines medio rotos que se hunden en el fango pero te cobran tus diez francos y chavales que ofrecen moviles para llamar.
En el barrio tenemos tambien algunas casas. Me refiero a casas de verdad, con jardin, muros altos y antena parabolica. Son casas construidas por algunos politicos y otros ricachones del pais para sus amantes. Ellos viven en La Riviera en mansiones elegantes y lujosas pero mantienen a sus queridas en estos chalecitos construidos entre las chabolas y las calles degradadas y arenosas; por la noche, cuando pasamos por delante de la casa sale musica y en la puerta entreabierta dos matones, forzudos en sus elegantes camisetas negras, demuestran que el segnor ha venido de visita.
La costumbre -exclusivamente masculina- de las amantes oficiales es de las cosas que superan cualquier divison etnica o religiosa en este pais. En realidad Costa de Marfil es sin duda alguna el pais mas multicultural que he conocido jamas. Ninguno de mis nignos habla en su casa frances; cada uno tiene su idioma, el de su pueblo y sus padres. Hay mas de sesenta etnias e idiomas originarios de aqui. Tantos que los nignos aprenden frances en la calle porque es la unica manera de comunicarse con otros nignos.
Entre las etnias hay algunos rencores y mucha competitividad pero pocos problemas graves (la guerra civil, que ya esta casi acabada del todo) fue mas un problema de personalidades y lucha por el poder que un autentico problema de convivencia. Y con las religiones pasa lo mismo. La mayoria de los matrimonios son mixtos. Es incluso raro encontrar a nadie casado con alguien de su propia religion. De hecho la gente se casa por la via tradicional, es decir con las (baratas) ceremonias que marque la etnia de la mujer para la ocasion y solo al cabo de muchos agnos, cuando ya tienen hijos y han ahorrado suficiente, se casan tambien por lo civil y lo religioso. En el barrio hay muchos musulmanes, pero en verdad se les ve mas porque ahora estamos en Ramadan y se visten para la ocasion y rezan en las calles; las mezquitas son diminutas, cada una con su nombre escrito como si fuera un bar, y las horaciones se hacen fuera en esterillas tendidas sobre el barro. Pero hay muchisimas iglesias diversas, de las confesiones mas exoticas, en cada esquina y todas con sus fieles. Los catolicos se dejan ver menos aqui, pero son mayoria en el pais. El caso es que nadie le da mas importanvcia a la religion -la propia o la del vecino- que al tipo de cerveza preferida.
Un amigo de aqui me hablaba ayer de Africa. A la gente le gusta definirse ante todo como africanos. Y me segnalaba el detalle cierto de que aqui cuando uno para a un desconocido por la calle siempre lo llama "mon frere"; es decir; hermano. Sin duda es una frase hecha, pero tambien es una hermosa forma de solidaridad, de sentirse unidos. Me gusta cuando a mi tambien me llaman asi. Y a fin de cuentas a ratos estamos de verdad en Africa; comemos carne de rata, bebemos chapango y vino de palma y hay una magosta domesticada que nos muerde los dedos de los pies. Aunque haya barro por todos lados.

25 agosto 2009

A costa del marfil

Costa de Marfil es un mercado inmenso. No hay una calle, una esquina o una casa que no esté por completo flanqueada de puestecillos, tenderetes y hasta tiendas de verdad. Un  mercadillo permanente que llena todo el pais. Incluso los suburbios y las chabolas de Abobo. Al atardecer de los puestos de comida se eleva un càlido olor a cocina que vuelve todo màs tierno y agradable y que tapa incluso el hedor de los albagnales y los desagues. Y aunque no fuerq Ramadan la gente se echaria igual a la calle. Los marfilegnos (ivuarienses, vamos a llamarlos ya) viven intensamente la calle y la noche.
Muchas de las tiendas son maquis. Un maquis es un bar. En concreto uno que, a lo sumo, es una cabagna precaria de madera y techo de uralita. La mayoria ni eso. Varias mesas y sillas al aire, casi siempre plagadas de moscas; Pero hay toda una cultura del maquis y nosotros, que abrumadoramente somos ivuarienses, en los ratos libres nos estamos sumergiendo descaradamente en ella. En el maquis se bebe cerveza; algunos pudientes vino don simon. La cerveza es pesada y se vende por litros, y ayuda a socializar.
Costa de marfil, Abidyan en particular, es un lugar muy abierto en cuanto a las costumbres. Se liga mucho y con mucha facilidad. Si uno ve por la calle una chica que le guste es completqmente habitual pararla, pedirle el numero de movil y que ella lo dé. Después todo es cuestion de pelar la pava por telefono y no resulta nada descabellado que al dia siguiente uno tenga su primera cita con la muchacha. Tampoco es descabellado que esa cita acabe en la cama o donde sea. La gente tiene multitud de novios y amantes y en el maquis se liga, se comenta y se rie con todo eso. Anoche, Rache, que es un voluntario de aqui, estaba especialmente contento. En la reunion de evaluacion sonreia, se habia puesto las gafas y una camiseta limpia y se sento en la mesa. Esta claro que habia conseguido algo y eso nos hizo a todos extragnamente felices.
La ligereza en las costumbres es algo contagioso, y lo digo tanto por uno mismo, como por la gente que llega aqui desde el interior del pais. Casi todos los nignos de Abobo han nacido en alguna aldea del interior. En estas aldeas la vida es un poco como mis recuerdos del Benin: pobre, pero apegada a lma naturaleza y a las costumbres antiguas. Cada poblado tiene su jefe y su onsejo de notables, la gente vive en familias inmensas, se viste on pagnos estampados y se dedica a la agricultura y ganaderia de supervivencia. Sin embargo todos han emigrado aqui. La llegada a Abobo es la primera de una de tantas caidas en la miseria. Similar a la que tendran si algun dia emigran a Europa. Aqui pasan a vivir en una chabola y vestir camisetas falsas y rotas. En el suburbio no existe la misma red social, ni los mismos apoyos. Todo es mas pobre, pero ellos se sienten en el camino del progreso. Casi lo mismo que cuando llegan a Europa y acaban durmiendo en las chabolas de la fresa en Huelva.
En todo caso, las mujeres notan mas que nadie ese choque cultural. Combinan la sumision de la aldea con las obligaciones de la ciudad. Muchas de ellas, sobre todo las qu llegan mayorcitas ya han sufrido la ablacion del clitoris. Es una practica terriblemente asentada en el interior. Suelen hacerlo unas mujeres dedicadas especialmente a ello, con la ayuda de los Tradi praticien, una especie de curanderos tradicionales pefectamente integrados en la sociedad. Es una practica atroz y aqui la gente toma conciencia de ello, incluidos los jovenes que ligan con chicas que lo han sufrido. Sin embargo aun hay quien lo apoya. El otro dia asisti a un debate entre ulemas musulmanes. Parece ser aue en el libro de los hechos del profeta se cuenta que un dia Mahoma iba paseando, vio que a una chica la estaban mutilando asi y siguio su paseo. Un sector de la doctrina opina que si no dijo nada es que le parecio bien. Frente a ellos hay quien opone que se limito a callar, pero que jamas mutilo asi a su mujer o su hija, y esa debe ser su ensegnanza. Complicado, que algo como la integridad de las nignas (no las amputan de pequegnas sino al crecer) dependa de un silencio del profeta.
En todo caso la lacra casi no afecta a nuestros pequegnos vandalos, que por otro lado ya tienen lo suyo con su propia lista de enfermedades y accidentes cotidianos. Ni lo uno ni lo otro les quita la energia; estamos consiguiendo que casi cincuenta de ellos se sienten a diario en una sala y escriban (o casi) sin demasiado alboroto y que por las tardes hasta hagan teatro y ensayen una danza. Pero fuera de eso siguen peleàndose a pedradas, tiràandose del pelo y persiguiéndonos como obsesos. Ahora mismo hay una decena de ellos, que me han seguido, en la puerta del cibercafe, que esta a casi un kilometro de nuestra casa. Libertad vigilada permanente.
Esta mangnana algunos tenian malaria. No hay manera de hacer entender a la gente de aqui, incluso a los mas cultos, que la malaria no es como la gripe. Todo el mundo esta infectado (creo y espero que los dos blancos somos los unicos libres por el momento) y cada varios meses todos pasan una semana en la cama con temblores y escalofrios. Con los nignos es peor y si no se detecta a tiempo puede ser mortal. En todo caso el sitio esta plagado de mosauitos y la mayoria son anofeles, que ya se distinguirlos y todo.
Dicen que es a causa de la época del agno. Estamos en la pequegna estacion de lluvias. Llueve a diario pero solo lo justo para remojarnos un poco y mitigar un rato el calor. Es tambien la éepoca de las libelulas gigantes. Se cuelan en las casas y las mujeres las persiguen a escobazos.

18 agosto 2009

Ratitos felices en Afri-caca

Hay trocitos de felicidad escondidos en los lugares mas insospechados del mundo. Por ejemplo entre las chabolas de Abobo.
Uno lleva aqui casi una semana y media, nada mas, pero se levanta cada dia contento de haber venido. Trabajamos en una casa abierta en medio del poblado, de sol a sol, y no pasan cinco minutos sin que pase algo que te haga un poquito mas feliz. Hemos puesto en marcha un verdadero programa de actividades y donde antes solo habia un par de monitores jugando al balon con los ninios ahora tenemos cada dia dos grupos de actividades escolares, un jardin de infancia, dos grupos de cuentos y teatro, un curso de ingles y hasta un grupito de baile. Parece como que el centro estaba en el momento justo y ha bastado hablar un poco con los monitores que habia y organizar un poco un programa para que de pronto se pongan en marcha un monton de actividades educativas. Los ninios responden bien, sin que se note demasiado lo absolutamente miserables que son sus condiciones de vida.
En esas cosas uno termina por acostumbrarse: hay seis o siete ninios con tinia en el pelo, que se les pone blanco y se les cae. Diez o doce tienen llagas por todo el cuerpo. Hay cinco o seis huerfanos y por lo menos tres tienen problemas mentales graves. Todos juegan juntos. Bueno, desde que llegamos; separados por edades. Lo que tiene la pobreza extrema es que al final la gente se deja llevar por ella. La mayoria de padres no se preocupan por los ninios. Si van con la ropa sucia y rota no es porque no tengan para jabon o agujas de coser, sino porque en la miseria han acabado por despreocuparse por sus hijos.
En Africa todo es un tesoro, pero en eso no se diferencia de tantos otros sitios, asi que uno vuelve a trabajar en un sitio en el que un lapiz es un lujo, un sacapuntas una excentricidad y un cuaderno casi un imposible. A menudo es hasta mejor asi y la gente responde a cualquier estimulo entregados por completo; el resto son anecdotas.
Son una anecdota nuestras condiciones de vida, porque uno acaba acostumbrado a todo y ni se da cuenta: apenas cuesta dormir en el suelo, ducharse con un cubo de agua fria, comer solo pasta de mandioca (y con las manos) o jugar al futbol descalzo en la arena entre la basura.
Algunos enanos estaban convencidos del mito infantil que dice que si te toca un blanco te vuelves blanco y, en los buenos primeros tiempos, nos huian con panico; ya eso paso y ahora son un autentico incordio. Y por lo demas hacemos vida africana, de cervecitas nocturnas, amigos y partidas de futbolin en el barro, en mitad de la verdadera Africa negra.
Hay un Africa roja, que es la mayor parte del continente; del color de la arena rojiza que hay en todos los poblados y todas las ciudades de Africa. Y un Africa negra, donde la arena y las casas y todo esta lleno de polvo sucio y negro; asi es Abobo.

10 agosto 2009

La miseria, la miseria

Al dia siguiente me desperté en un barrio de chabolas. En concreto en una de las peores zonas de Abobo, que es uno de los peores barrios de Abiyàn.
Es el sitio màs miserable que uno haya encontrado jamàs. Y no es que no haya pasado por sitios miserables en mi vida. Esto es mucho peor que el asentamiento de El Vacie, en Sevilla. Peor que el barrio chabolista de chatarreros y prostitutas en Semarang (Indonesia); peor que los barrios malos de Potosi y mucho peor que Benin.
Si alguien creia que Africa occidental es siempre igual, se equivoco. En Benin trabajaba en un orfanato de hijos de familias con SIDA perdido en una aldea cerca de porto novo. Aquello era un lugar pobre pero inocente. Sencillo; casi inocente.
Aqui la gente ha perdido el apoyo que pueden tener en las aldeas y los pueblos africanos. Es una aglomeracion inmensa de gente hacinada en infraviviendas. Las calles, de tierra y socavones, son vertederos de basura y de aguas residuales. Las pocas viviendas que tienen banio o servicios desaguan directamente a la calle; a lo largo de kilometros uno anda pisando basura; aqui los hombres no llevan ropa hecha de telas africanas de colores, como en otros lugares, sino camisetas y pantalones viejos.
En el proyecto somos dos europeos y dormimos junto q otros dos voluntarios locales en el suelo de una de las habitaciones del centro juvenil. Es un centro diminuto, apenas tres salas y un patio. Con los suelos de cemento y hasta un water, aunque no suela haber agua. Estamos diseniando un proyecto de animacion social para los ninios del barrio, que ni estan escolarizados, ni tienen perspectivas de trabajar jamas, ni viven casi son sus familias.
Mientras todo se pone en marcha, nuestros amigos africanos nos sacan de paseo por el barrio. Me desperté y desayunamos lo que co,prqmos en un tenderente polvoriento: mandioca y salsa picante; hay que llevar tus propios platos y hacer con la mano bolitas de mandioca comprimida que uno moja en la salsa. Por supuesto que desde que llegue solo he podido beber agua del grifo: los consejos para los viajeros no valen mucho aqui.
Despues me invitaron a una boda, y fue como escaparse a un mundo un poco màs normal. Musica cubana, vino de palma y hasta una botella de whiskey. La gente es sociable y da gusto pasarse horas snetado en una silla debajo de un arbol hablando de miles de cosas.
Las mujeres africanas se mueren por engordar. Mi amiga Marianne, que es alta pero tampoco pasaria por demasiado delgada en Europa se aprieta los biceps y las tetas y se me queja de que por mucho que intenta hincharse de comer no consigue engordar. Lo dice, se zampa una cucharada màs de arroz y Marcel viene a darle la razon: nadie se casaria agusto con una chica que no tenga el culo amplio y bailon. Aqui cuando dicen curvas, quieren decir curvas; pronunciadas y hasta exageradas, en fin, cuestion de gustos.
Al volver a casa pasamos cerca de los barrios del centro y todo me recuerda a Camerun. Sobre todo los militares aue paran el coche y te retienen el pasaporte mientras me piden un regalo. Esta vez no tenemos carnets de embajada, pero a esas horas paso absolutamente de darle nada a un soldado borracho, y me hago el longui y se aburren antes que yo; en un kilometro pasamos cuatro controles iguales: los soldados borrachos son muy vagos para alejarse siquiera del cuartel.
Marcel dice que ser militar es un buen trabajo, y que le gustaria. Yo no le digo nada. Me callo y entro a nuestra chabola.

16 junio 2009

La isla de la manzana

Técnicamente lo que define a una isla es el clima uniforme. Mientras que en los continentes hay variedad climática, las islas están siempre sometidas -en toda su superficie- a un único clima. La uniformidad climática se ve que se pega a menudo en los huesos, y será por eso que la gente de estas islas forman un mundo tan cerrado. En eso Milo no es una excepción: no es ni más ni menos cerrada que el resto de las cícladas. En cualquiera de ellas se considera forastero a todo el que no ha nacido allí. Da igual que las islas estas se llamen así porque están todas en círculos alrededor de Delos: incluso al que viene del islote de enfrente se le tiene por extraño. Y, como dicen aquí, ningún forastero será jamás uno de los nuestros. Para nada.
Milo es famosa, exclusivamente, por una estatua sin brazos que se encontró un tal Yourgos Kendrotas en su terruño, en 1820, o sea hace casi doscientos años ya. La historia de como se encontró la estatua ha dado lugar a libros y libros de polémica. Parece ser que el tal Yourgos se la vendió primero a diplomáticos franceses y luego a los turcos. Al fin y al cabo unos y otros eran sólo forasteros. Aún hoy día hay historiadores turcos que dicen que tienen enterrados los brazos de la estatua en un sitio secreto y que sólo dirán donde si les devuelven la estatua (una idiotez; evidentemente, los franceses prefieren tener una etsatua sin brazos a no tenerla con brazos). Y hay quien dice que la estatua tenía una manzana en la mano... y Milo significa manzana en griego! Lo cual no lleva a ninguna conclusión interesante, pero suena curioso.
Hay que pasear por el sitio donde apareció la estatua para entender un poco todo este lío. El tal Yourgos era de Tripiti, la aldea más acogedora de la isla. Si está es la más acogedora, imagínense cómo son las demás. Tripiti está en una loma, cayendo hacia una larga ladera que acaba en un diminuto puerto natural, que llaman Klima. En Klima las terrazas de las casas se abren directamente a la bahía y toda tienen abajo un garaje que entra en el agua, donde guardan la barca de rigor. El huerto de Yourgos estaba justo a mitad de la ladera. Son unas terrazas áridas de terrones secos donde a duras penas pueden plantarse algunos metros de trigo. A pocos metros del sitio, hacia abajo, quedan los restos de un teatro de la época clásica, construido aprovechando una hoquedad de la ladera. Justo al lado queda escondido en la maleza un lienzo de muralla micénica. Todo muy histórico, pero seco y diminuto. Así que es fácil imaginarse a Yourgos negociando con unos y otros. Con ayuda de un burro subió media estatua hasta el granero de su casa, poco más arriba. En el pueblo corrieron rápido los rumores, pero él llevó el negocio sólo. Y si lo hizo sin dar cuenta de ello a las autoridades seguro que fue para evitar sobornos y mordidas.
Cuentan los que viven aquí que en la isla poco ha cambiado desde entonces, y hasta hay quien pone en duda la honestidad de los pocos policías de la zona. Casualmente me encontré con algunas de ellas en el propio Tripiti. Acababámos de tomar un café (es curioso que para pedir un café solo uno debe encargar "un griego". En mi país eso sería otra cosa) cuando las campanas empezaron un repiqueteo ensordecedor. Así que fuimos diligentes a la iglesia a ver que sucedía. Misa a lo grande, de acción de gracias. Un montón de popes ortodoxos con sus barbas y sus bonetes recibían en el patio a las autoridades locales: varios militares de la comandancia de marina y el jefe de la policía de la isla (al fin y al cabo Milo no tiene más de cuatro mil almas). Después llegó el Metropolitano de las Cícladas, que no es un ferrocarril subterráneo, sino el obispo del lugar. Llegó el buen hombre escoltado por dos policías e interrumpido por la gente que se arrodillaba a besarle el anillo. Militares y policías, todos en armonía, se instalaron junto al obispo toda la ceremonia. El pueblo entero estaba o en la capilla, o esperando en el patio, donde se organizaba un pequeño convite popular y un concierto de rebetika. Nos quedamos un rato mirando, escuchando las conversaciones; y parecía una película. No hizo falta ser muy listo para descubrir a algunos personajes de siempre. El tendero tacaño, el dueño del restaurante que está haciendo dinero, unas hermanas viudas y pías, la mujer ateniense del comandante de marina, el tonto dle pueblo que es viejo y asiente sonriendo a todo.
Parece mentira que una isla tan pequeña (todo esto de lo que hablo está en un radio de menos de seis kilómetros) pueda tener pueblos tan diferentes. Porque si Tripiti es rural y acogedor, la gente de Chora resulta casi fría y orgullosa. Casi en cada isla hay un pueblo llamado Chora, que se supone que es la capital y que está siempre en lo alto de una loma. Incluso con su correspondiente castillo (donde la gente se refugiaba, si podía, de los piratas). Aquí, para ser más elegantes, insisten en llamarlo además plaka. plaka está limpio, en lo alto de su colina. Arreglado y casi pudiente. Nada que ver con Triovassalos. Triovassalos, como su nombre indica, es un cruce de caminos donde apenas hubo nunca nada. Un par de tabernas polvorientas al lado de la carretera. El único sitio de la isla sin casas encaladas en blanco y perfiladas en azul, sin vistas. Será por eso, pero la gente en Triovassalos es arisca. La total ausencia de turismo muestra a los isleños más espontáneamente antisociales. Llega el forastero y se sienta a un café y siempre resulta invisible al camarero. Y por mucho que pase hacia un lado y el otro, atenderá a cualquier lugareño, incluso al recién llegado, ignorando por completo la mesa sin servir del extraño. Hay que llamarlo y a regañadientes viene y apenas informa de lo que hay. Hablamos griego como él, pero podríamos ser de Marte. Como enotras islas del Egeo, la ciudad principal es Adamas, que es donde está el puerto. Una ciudad de verdad con casi mil habitantes y varias calles. aquí el tursimo ha calado y hay algunos restaurantes y un puñado de tiendas de abalorios. Los lugareños que no viven de eso, trabajan el campo y la gente se mueve en pickups por las calles polvorientas. hay varios minisupermercados que venden de todo y hasta una tienda de pesca. El invierno es duro en las islas y la gente, los que no están peleados, se reúnen en las tres tabernas que quedan abiertas a tomar café y a enterarse de las noticias de la isla. aquí llega todo antes que a los pueblos de las colinas y uno puede tener hasta vida privada.
En Milos apenas hay jóvenes ni adolescentes. Todos estudian en Atenas. Los adultos, en Adamas, se sientan frente al puerto; cuando llega el transbordador siempre hay comentarios que hacer mientras se oberva a los recién llegados. Siempre hay cotilleos en el aire; quien conoce la historia se retuerce en su silla de enea al ver regresar al novio cornudo, al ver la másquina que alguien trae para su negocio, las bolsas de ropa que otra ha comprado en Atenas... Al final todo eso hace una vida pequeña, antigua e íntima donde da gusto estar... de visita.

24 marzo 2009

Leyendas o

Por mucho que uno prefiera la ciudad actual, la gente y su vida cotidiana, en praga es más fácil escapar de los turistas que de la historia. hubo un momento en la historía en que Praga fue Praga.
Hubo un momento en la historía en que en Praga gustaban especialmente las defenestraciones y los muñecos. Las defenestraciones, pese a su nombre, no exigen siempre una ventana, sino que pueden hacerse incluso desde el puente; hoy día desde cualquiera de los diecisiete puentes de la ciudad, incluidos los cuatro o cinco puramente ferroviarios (el número oscila según como se compute un puente que hay sólo para tranvías). En otra época el puente era el puente. A Juan Nepomuceno lo mataron tirándolo desde allí y aunque la tradición dice que se ahogó por la corriente uno duda de si no se daría un golpe, que aunque el Moldava (que en realidad se llama Vltava, aunque nosotros le hayamos cambiado el nombre) parece ancho como el Mississipí, yo díría que salvo un canal en medio en el resto el agua no debe cubrir más de unos pocos centímetros. A Juan lo mataron por sus supuestos amoríos con la reina, aunque la historia oficial dice que es que se negó a revelar un secreto de confesión (que no de alcoba) que ella le había contado . Igual decía la verdad porque cuando el cuerpo salió a la superficie lo enterraron y varios siglos despues al abrir la tumba su lengua se conservaba incorrupta. Aún lo está (seca como una mojama gris) y a Juan lo hicieron santo, y milagroso. Prefiero no saber quién sacó la lengua de entre los huesos, ni por qué. Incluso hay quien dice que no es lengua, sino tejido celebral. Aquí la cosa se pone escabrosa y uno decide pasar de las defenestraciones. Además, después de la primavera de Praga, hace ya cuarenta año, últimamente no se arroja a casi nadie al vacio en la ciudad.
En cambio el gusto por los muñecos y los autómatas sí ha pervivido, aunque tuvo su época dorada. La de Rodolfo segundo, ese gran rey loco; obsesionado con la astrología y los encantamientos pero gran gobernante. Para que después digan de las pitonisas. Los muñecos más famosos de la ciudad son de su época, chispa más o menos.
El niño jesús de Praga, que se lo trajeron de España (donde siempre ha habido superavit de niños jesuses) pero que, sobre todo, es de cera, señores. Un muñequito de cera, resguardado tras su vitrina y primorosamente vestido y decorado, que aún atrae multitudes. Muy del gusto del lugar.
También es de esa época el reloj del Ayuntamiento y sus muñequitos. Uno de los mayores espectáculos turísticos del mundo...y nadie sabe por qué. Cada hora en punto (ni siquiera se dejan caer en las medias y los cuartos) una masa de miles de personas esperan cámara en ristre para ver los seis o siete segundos en los que una canina tira d euna cuerda, dos muñecos dan una vuelta y canta un gallo. Resulta patético, pero el reloj, fuera de eso, tiene su gracia. Y más gracia tiene que en la época de Rodolfo (que, hay que reconocerlo, tiene nombre de reno)le añadieran un reloj planetario. la gracia se debe a que los dos mejores astrónomos de la época acabaron entonces en la ciudad. Tycho Brache, danés, rico y soberbio, se especializó en los cálculos solares, incapaz de grandes teorías. Johanes Kepler, alemán, humilde y absolutamente gafe, utilizó esos cálculos para elaborar leyes y teorías que venían a darle la razón a Copérnico. Hay un par de libros deliciosos que describen las peleas de los dos tipos: el danés grande, bigotudo y con la nariz de plata (le cortaron un cacho en un duelo) se muestra displicente con el alemán al que todo le sale mal, y lo trata casi como a un mozo. El rey entretanto, caprichoso como era, trata a ambos según el día. En todo caso ninguno de ellos intervino en la construcción del reloj astronómico del Ayuntamiento, que sigue describiendo el recorrido de los planetas como círculos alrededor de la tierra.
El tercer muñeco favorito de Praga es el Golem. La leyenda del golem, tal y como se conoce ahora, es en verdad un escrito romántico del siglo XIX, pero parece ser que la historia oralmente es más antigua. En todo caso la historia más extendida ha triunfado como si fuera verídica. No sólo se cuenta el detalle de su construcción, sino que incluso se le pone fecha exacta a su vida (si se le puede llamar vida) y muerte.
La historia del Golem, esa especie de frankestein de barro, inspiró un famoso poema de Borges y se ha hecho absolutamente famosa. No merece mucho la pena molestarse siquiera en recordarla más que por el gusto del detalle. El rabino Löw (que existió y fue sin duda el más grande de su época...la del rey Rodolfo, por cierto) consiguió la fórmula para crearlo. Como la fórmula es cabalística (y eso que la cábala en aquel momento apenas estaba naciendo, a partir de que Moises de León escribiera en España el Zohar) se le apareció en forma de frase alfabética:  "Ata bra Golem Dewuk Hachomer W'tigzar Zedim Chewel Torfe Jisrael". Y allí se fue el tipo con su yerno y otro rabino al río Moldova (o Vltava, que ya podemos elegir) y hizo un muñeco de tres varas de largo "con todos sus miembros" (esa es literalmente la expresión de la leyenda romántica...que cada uno la interprete como quiera, miembros) y rezó sus palabras mágicas y surgió un bruto enorme, fuerte y mudo que defendió el ghetto de la furia católica y husita. Que los husitas eran más tolerantes con el sacerdocio femenino que con los judíos, como se ve. En Varsovia creo que hay una leyenda similar, pero allí el truco era escribirle en la frente de barro la palabra 'vida'. Cada rabí tiene su fórmula, por lo que se ve.
El Golem era bruto y sencillo. Cuando la mujer de Löw le pidió que fuera a sacar agua del río, inundó la ciudad. Y viernes que nadie le dio trabajo, se lo buscó él solito destruyendo todo lo que había a su paso. Así que se decidió extinguirlo (no sé si decir matarlo, porque no sé si estaba vivo). Lo mandaron a dormir a la buhardilla de la sinagoga, se dijeron las frases necesarias, y se convirtió en barro. Lo taparon con legajos viejos y trozos de trapo y lo dejaron allí. Así que al pasra por la sinagoga no pude evitar mirar la puerta de la buhardilla y hacerle una foto, a ver si al reverlarla salía algo del espíritu del Golem.
Sin embargo, me bastó una cerveza para darme cuenta de que la leyenda es poco fiable. Está llena de contradicciones. El golem era bobo, pero el rabino lo usaba también como intérprete de sus sueños. Prohibió que nadie lo usara para su bien particular, pero su mujer lo mandaba al río a por agua. Lo dejó en la buhardilla, pero alguien habrá limpiado ahí desde entonces, no aunque sea cuando la restauraron, porque está claro que la sinagoga (que es la más antigua del mundo) está restaurada.
Con otra cerveza más, volví a caer en la confusión. No porque se me subiera el alcohol a la cabeza, sino porque entre medias pasé por el beth chajim, el viejo cementerio judío. Era la hora de comer y nevaba ligeramente. El cementerio estaba por completo desierto pero al poco de acercarme yo a la tumba del rabino Löw llegó un grupo de estudiantes judíos de la torah. rodearon la tumba y en el silencio del bosquecillo ese empezaron a entonar cánticos ceremoniales que, como suele pasar con cualquier religión, consiguieron emocionarme a base de escalofríos. Como si existiera aún una Praga mágica.
En fin, que pena de tiempos en los que la historia se convierte, simplificada, en simple reclamo de turistas: por el puente sólo se puede pasar hasta el sitio donde tiraron al santo de madrugada o al amanecer porque el resto del tiempo es una masa compacta de gente (desde abajo, me imagino a un jubilado checo diciéndole a otro "Ese puente se va a caer. No aguanta el peso"). El Golem se ha convertido en figura de barro homologada, la atracción de los tenderetes, y el único refugio son las avenidas comunistas, cada día más vacías, más deliciosas.

21 marzo 2009

Tabernas y otros lugares


El título es de Roque Dalton y la culpa, mía. Por traerme sus poemas a Praga. No sé dónde está el alma checa, ni he venido aquí a buscarla, pero se me aparece en los bares y en los cafés. O quizás sea cosa mía. En la ciudad hay centenares de tabernas y de cafeterías, y no sobra ninguna, porque todas son refugio de alguien o de algo.
Por encima de todas, esta vez, el tigre dorado. Desde el nombre. En toda Europa central, como en las islas británicas, a los establecimientos siempre se los ha conocido por su símbolo. Cada taberna tenía uno, que es más fácil elegir un emblema que enseñar a leer a toda la población. Una muestra del carácter de Praga es que aquí esa costumbre se extendió incluso a las casas normales. Como si cada casa fuera además posada, o taberna o lonja, que quizás también lo fueran. Todas las casas antiguas tienen su emblema. Pero en el tigre dorado choca menos.
Y si por fuera tiene labrado en la piedra sobre la ventana una especie de pantera pintada de amarillo, dentro los dueños se empeñaron en coleccionar tigres decorativos y sobre la caja tienen un bonito muestrario de tigres de porcelana, en llaveros y hasta de peluche. "U zlatého tygra"
También hay un tigre, en latón dorado, sobre el único y antiguo tirador de cerveza Pilsner Urquell. Pese a la marca, los parroquianos dicen que no hay dos cervezas iguales en la ciudad. La cerveza del Tigre Dorado es suave, muy fresca, densa pero ligera.
Yo llegué al lugar por culpa de Bohumil Hrabal. El tipo venía aquí absolutamente todos los días al atardecer. Se sentaba en una mesa frente a la puerta y bebía, charlando con sus amigos de toda la vida. Conociendo el lugar y los personajes que lo habitan, no hay duda de que la ternura irónica del protagonista de Trenes Rigurosamente Vigilados está muy relacionada con el ambiente de esta taberna, o de otras como esta. En el Tigre Dorado apenas paran mujeres. Un parroquiano con el que estuve charlando me contaba que eso es porque allí no hay vino y a las mujeres suele gustarles más el vino que la cerveza. No sonaba creíble, a pesar de que en las bodegas subterráneas donde ponen riesling de garrafa es verdad que hay más mujeres. Lo de la taberna a mi me sonaba más a bar de pueblo adonde las mujeres no entran, aunque para un antiguo comunista suene duro de reconocer.
En todo caso el tigre dorado es un lugar mágico lleno de conversaciones, plagado de gente normal entregada a conversaciones curiosas. Las mesas se comparten, hay un bullicio considerable y cada jarra vacía se sustituye inmediatamente. Por lo visto hay lugares reservados desde siempre. Me contaban que incluso hay asientos que ocupa desde hace decenios la misma familia, en un curioso caso de cesión de padres a hijos de una esquina en la taberna. En fin, que uno se engancha a este sitio peculiar. y uno, que últimamente tiene la manía de que se le comparan solos unos sitios con otros, cosas de la edad (¡mala strana, la otra orilla de Praga, me recuerda tanto al barrio viejo de Lyon y al Trastévere romano!) acaba por meter el Tigre Dorado en una lista mental en la que está ya el Tito Aguacate de Tegucigalpa, el extinto Molly Malone de Paris (en su lugar pusieron un bar de moda descafeinado), la Taberna Lucas y a ratos hasta El Callao. Bares donde pasan cosas, donde uno conoce gente y vive vidas.
No dejo de preguntarme si Roque Dalton, en su estancia en Praga acabó alguna noche en este lugar y escribió aquí parte de su poemario. Tengo entendido que él prefería otra taberna praguense, Ufleku, pero eso debía ser pura militancia socialista. Ufleku es un sitio grande, abierto, con fábrica de cerveza y comidas. Lleno de turistas y visitantes. A siglos luz de la intimidad festiva, propicia a la ironía, del tigre dorado. La ternura dura de Dalton pega mejor con el tigre, sería sin duda uno de los sitios favoritos del soldado Svejk. No me cabe duda, sin embargo, de que el Ché, que estuvo en Praga por esos mismos años, jamás pisó el tigre dorado. Según cuentan era un tipo demasiado serio para disfrutar las tabernas. No sé si se llevaba bien con los checos que parecen cerrados y se muestran rudos con los deconocidos pero en confianza se abren y son socarrones y campechanos.
Sobre la mesa donde se sentaba Bohumil Hrabal ahora han puesto, en la pared, un pequeño busto suyo. Al verlo me gustó menos, pero bien pensado puede entenderse como un homenaje a un antiguo parroquiano. Hrabal siempre mágico, que cuando se suicidó lo hizo dándole de comer a las palomas, las mismas -posiblemente- que criaba el jefe de Estación de su libro. Ayer comí yo en Praga paloma en salsa.
Y luego están los otros lugares. Esencialmente cafés y algún club nocturno. Uno se siente obligado en estos casos a entrar en algunos sitios, siquiera por solidaridad con la ciudad. Me siento mucho más cercano a la ciudad postcomunista que a las callejuelas de disneylandia donde hordas compactas de turistas arrasan con cualquier personalidad. Así que me parece más apetecible la ciudad nueva que la vieja. Los restos de inocencia socialista que quedan en las cafeterías escondidas en la segunda planta de cualquier edificio de la avenida Narodni, donde las camareras se niegan a servir a cualquier turista por la vía de ignorarlo como si fuera transparente. Y, necesariamente, el Slavia.
En el Slavia ya no hay intelectuales. O sí. Es un lugar con toda la prestancia, donde mucha gente se sienta con libros y algunos solitarios con cuadernos. Es lo que tienen las instituciones, que tienden a permanecer. Sería por eso que Vaclav Havel tuvo que protestar formalmente, siendo ya Presidente de la República, porque la empresa que había comprado el Slavia para restaurarlo no lo abría. Dos años estuvo la ciudad sin su café enfrente del Moldava. Afortunadamente cuando reabrió no habían cambiado prácticamente nada. Sigue siendo grande, luminoso y calmo y ante sus ventanales sigue pasando toda la vida de Praga. Miro el Slavia, sentado con mi libro, por supuesto, y creo que ni en la época comunista perdió su aire de café de entreguerras, ni ahora ha renunciado del todo a su aire de cafetería comunista.
Y para terminar la trilogía de lugares callejeros, ayer acabé en un night club de mala muerte, que parece que pasar por esta ciudad es un puro deambular de antro en antro, descendiendo a cada paso. En este caso, literalmente. Es un lugar oscuro, con pinta de mazmorra poco restaurada y lleno de humo blanco. Está en un callejón de la ciudad antigua, así que uno sólo se esperaría encontrar allí a turistas en viaje fin de curso. Y efectivamente algunos había; disfrazados de despedida de soltero y todo. Pero por encima de todo destacaban las chicas checas. Siempre me ha gustado esa expresión, chicas checas. Lo más sorprendente del lugar fue la liberalidad de esas chicas - si bien después de mucho alcohol, todo hay que decirlo- que sonrojaría hasta al marqués más libertino. Fue un momento de cierta felicidad plácida, observando a mi alrededor toda esa promiscuidad de chicas que cambiaban de pareja sin mirar y sin pudor. Todo resultaba tan acogedor que uno se encontraba allí cómodo. Empecé a entender una leyenda que leí hace unos días en un libro sobre la historia del guetto de Praga (uno de esos que plagia descaradamente John Banville en sus libros sobre Praga).
Era la historia de la calle Beleles. En resumidas cuentas el nombre venía de dos chicas, Belle y Elle, que convivían allí carnalmente entre sí y con uno o dos hombres. En la leyenda por su culpa cayó una peste sobre el guetto y el rabino tuvo que ajusticiarlas. En verdad uno se alegra de que bajo las sucesivas capas de represión siempre hayan sobrevivido oasis de felicidad sin pudor. Aunque sea en antros subterráneos, y por efecto del alcohol.

15 diciembre 2008

ARDE ATENAS


El viajero llega a Atenas informado a ilusionado. Porque el viajero lee los periódicos y ve la tele y sabe lo que está pasando en Atenas. Pero estar aquí no se parece en nada a imaginarse aquí. Pasear por las calles de Atenas estos días es llenarse de informaciones y de ilusión, por muy lleno que hubiera llegado uno.
La primera cosa que se aprende es que la cosa es mucho más gorda de lo que parece. En los primeros días después del asesinato de Alexis la gente que se echó a la calle descargó su furia contra todo tipo de bancos, multinacionales y negocios caros de manera extensa y concienzuda. He visto al menos siete u ocho edificios grandes, de dos o tre splantas completamente quemados, derrumbados por dentro. Además han ardido completamente muchas tiendas grandes, sobre todo de ropa, tipo Zara o H&M. Quemadas por completo. Muchísimos más negocios han sido saqueados y es prácticamente imposible encontrar una tienda por el centro de Atenas que no tenga las lunas de los escaparates rotas.
La dimensión de la revuelta es mucho mayor de lo que cuentan en los medios, y eso que después de una semana la movida parece que se va desinflando... las dos principales avenidas de la ciudad están casi permanentemente cortadas y cada día hay manifestaciones. Todos los días hay incidentes delante del Parlamento; el barrio de la Exerquía está entero liberado (u okupado, según de qué lado se mire) por los jóvenes y la policía sólo entra de noche, cuando la revuelta se acentúa mucho.
Por todo el centro de la ciudad hay permanentemente grupos de policías antidisturbios. Se quejan de que llevan una semana en la calle y los turnos que hacen sólo les dejan cinco horas de sueño.
En cuanto que el viajero se ve envuelto en los primeros incidentes se da cuenta de que a la policía le están exigiendo contención. La primera experiencia chocante es descubrir que las pandas de policías con máscara antigás, cascos y escudos y armaduras no golpean a los curiosos. Basta quedarse quieto y echarse a un lado para que la fila de brutos pase a tu lado con la porra en la mano pero te ignore soberanamente. Tampoco disparan pelotas de goma: se lo ha prohibido el gobierno que tiene pánico de cualquier herido grave. Así que el principal arma de disuasión policial son los gases lacrimógenos. Eso sí, lo usan constantemente y de manera indiscriminada. Llevan unas pequeñas mangeras que abren y con las que rocían al personal. En casos extremos tiran a mano latas de gas que parecen granadas.
El viajero que llega a Atenas estos días aprende rápido a distinguir el olor del gas y aprende también que hay poca defensa. Hasta los señores respetables van por la calle con la boca tapada, y eso ayuda cuando la nube está lejos. Pero si el gas te pilla cerca hay poco que hacer. La piel hierve debajo de la nariz y bajo los ojos, entra fatiga y uno no para de estornudar. El único remedio efectivo son unas máscaras grandes como las de los bomberos que protegen los ojos y filtran el aire.
En pocos días uno se acostumbra a esta especie de guerrilla urbana como algo natural. La ciudad sigue su curso a pocos metros de las carreras y las explosiones.  Muchas tiendas reponen sus escaparates justo después de que se los rompan, pero algunas después de sufrirlo varias veces han terminado por sustituirlos por planchas de acero.
Y sin embargo la gente no está mayoritariamente en contra de las protestas. La mayoría de griegos con los que he hablado, incluyendo dueños de tiendas, artistas, padres de estudiantes y taxistas están a favor de los jóvenes. Quizás opinen que a veces se pasan pero en general apoyan la protesta y creen que tienen razón.
Durante el día hay manifestaciones multitudinarias. Miles y miles de personas. Mezclados los estudiantes de instituto con los viejos militantes comunistas. Son manifestaciones grandes y pacíficas, a lo sumo vuelan contra los ecsudos de la policía algunos huevos o globos de pintura. Como siempre los incidentes son la final y ahí los que se comprometen realmente son menos, apenas unos cientos y en su mayoría jóvenes universitarios.
La universidad, sobre todo la Politécnica y la Facultad de Derecho son los cuarteles de los manifestantes más lanzados. Están permanentemente okupadas desde hace una semana. Centenares de jóvenes viven en la Facultad. Se cocina en el patio, se come en las cafeterías, hay asambleas en las aulas más grandes y se amontonan las piedras y los ladrillos en cualquier puerta. Las calles que dan a la politécnica están todas bloquedas con coches quemados. Para llegar hasta allí la policía necesitaría, entre otras cosas, un par de excavadoras.
De hecho por todo el barrio de Exarquía hay barricadas. Sobre todo por la noche. Se improvisan lo mismo con macetas que con frigorificos viejos. Los contenedores ardiendo sirven también, pero en verdad resultan más útiles para ahuyentar el gas lacrimógeno. Cuando llega la policía se le provoca desde la esquina hasta que cargan, entonces se corre hasta la próxima esquina y se vuelve a hacer lo mismo. De noche los cocteles molotov son mucho más llamativos, resultan hasta bonitos.
Toda la alegría despaarece cuando uno se acerca al sitio donde mataron a Alexandro. El lugar se ha convertido en un pequeño santuario de velas y flores. Los compañeros han cambiado motu propio el nombre antiguo de la plaza y han puesto placas para llamarla como el joven muerto. Alrededor siempre hay una multitud en silencio que se disuelve a veces por el efecto de los gases lacrimógenos. de hecho en esa misma plaza, frente a las velas y las flores, vomité por primera vez por culpa de los gases.
En el patio edificio de la facultad de derecho y políticas había un monumento de 1973 dedicado "a los jóvenes que lucharon contra la dictadura". Alguien ha cambiado la palabra dictadura pro democracia. esta democracia.

11 noviembre 2008

Personal en Istambul

El principio del invierno es mágico en Estambul. La ciudad parece hecha para los abrigos largos (el que popularizó Ataturk, con el cigarrillo en la mano) y los puestos de castañas alineadas. A principios de invierno a ratos uno puede aún sentarse en la cubierta de los trasbordadores cuando cruza el Bósforo o el mar de Marmara, más mar que ningún otro. El frío es aún soportable. Todavía puede uno también sentarse al sol a fumar una narguile en un café de quita y pon. Hay pescadores en cada puente y bulla en Eyup. Y encima, cuando sale el sol entre las nube, la ciudad vuelve a ser dorada.
El skyline de Estambul, hecho de cúpulas y minaretes, apenas ha cambiado últimamente aunque algunos rascacielos compartan ahora protagonismo con ellos. Han pasado veinte años. Yo he pasado por Estambul a los veinte años, mes más o menos, de la primera vez. Sale el sol entre las nubes, lo dora todo y deja de ser viaje y se convierte un poco en mí.
Parece que la ciudad sabía lo del aniversario porque de pronto, ha vuelto a parecerse a la de aquella primera vez. El nuevo puente de Galata cada vez se parece más al antiguo, con sus restaurantes flotantes; las callejuelas de Sirkeci otras vez parecen pequeñas y sucias. He vuelto a cogerle el gusto a Estambul, el gusto que le perdí en los viajes intermedios, al descubrir el nuevo tranvía, las obras en Taksim, la desaparición de los cainiks y la conquista de Ortakoy.
Hace veinte años Estambul se me abrió una mañana temprano, me entró por la ventana de un hotelito en Sirkeci. Fue una explosión de almuédanos y luces y tuve que escribir que por primera vez una ciudad se me abría como una mujer, y me llenaba igual.
El Estambul de aquellos años era un pueblo grande, con calles polvorientas, tráfico caótico y artesanos trabajando en las calles. El bazar egipcio vendía sólamente especias y delante de la mezquita de Eminonu se abría una plaza bulliciosa donde carritos y coches se peleaban camino del puente. Muy diferente de la istambul europea de hoy. O no.
Aquella vez yo venía de trabajar en un pueblo costero del Egeo. Pura civilización. Yo sólo conocía entonces esa Turquía orientalizante pero fácil. Aún no había vivido en ningún pueblecito de anatolia central, como hice después. No había viajado por la costa del mar muerto hasta Trepisonda, que es una ciudad portuaria donde las prostitutas armenias les arrancan anillos y pendientes  a sus clientes. Tampoco había estado aún en el Kurdistan más salvaje, en torno a Cirze (que es un pueblo que lleva veinte años de guerra ininterrumpida) y a Tatvan y sus volcanes. Por no conocer ni siquiera conocía la antigua frontera armenia con Irán, que ahora han ocupado los kurdos. En fin, que mi idea de Turquía era tranquila, de huertos de melocotones robados y pueblos marineros.
Llegué a Eestambul al acabar mi proyecto en la costa, con una amiga nueva e intrigante y con el libro de Pierre Loti. Pasamos allí sólo una semana. Y Estambul era un pueblo. Nos enamoramos.
En los viajes posteriores me llenó el escepticismo de mi ciudad robada. Empecé a cogerle gusto a algún bar de estudiantes en Ortakoy, a las callejuelas de Uskudar e incluso a los barrios nuevos, pero vi los trozos del antiguo puente flotando por el bósforo y sufrí por las callejuelas destruidas, los carriles rápidos; porque vendieran lavadoras en el bazar egipcio y se llenara la ciudad de turistas zafios.
Ahora, veinte años despues, ha vuelto a ser la ciudad dorada. Aunque desapareció el café de taburetes que improvisaban en el cementerio de la mezquita balcánica, el viejo café de la medresa de Ali Pasa está intacto. Lleno de hombres enganchados a su narguile mientras pasa el camarero repartiendo çai. Y, sin turistas ya, la escena es la misma que la de Damasco o Isfahan.
Ayer decidí ir al fin a tomar un té y jugar un backgammon en el café de Pierre Loti. El del libro. El lugar de Aziyadé. Nunca había ido en viajes anteriores porque jamás encontré el momento. En vez de coger el funicular (que era la mejor razón para no ir ya) al bajar del transbordador subí por el mercado religioso de Eyup. Los santuarios acumulados han dado lugar a un mercado que no se diferencia mucho de los de los lugares santos de Kazajstan o Uzbekistan, de alfombras con brújula, rosarios, coranes y accesorios varios. El bullicio es grande y todas las mujeres van cubiertas. Como en los pueblos, no como en el resto de Estambul. Luego quise pasear por el cementerio enorme de esa colina. La más sagrada de las siete de Estambul. Y una de las originales (como se sabe, la ciudad tenía solo cinco y fue cuando Bizancio quiso competir con Roma que les dio por abrir las murallas para incluir otras dos). Saltando con mi abrigo largo entre las tumbas agrupadas de manera caótica llegué hasta el café. Me senté en una de las cinco mesitas del patio hice lo que había planeado. Çai y bakgamon. Era como si se tratara de algo previsto desde siempre, así que no fue emocionante sino tranquilo y dorado.
El aniversario lo celebré también comiendo pescado en los tenderetes del muelle de Eminonu, que son algo más elegantes pero guardan el espíritu de siempre. Y en la Istiklal caddesi donde sobreviven negocios y cafe de siempre que hacen que no se haya convertido en la calle de Benetton o Zara. Desde que se hizo del todo evidente que las clases pudientes huyen del centro de Estambul, también de Taksim, esas cosas se instalan en las afueras. Así que, aunque no quedan restaurantes indios ni muchas especialidades turcas, también esa calle es dorada.
Era el aniversario de la subida de Atatürk al cielo laico, y yo he venido esta vez por muy pocos días, pero cualquiera diría que es que a la ciudad le ponen los aniversarios. A mi también.

22 septiembre 2008

Limonada chipriota

Los chripiotas del sur son todos grandes y fuertes. Tanto que a uno se le quitan las ganas de pelear con ellos. Al menos a mí, porque lo que son sus vecinos del norte no se privan de ese gusto.
Lo del sur y del norte es bastante nuevo; hasta 1974 cada pueblo y cada ciudad de Chipre tenía su comunidad griega y su grupo de turcos. Todos eran chipriotas, aunque los griegos (forzudos) mandaban más y hasta tenían a un obispo de presidente. El caso es que cuando la liaron y estalló la guerra todos los turcochipriotas huyeron del sur y los grecochipriotas huyeron del norte. Así que ahora es una isla dividida y cada comunidad tiene su propio territorio (étnicamente limpio, se entiende). También dicen que tienen dos países, pero eso suena grotesco si se ve desde allí. Por mucho que he rebuscado ni he visto en el sur una sola bandera de la República de Chipre que ondee sola, sin compañía de la bandera griega, ni en el norte he logrado encontrar una bandera de la República Turca del Norte de Chipre que no tenga al aldo la bandera turca.
Están locos, estos chipriotas. Lucharon todos juntos contra los ingleses pero en cuanto se fueron (bueno, se mediofueron, porque han dejado aquí muchas bases militares, los precios en libras, los enchufes planos y la extraña costumbre de conducir por la izquierda) cada uno volvió a lo suyo: los griegos a pedir la enosis (que es la anexión a Grecia) y los turcos a pedir -en respuesta- la taksim (la división en dos de la isla). El resultado es que el sur es un trocito desgajado de Grecia y el norte parece una provincia turca: en el puerto de Cirne (Kyrenia, para el resto del mundo no turco) y en el Famagusta los barcos celebran con toques de sirena los goles del Fenerbace turco en la Champions Ligue. En esta zona, el Galatasaray tiene menos seguidores, y menos aún el Anorthosis de Larnaca (equipo del sur que sí participa en el campeonato representando a Chipre) que paraliza al resto de la isla cada vez que juega. Por no tener no tienen ni un idioma común: me encuentro en Nicosia con un grupo de jóvenes de ambos lados que han participado en un encuentro de formación de líderes (evidentemente, con ese nombre, estaba promovido y financiado por la embajada norteamericana) y descubro que tienen que hablarse en inglés porque ni unos conocen el griego, ni los otros el turco.
El norte está mucho más militarizado, sembrado de cuarteles turcos, pero en el sur el rencor parece mayor. Y la cuestión de los nombres es sangrante. Compré en el sur un mapa de carreteras de toda la isla, pero en el norte se volvió inútil porque sólo aparecían los nombres griegos de las ciudadaes y sólo se reseñaban las iglesias ortodoxas en los planos.
Y a pesar de todo, parece un único país. La famosa línea verde, que fue la del alto el fuego en 1974 y separa a los dos territorios, tiene siempre un aire de opereta bufa alrededor. Los chipriotas de uno y otro lado están de acuerdo en que lo más importante por el momento son los turistas, así que se han tenido que resignar a que bandadas de ingleses regordetes se diviertan fotografiando bunkeres, soldados, alambradas y casamatas que cada vez parecen menos fieros. El turismo arrasa hasta con los militares.
Chipre está en venta. Si volviera Lawrence Durrel no tendría tantos problemas para encontrar una casa en la que instalarse. Eso sí, dudo que al mayor de los Durrell le apeteciera instalarse en un lugar donde cada pizca de terreno que no es descaradamente árida y desértica está en promoción, venta y urbanización. Chipre se vende y la isla cada vez tiene menos encanto, o lo tiene más escondido. Las charlas de café del norte y del sur han perdido variedad cultural y no se alejan de las de cualquier pueblo de anatolia o de las islas cícladas... sólo de tarde en tarde algún detalle te devuelve a otros tiempos más ricos. Igual que algún rincón salvaje entre tanto desarrollismo hortera te lleva a la naturaleza más plena: las playas de las tortugas.
Hay una playa en el norte y otra en el sur (como todo aquí) donde anidan centenares de tortugas marinas; bobas y verdes. Las tortugas de mar sólo ponen huevos al cumplir los treinta años y tienen la costumbre de hacerlo, milla más o menos, en la misma playa donde vieron la luz. Cuando llegué a la playa de Lara (en el norte) ya habían vuelto etse año más de seiscientas tortugonas cargadas de huevos. En uno de los nidos que abrimos junto a un par de biólogos había 120 huevos de la misma tortuga. tienen el tamaño d euna pelota de ping-pong y son flexibles, como de goma. Las tortugas los entierran profundos, a más de medio metro, y los tapan con cuidado para que puedan respirar; si se anda mucho sobre los nidos las tortuguitas no pueden salir a la superficie y emprender su marcha hacia el mar. A eso venían mis dos biólogos, a abrir algunos nidos que ya habían superado las siete semanas sin que hubieran salido tortuguitas. De uno de ellos rescatamos a un puñado. Estaban envueltas aun en los huevos y hubo que pelarlas, como quien pela pipas. Muy ufanas, echaron a correr hasta el mar (ahí abajo están los videos que les hice emocionadísimo).
Y como la guerra tiene hasta sus cosas buenas, últimamente han anidado tortugas en las playas de Varonia. Varonia es un barrio de Famagusta que hasta 1974 era el Benidorm de Chipre. Montones de apartamentos apelotonados sobre varias playitas que habían dejado de ser paradisíacas. Ahora lo son de nuevo. Toda la ciudad fue abandonada durante la guerra y los turcos la declararon zona militar, la vallaron y nada ni nadie ha vuelto a entrar. Se ven decenas y decenas de edificios gigantescos de apartamentos abandonados, calles donde crece la maleza, farolas que se caen. Dicen que hay casas con las tazas de desayuno aún puestas. Desde una valla se veía un coche, modelo años sesenta, abandonado y destrozado por el polvo. Hasta la playita que se ha abierto junto a esas playas donde han vuelto las tortugas vuelven también refugiados griegos con cámaras y prismáticos a ver de lejos los apartamentos de sus padres.
No cabe duda de que muy pronto varonía volverá a abrirse. Ya se habla de recuperar la zona para el 2011, de rehabilitar los edificios y volver a traer decenas de miles de ingleses regordetes. Se irán las tortugas a sus playas recónditas, pero la masa unirá un poco más a Chipre. Como lo unen el backgamon, las narguiles, las flores de calabaza, los mezze y la melancolía.

25 agosto 2008

LA RUTA SE DA

De pronto todo se hace realidad. Era cierto lo de la ruta de la seda, lo del autentico viaje. Despues de muchos trayectos en minibustes atestados, de esperas en estaciones polvorientas o humeantes y de noches en hostales destartalados. O quizas sea, precisamente gracias a todo eso. El caso es que en Turkistan me llegan los bazares, la Historia, las noches de aventuras, las charlas orientales y las noches bebiendo tranquilamente en Asia Central. A ratos, una unia pintada en mi mano derecha me recuerda que no estan tan lejos los dias en que un grupo de ninios jugaban conmigo y me cuidaban.
Mi unia pintada, el te que me bebo en un tenderete, los amigos. Sin mas pretensiones. En varias semanas de viaje aun no nos hemos cruzado con ningun turista, con ningun extranjero. Tan solo un par de voluntarios americanos del Peace Corps que pasaron por nuestro campo y que, como suele pasar (los de Naciones Unidas se suben al carro) viven vidas de niniatos ricos de vacaciones exoticas. Nos invitaron a su casa y a sus fiestas e intentaron ligar con las companieras. Mas de lo mismo. Tuvimos que huir de puro aburrimiento. A veces, segun como y para que, demasiado tiempo en el pais corrompe. No corremos ese riesgo, esta noche, mirando el mausoleo.
Una vez que Tamerlan, el senior de Samarcanda, convirtio su ciudad en una Jerusalem asiatica, quiso asentar su poder a la estepa. Para eso, en pleno valle del Sir Darya construyo su tercera maravilla. Un edificio gigantesco de cupulas turquesas, formas alegres y esmaltes coloridos en mitad del desierto.
La excusa fue hacer un mausoleo para Ahmed Yasavi, uno de los primeros maestros sufies. Yasavi fue, en el siglo XII, un personaje relevante, tanto como poeta como, sobre todo, por sus ensenianzas religiosas. Coetaneo de Omar Khayan, parece que ambos se hubieran repartido los roles, dentro de un mismo movimiento: uno dio la vertiente religiosa y otro la poetica de un modo de ver la vida apegado a los pequenios detalles de felicidad cotidiana sin perder por ello la trascendencia de la existencia. Cuando Yasavi cumplio la edad en que murio Mahoma (63 anios) se encerro en una cueva a meditar, y nunca mas salio. Lo que salio fue el breve pero intenso movimiento de los "derviches subterraneos" que deberia dar lugar a algun episodio de Corto Maltes. Entre tanto Khayan cantaba al vino, las mujeres y las estrellas en samarcanda antes de Regresar a Persia. Pese a la evidencia, la Enciclopedia Sovietica (sobra decir que sigue siendo la Obra de referencia en el Kazajstan de Nazarbayev) define exclusivamente a Yasavi como "poeta, compositor y hombre de leyes", obviando cualquier trascendencia religiosa.
El mausoleo desmiente a los cientifistas sovieticos. Nada que ver con la falsa tumba diminuta y discreta de Khayan en Shiraz (aunque esta, con su rosaleda y sus bancos, siempre poco concurrida, invita mucho mas a la lectura feliz de sus Rubbaiyat. la tumba autentica esta en Nishapur y la han modernizado). Es una construccion majestuosa, visible a muchos kilometros (tantos, que parece un espejismo en el desierto) destinada a asentar entre los nomadas el gusto por el islam, a atraer pelegrinos y a perpetuar la imagen de Tamerlan. Dicen que quedo subitamente inacabado al morir el emperador y en verdad en la fachada norte -de ladrillo simple- aun permanecen empotradas muchas de las vigas de los andamios que se estaban usando para construirla en ese momento. Sin embargo, el resultado parece bsucado a proposito: junto al refinamiento de los esmaltes persas y los turquesas de anatolia, la rudeza sobria de las estepas. Al fin y al cabo aqui el islam nunca ha calado del todo y los kazacos insisten en creer mas en la tierra y la naturaleza (tan magnéticas) que en los imanes.
El bazar de Turkistan es grande, atestado, colorido y apestoso. Un bazar auténtico, que casi recuerda al de Damasco o a los iranies. Donde solo se puede andar entre empujones, casi todas las mujeres se cubren el cabello y la luz es taimada. Trufado de puestecillos de comida y bebida, resulta exhuberante por todas partes pero especialmente en los apartados dedicados a la pasteria, a las visceras de carne, a las especias y a las alfombras. Tan irresistible que practicamente nos pasamos tres dias sin hacer nada mas que pasear por el, conocer gente, comer en puestecillos y, al atardecer, pasear por el mausoleo. Tomar vodka con pescado ahumado en la muralla del recinto al atardecer, charlar de futbol y religion con kazacos en bares nocturnos que siempre parecen provisionales. Vivir de viaje y en la calle.
Nadie sabe si Kazajstan esta cambiando ahora (como dicen las frases de nuestro presidente, omnipresentes en las vallas de cualquier calle) o hace decenios que es asi. Turkistan parece un trozo de Asia antiguo y real. Almaty intenta ser odiosamente europea y Shimkent esta cambiando. El bazar de Shimkent (que era aun mas famoso, estrecho y sucio que el de aqui) lo han eliminado del centro y en su lugar hay una plaza inmensa, vacia y moderna. En Almaty destruyen hasta el menor trocito melancolico de esa union sovietica que se paro deliciosamente en los anios cincuenta: por no quedar no quedan ya ni grandes cafeterias, ni siquiera libreria de madera llenas de libros escolares. Como en tantas capitales sovieticas elli era costumbre que los recien casados depositaran sus ramos de novia en el monumento a los caidos en la guerra contra el fascismo (la misma costumbre, en Latvia, se reconvirtio en homenaje a la independencia baltica). Ahora, epoca de consumismo, la costumbre se mantiene... pero solo para la fotografia. Una vez hechas las fotos de rigor las parejas recogen susramos y se los llevan a lugares donde disfrutarlos mejor. Al fin y al cabo, alrededor de siempre han proliferado chavales que alquilan palomas para la foto. Por lo demas, en Alma Ata (pese a los esfuerzos de nuetsro gran Presidente la gente sigue utilizando el nombre antiguo, y -en cada ciudad- los nombres comunistas de las avenidas: Lenin y Karl Marx siguen vivos) todo es frio e insensible, grande, europeizado, aburrido.
Por eso mismo, uno se quedaria para siempre en Turkistan, en sus terrazas y en el ritmo calmo de los comerciantes apresurados y los coches pegando bocinazos y haciendo trompos por la noche. Como siempre ha sido.

23 agosto 2008

ESTE PARIA

En primavera la estepa entera esta verde, de forraje. Dan ganas de hacer como los generales del gran Khan y quedarse aqui a criar caballos. Ahora, sin embargo, el calor la ha secado toda y solo queda el polvo. Cualquier vehiculo que se acerque o se aleje es -antes que nada- una nube de polvo ambulante a lo lejos. Asi tambien el autobus que nos saca, junto a un grupo de chavales, por fin del campo.
El final tambien fue de Mikhaljov, la 'ultima imagen eran personas subiendo paquetes a un autobus destartalado a la luz dorada del amanecer. Despedidas. Ninios que lloran y la galeria de personajes que se presenta ante nuestro autobus: el director barrigudo con los brazos en jarras sobre el pantalon de chandal, el jardinero que mira de lado en media sonrisa agotando una colilla, los profesores con sus panioletas pioneriles puestas y Vladimir sin acordeon. Sacha con su delantal rojo. Falta el fotografo que se habra quedado dormido borrachin en alguna cabania. Empezamos el viaje.
Despues de varias paradas y de algunas noches (esencialmente en Shimkent) llegamos a las montanas. Este pais enoorme y vacio apemas ofrece mucho mas. En los pueblos del sur queda un cierto exotismo presovietico pero en la mayor parte de el se hace cierto lo del "corazon perdido de Asia", que es el titulo del libro de Colin Thubron. Al empezar a leerlo en Madrid pensaba que aludia a lo desconocido del lugar, pero no. De lo que se trata es de que el centro mismo del continente ha perdido en gran manera su sentimiento asiatico. Por eso nos fuimos a las montanias, al lugar de las aguilas, los lobos y hasta el leopardo de las nieves. Lo del leopardo es curioso, porque es el símbolo de muchas montanias de estas zonas (incluido el norte de Mongolia y la propia Alma Ata) pero nunca se le ve. En mis montanias dicen que hay ocho ejemplares, pero de todos los biologos y guardas del parque nacional que conocemos (y son muchos) solo se de una persona que lo vio una vez.Mis montanias son un pueblo, un rio un parque con el mismo nombre: Zhimblely. Suena parecido a Sisely, el de "Doctor en Alaska" y en verdad el sitio se le parece. Un pueblo pequeño justo donde acaba la montania, muy rural, acogedor. Hemos conseguido unas habitaciones en casa de una familia y estamos más que integrados. La señora nos cocina comida del local sobre todo plov. Diga lo que diga tanto espaniolista suelto pa mi que el plov es el antecedente de la paella. Se come de Siria a china. Aquí se adereza, sobre todo, con cebolla y mucha zanahoria, que le dan al arroz ese toque dulzon que evoca al cuscus. Excepcionalmente, seocme sin cilantro! (lo del cilantro es una maldicion, hasta en los puestos de cualquier bazar, la comida se sirve siempre acompaniada de un platito con cilantro picado, para echarlo en todo y matar cualquier matiz del sabor. Seguramente sera cosa de los rusos, por fastidiar)
El pueblo en si parece bastante rusificado. Las casas tienen el estilo de dacha con jardin y huerto. Algunas con un par de vacas o cabras. Las mujeres llevan todas un pañuelo anudado a la cabeza y las vacas cruzan tranquilas las calles sin pudor alguno. Paseando nos encontramos de bruces con una pequeña tragedia rural Todo aqui, absolutamente, parece sacado de un libro de Tolstoi. Por culpa de una colilla han ardido dos establos contiguos.Estaban llenos de heno,del heno que las dos familias se han pasado todo el verano recolectando, para que las vaca y el caballo tuvieran que comer en verano. De pronto lo han perdido todo.
Una senora acarrea cubos y mas cubos de agua, ella sola, para apagar el monton humeante de forraje ennegrecido. La saca del reguero que corre ante su casa y no se detiene pese a lo inútil de la tarea.
La idea de quedarnos aqui no ha sido exclusivamente nuestra sino fuertemente inspirada por los restos del imperio soviético manifestado en forma de direccion de un parque nacional. Nos quisieron timar al mejor estilo comunistoburocratico, pero peleamos un par de dias y al final conseguimos lo que queriamos: un par de dias de excursion a caballo.
Hemos vuelto hoy. Fuimos a ver osos pero llegamos con el calor y ya se habian escondido, pero nos hemos dado un muy buen tute por torrentes y montanias. Al llegar a casa, me meteria hasta la cintura en un tonel de betadine: La silla rusa y su estribo se encargaron de dejarme el interior de las piernas alvivo, con herida en sitio innombrable incluido. Las zarzas se ocuparon de la parte exterior. En vez de eso consegui que la familia que me acoge me encendiera la sauna. Es una sauna basica, apenas un cuartito con dos bancos, su rincon de piedras calientes y sus dos bidones de agua fria y caliente. Al atardecer entramos en la sauna y cuando salimos habia luna llena sobre las montanias.
Justo en ese momento una manada de centenares de caballos pasaba silenciosa por el camino delante de la casa, en mitad de la noche.

21 agosto 2008

AL AJO KAZAJO

Kazajstan es como platero pero al reves; enorme, pelado, inhospito y aspero.
Desde que el padrecito Stalin decidio acabar con el nomadismo (hombre de pocos matices, una de las maneras de conseguirlo fue exterminar directamente a un millon de nomadas), encima es un lugar feo. Aparte de grupitos de granjas polvorientas, lo unico que sobresale en el horizonte de estos desiertos esteparios inmensos son las columnas de polvo altisimas que provocan las tormentas de arena a lo lejos.
En una esquinita de uno de estos desiertos vivimos nosotros. El lugar tiene el frescor de un par de riachuelos de montana que justo aqui desaparecen en el desierto (y vuelven a aparecer a algunas decenas de kilometros en forma de lago). En estas riberas, entre las dachas destartaladas y las letrinas lineales (hace ya anos que no tenia que usar letrinas asi, charlando siempre animado con la gente que este acuclillada a mi lado) vivimos un microcosmos del pais.
A pesar de las consignas del querido presidente Nazarbayev -a quien Allah y el supremo soviet guarden muchos anos con su 95% de mayoria en todas las elecciones- en el campamento (Lager, en ruso peligrosamente alemanizado) se traduce todo al ruso. Somos bilingues. El kazaco se parece al turco y al mongol, y es la lengua de muchos ninios, en especial los del sur del pais que ya no entienden el ruso. Sin embargo los del norte y los adultos se manejan todos mejor en ese idioma, que era el unico permitido en tiempos del Imperio (hace falta pasar por aqui para descubrir lo acertado de la expresion de Kapucinsky). Yo trabajo con un grupos de ninios huerfanos, asi que la mayoria tiene nociones tan basicas como yo del ruso, de modo que comunicamos estupendamente. Cosas de las etnias.
Los kazacos que se dicen de origen son los descendientes de alguna de las tres hordas de Gengis Khan que decidieron quedarse en estas estepas y hacer de retaguardia caballeril. Los rusos, en su mayoria descienden de conquistadores rubios que vinieron hace ya mas de dos siglos. A eso se suman otro monton de naciones mas o menos medianas: hay dungas que es una comunidad musulmana china (como los uigur) que emigro aqui huyendo de las persecueciones anteriores a la revolución. Coreanos (del norte) que huyeron en masa de los Kim Il Yung de turno y ahora no pueden volver. Griegos, mandados aqui por Stalin despues de ayudarlo como voluntarios en Stalingrado (debio pensar que en el peloponeso tambien hay estepas). La comunidad mas reciente es la de Uzbecos que vienen a trabajar y se quedan, instalandose al sur del pais a pesar de los abusos y las agresiones de la policia. Todos juntos, unidos bajo el manto protector de nuestro Presidente y una misma lengua: esencialmente la rusa, por ahora.
Al acabar la comida cada equipo de ninios grita a voces Spasiba-Rajmiet, que es la manera de dar las gracias (a quien?) en ambas lenguas. En verdad la comida no merece tantos agradecimientos, la mayoria de las veces se compone de gruscha y algun trocito de carne deliocadamente depositado en el plato de aluminio por las manos de una de esas senioras vestida de enfermera nuclear que trabajn en la cocina. Las autoridades del campo la disfrutan en su mesa privilegiada, que es como las demas pero con emnos grasa en el mantel de plastico.
Los ninios y los monitores siguen contandome historias para sobrellevar estos dias de calma y calina. Todos mis huerfanos son musulmanes pero creen poco, la verdad. El islam llego a estas tierras dessde la persia abasida, que ya se lo creia poco, asi que no termino de calar en los nomadas esteparios. Para remediarlo algunos sultanes de Samarcanda se inventaron santos populares y les construyeron mausoleos pero la operacion solo les salio a medias. La santita mas querida de por aqui es Amina Bibi. Tiene un mausoleo en las afueras de Taraz, cerca del campamento. Un mausoleo de verdad con todos sus avios, su rosaleda, sus peregrinos y sus voluntarios fundamentalistas cuidando el jardin entre rezos. La tal Amina Bibi tenia 16 anos y estaba enamorada de un primo suyo. Su padre le prohibio el matrimonio y ella acepto, pero siguio viendo en secreto a su enamorado. El padre decidio casarla entonces con otro y el dia de la boda la chica, vestida de nocia, fue a baniarse a un rio. Al salir del rio y ponrse otra vez la ropa resulta que dentro del alto sombrero que usan aqui las novias habia una serpiente que le pico en la cabeza y se murio. Su amor al enterarse se murio de pena (esta en el mausoleo de al lado). En fin, que esta julieta de las estepas no representa los valores castos d euna chica musulmana actual, y sin embargo aqui es santita. Senial de como se ven las cosas desde el desierto.
En las mezquitas los jovenes rusos ortodoxos se cubren la cabeza y rezan con las manos en la cara, no he visto a los musulmanes hacer lo mismo en ninguna iglesia aun, pero no parece improbable.
Las tardes son doradas y aveces hacemos excursiones a una granja en pleno desierto y alli bebemos cumis, que es leche de yegua fermentada. Dicen que emborracha pero supongo que sera despues de beber tales cantidades que el estomago estalla antes por la leche que por el alcohol. Unas ninias me han pintado flores en las unias con esmalte.

18 agosto 2008

SOVIETI ANDO

Crei que venia a Asia Central pero me encontre de pronto en mitad de la Union Sovietica. En todos los sentidos. Empece a notarlo al llegar a Alma Ata (ahora oficialmente ha pasado a llamarse Almaty, que es menos ruso). Todos estos paises sufrieron ya una globalizacion anterior a la actual. La primera globalizacion fue la sovietica. He visto los mismos bloques de apartamentos, con su parque de juegos central desde Zagreb hasta Ulan Bator. Identicos en las afueras de Varsovia, en las de Kiev, Pristina o Alma Ata. Todo igual. Tambien los pueblos son identicos (la carretera central, las hileras de arboles delante de las casas, el regajo a cada lado) en Bosnia, en Rumania y aqui en Kazajstan. Asi que es como viajar un poco menos. Estoy en Asia y en un pais esencialmente musulman pero los bazares son mercadillos anodinos, las mezquitas aburridas y modernas y el paisaje es demasiado conocido.
Apenas me instale en Kazajstan entendi que esa sensacion sovietica no es puramente visual. Aqui pervive el estilo de la URSS posiblemente mas que en ningun otro sitio. El Presidente Nazarbayev (lider del partido excomunista -y antes del comunista, claro esta-, padre de la patria, artifice de la independencia, padre de los kazacos) ayuda bastante con su presencia a esa sensacion de continuidad. Como pasaba en la Union Sovietica llegue para un proyecto y una vez aqui nada era como lo prometido. Somos cinco voluntarios internacionales, como en los chistes: un americano, un griego, una frances, un japones y un espanol.
De pronto estoy viviendo una pelicula de Nikita Mikhalhov, con sus atardeceres dorados y sus personajes excentricos. En teoria ibamos a organizar un programa social aprovechando las vacaciones de un grupo de ninos de reformatorio que pasan un mes en un campamento en la montana dentro d eun programa de tratamiento. Al llegar resulta que el campamento (un oasis en mitad dle desierto kazaco) parece un curso de formacion de pioneros. Doscientos ninos divididos en equipos que cantan consignas al andar en fila. Monitores autenticamente sovieticos (es decir, senoras con el pelo tenido de morado, senores con el polo siempre remetido por los pantalones, jovenes entusiastas y obedientes), un horario d emenos apetecible que comienza con ejercicios a las ocho de la manana en la plaza cental y acaba con discoteca en el mismo sitio a las doce de la noche. Los ninos tienen todo el dia organizado y el supuesto grupo de ninos de reforma son en verdad tres grupos donde ninos de un orfanato se mezclan con otros elegidos por ser los que mejores notas sacaron el el colegio. Todo esta organizado y apenas hemos podido montar algunos talleres que ocupan nuestro dia. Yo he montado uno para construir juguetes reciclando basura y otro de educacion sexual light. Poca cosa. Soy el unico que habla algo de ruso y hago de traductor.
Salgo de paseo y un grupo de ninos se arremolina alrededor y, como nunca han visto a un extranjero, me acribillan a preguntas. Anoto las tres primeras: Te dan miedo las aranas? conoces personalmente a Jackie Chan? Has visto el coliseo?
El campo, donde no vamos a quedarnos mas de dos semanas, visto el panorama, esta plagado de personajes y es demasiado fuerte la tentacion de pensar una pelicula: El fotografo del campo, delgado, siempre en camiseta de tirantes y con el cigarro en la boca. A menudo tambien borracho. hace fotos, especialmente, de las chicas jovenes que posan sin pudor imitando al playboy (mi primera vision de Kazajstan fue una chica en el aeropuerto con el conejito tatuado en el brazo) y luego se las lleva de paseo por los rincones y los riachuelos del lugar. El director del campo, un senor gordo con bigote que no se preocupa de los ninos pero es el propietario de las instalaciones. Se ha enamorado de la voluntaria japonesa y se pasa el dia persiguiendola con las instrucciones en japones de cualquier producto (su primera frase fue "ah, de japon, como mi camara de fotos!) para que se las traduzca aunque ni ella habla ruso ni el ninguna otra lengua. El cocinero del campo, un chico rubio, aboslutamente afeminado que da saltitos al andar y de noche se disfraza con una sabana y se para horas acechando a cualquiera que pasa por cualquiera d elos caminos dispuesto a asustarlo.
La galeria es mucho mas amplia y los dias pasan languidos y tranquilos. Las monitoras, que tienen todas en tre veinte y veintidos anos, estudiantes en taraz, anadan preocupadas por sus matrimonios y me cuentan historias y mas historias del pais. En Kazajstan una chica de veintitres anos soltera es demasiado mayor. O eso dicen. Al menos en los lugares mas musulmanes por donde yo me muevo (todo el pais lleva con normalidad una brutal dualidad entre rubios y mongoles, rusoparlantes y quienes solo hablan kazaco, musulmanes y ortodoxos. Todos se sienten kazacos, pero son dos mundos -el ruso y el asiatico- diferentes por completo).
Conservan la "divertida" tradici'on de las mujeres robadas: cualquier chico puede coger a una mujer que le guste y llevarsela a casa de sus padres. los apdres del chico tienen que estar en el ajo y la muchacha tiene derecho a irse de la casa (aunque se considera vergonzoso para la familia "de acogida" y las chicas son presionadas psicologicamente para no hacerlo) pero si se quedan, nadie se puede oponer al matrimonio. A veces los robos son de comun acuerdo entre parejas de novios para sortear la prohibicion d elos padres de ella o para rebajar sustancialmente la dote (todo el mundo, absolutamente, paga dotes cuantiosas por el matrimonio).
Irina me cuenta dos historias: Una companera en su ONG estaba enamorada d eun chico pero su familia queria casarla con otro que era mejor partido y ella acepto sumisa. Entonces el otro decidio robarla y ya nadie pudo oponerse a su matrimonio (esto se cuenta como un cuento rosa de hadas con final feliz y amoroso). Otra amiga estaba saliendo con un chico pero se tomaba la relacion mucho menos en serio que el. Entonces el chico decidio robarla; la subio a un coche y la llevo a casa de sus padres. La muchacha ni siquiera entro en la casa, cogio un taxi y se volvio con sus padres. Entonces el chico, para evitar la verguenza, salio a la calle y robo a la primera chica con la que se cruzo, y se casaron.
Asi pasan os dias, bebiendo vodka por la noche, cazando renacuajos que meto en botes para que los ninos los cuiden y los vean crecer, dando paseos por el desierto (a dos horas a pie por la estepa lisa y polvorienta hay cobertura para el movil!) y comiendo siempre tan rapido como solo los rusos saben comer. Solo me faltan los pepinillos en conserva para sentirme como en aquel koljos ucraniano donde acabe recolectando maiz hace dieciocho anos. Mas alla de los moviles de ultima generacion y la ropa falsa de marca, casi nada ha cambiado en la Union Sovietica. En Asia.

28 julio 2008

AMORGOS

Me siento a jugar una partida de tavla en la taberna más vieja de Amorgos, que sirve también de agencia de la Hellenic Seaway y aunque me paso allí casi cuatro horas y agoto las reservas de ouzo y café turco del país, nadie repara en mí, sólo mi oponente.

Pasarse más de veinte siglos soportando ataques piratas proporciona un cierto aprendizaje. Y desde la grecia clásica, la gente de la isla de Amorgos apenas han hecho otra cosa. Gracias a eso es uno de los últimos rincones de las cícladas inmunes a la invasión arrasante del turismo.
Amorgos es una isla pequeñita, de menos de cien kilómetros de perímetro. Desde el Siglo tercero antes de nuestra era la población -y todo lo demás- no ha hecho más que descender hasta los mil ochociento habitantes que sobreviven allí ahora. La isla y sus tres ciudades-estado (en especial Minoa, ciudad mágica escondida en un cerro sobre la bahía de Katapola) fueron uno de los puntales de la civilización cicládica, la de las estatuillas finas que -imitando a Modigliani antes de que naciera- se amontonaban en el islote de Kora (a un tiro de piedra de Amorgos, un mini Delfos, como todo, antes del nombre).
Como en todas estas islas el paisaje aquí es rudo, seco y árido en verano. Nada que ver con lo que contaban las crónicas, pues en la antigüedad Amorgos fue famosa por su aceite de oliva, su vino y sus túnicas. Desde hace un par de siglos lo es también por las mujeres. las túnicas de Minoa eran púrpuras, del color de la cochinilla hervida, y tan finas que parecían transparentes. Vides quedan pocas y olivos menos.
El caso es que la geografía marca y Amorgos siempre ha tenido la única bahía de esa zona del mundo a salvo por completo de cualquier tormenta. Eso, que parecería una bendición, fue en verdad su perdición. Sucesivas oleadas de piratas, de todas las naciones, se han ido cebando constantemente con la isla a lo largo de la historia. Romanos, egipcios, turcos, venecianos y hasta catalanes. Todos se han dedicado a arrasar el islote. Y han forjado caracter. Los lugareños se acostumbraron a esconderse, a no esperar nada bueno de fuera y a vivir una vida concentrada resistente a los saqueos. Eso, con el tiempo, como suele pasar, se ha vuleto una bendición.
El viajero se encuentra con gente correcta que no se mete en nada y miradas que traspasan al forastero como si fuera transparente. Nada que ver con las historias de Alexis Zorba, cuyo abuelo recogía a los extranjeros para que le contaran historias [merecería un capítulo aparte el famoso libro de Kazantzaki; pese a su aire románticoexistencial, a medias entre Hemigway y Camus, la historia es más conocida por culpa de la película donde Anthony Quinn se hace inolvidable a pesar de no llevar el bigote preceptivo y de su música pegadiza; en Grecia lo leen -y lo aborrecen- en las escuelas].
En la academía de etnología de Grecia Amorgos se estudia como el último reducto de las tradiciones y los oficios populares griegos. En Katapola (la macrourbe costera de trescientos habitantes) los lugareños que van a resistir todo el invierno sin visitantes se sientan en las terrazas en grupos bullangueros ignorando al turisteo. Derrochan aire de pueblo pequeño (con sus rencillas, sus manías y hasta el loco del lugar bien identificado) y si en un café suena música por la noche, seguro que es un grupo de amigos ensayando o disfrutando entre tragos de ouzo, sin espectadores.
La música de la isla es una bonita variación de rebetika con aires de Esmirna que evocan las melodía sefardíes. El bazouki se complementa con un violin y el resultado es ligeramente más melancólico que las melodías de Giorgos Zambetas que suenan en el resto del país (por cierto, que de ese estilo impresiona escuchar "Marguerita margueró", bonita canción tradicional que se ve que el rockero Silvio escuchó cuando trabajaba en la orquesta de un crucero y adaptó en la más popular de sus composiciones de rock sevillano). Más que al baile -aunque siempre hay algún vejete borrachín y malabarista que se lanza- invita a los amigos y a la borrachera de retsina.
En fin, que acostumbrados a mantener su microcultura entre ataques corsarios e invasiones múltiples estos tipos (las chicas hacen honor a su fama, pequeñitas, de pelo claro, atractivas y dicen que virtuosas) me ignoran y yo que llevo una mala racha al backgamon me sumerjo sin problemas en tanta indiferencia y hasta intimo, sin querer, con tres generaciones de taberneros. El viejo, evidentemente, es el más gruñon. Un pequeño userero que odia al borrachín del pueblo y sirve afanoso; fanta a los popes y ouzo para todos.
El mar, siempre alrededor es turquesa hasta el aburrimiento. De hecho, si de algo están orgullosos los Mineícos no es de esas playas luminosas sino del color de su mar en esos trozos profundos en los que se vuelve azul profundamente oscuro.
Copio (y traduzco sobre la marcha) una frase de mi ejemplar de Alexis Zorba:
"Son numerosas las alegrías de este mundo -las mujeres, los frutos, las ideas. Pero surcar este mar de aquí, un otoño tierno, murmurando el nombre de cada isla, creo que no existe ninguna otra alegría que empuje tanto el corazón del hombre hacia el paraiso"
Exagera, pero emociona su amor por estas islas desoladas.

09 mayo 2008

Arte africano


Aparte de las experiencias en la embajada, sacadas de cualquier novela de Grahan Green y que por sí solas dan para varios relatos, el lado bueno de los amigos que me han recibido en Yaunde es que están integrados en la vida cultural de Yaunde. Me pierdo la vida de las aldeas y la comida de mortero pero gano veladas de música, sesiones de baile y charlas agradables con pintores del país. El espacio Oyenga es un descampado que les dejó en herencia un rico empresario a sus hijas. Las mujeres salieron bohemias y lo han convertido en un espacio de arte y vida cultural…a la africana. Una nave para actuaciones, algunos talleres de construcciones de tambores, yambes y tam-tam. De noche hay un bonito ambiente reggae y música africana intensa. Las chicas bailan que se descoyuntan. A la única de las propietarias supervivientes la encontré por allí, ya mayor, con sus collares y su aire de artista africana. Está pensando en montar también un museo de arte pigmeo y hace planes y croquis con un amigo pigmeo, sentada en un tronco en mitad de la pradera de polvo rojo, mientras acaricia su collar de cristales de colores.
También conocí a Francis Tondo-Ngoma, posiblemente el mejor pintor del país. Es congoleño, pero a base de guerras y huidas acabó aquí. Un señor amable, grandullón, de pelo blanco y manos enormes. Vive en una casa mitad chabola mitad casita; en un barrio extrañamente depauperado justo en mitad de Bastos, el barrio de las embajadas. Es como una isla de África en mitad de la ciudad: con sus pollos, su arroyo contaminado, sus brujos curacancer y todo eso. Parece mentira que un artista de su talla viva aquí, pero en verdad la chocita le ofrece un modo de vida profundamente agradable: tiene un estudio que es un techo en la puerta y nos sentamos durante horas hablando de la vida, del arte y, sobre todo, bebiendo cerveza.
La cerveza es contenido esencial del arte africano, al menos en el momento en que se vuelve humano y acogedor. Anoche tras una exposición de los tres cortos que se han hecho en el taller de cine de mi amigo Matias nos fuimos con los directores y actores a celebrarlo. Cervecitas y pinchitos en una avenida nocturna, sucia y ruidosa, que parece –como todo- venida a menos. Historias y anécdotas toda la noche. Como botón, la que contó Aché. Aché es un chico divertido e ingenioso, bastante famoso en Camerún porque es actor de cine. Ha sido uno de los directores de los cortos y contó una anécdota delirante del mundial de 1998.
Esa vez el fue como “mascota” de Los Leones, la selección nacional de Camerún. En verdad es que iba simplemente de invitado a todos los actos y con permiso para entrar en los vestuarios, como amigo. Iba con otro chico, compañero de juergas y de la noche de Yaundé. Un dia, llenos los dos de cerveza, empezaron a pelearse en el banquillo. Su amigo le intentaba pegar a el con un balon y el se defendia dandole con un matamoscas. Unos periodistas blancos lo vieron, les hizo unas fotos y al dia siguiente todos los periodicos blancos publicaron: “Camerún se trajo sus hechiceros”. Eso es choque de culturas!

08 mayo 2008

Otro África


Hay un África a la que no es imprescindible venir con la profilaxis del paludismo. Es el África blanca de embajadas y hoteles. Incluso ésta es primitiva básica y sucia; el decorado es el mismo, pero apenas tiene nada que ver con las aldeas, los niños que jamás han tocado a un blanco, los bares polvosos y los taximotos. La comunidad de extranjeros de Yaunde (así se dice aquí, sin acento) vive en un África bastante menos mísera que la yo conocía. La mayoría de los amigos que he encontrado aquí viven en casas decoradas en Ikea (española) que tienen ventanas de aluminio con mosquitera, van con chofer, se duchan con agua caliente. Y aquí he llegado.
Incluso para ellos el decorado, es evidente, sigue siendo África. Las carreteras y calles son las mismas. A todos les pican los muc-muc (una especie de chinches de la ropa que crían confortablemente en mi cama). Todo el mundo –espero que hasta la embajadora- prueba de vez en cuando la especialidad del país: el pollo Directeur Géneral. Lo contrario a las papas a lo pobre, al menos en nombre, porque en realidad no deja de ser pollo asado en salsa. Las omnipresentes telenovelas de magia negra (negra) no las ven, sólo la BBC y la TVE satélite mediante. En todo caso, incluso viviendo así, siempre queda un resto entrañable del continente: ni siquiera en mi hotel ampliamente decente (en el sentido más africano del término)se ve mal que los platos de comida traigan algunas hormigas correteando por ellos.
Yo he llegado al país a hablar sobre la reforma de la Constitución española y el azar ha querido que lo haga menos de un mes después de que el querido Presidente Biya (querido, al menos, por la fuerza de la costumbre, ya que lleva en el poder desde 1982) consiguiera que el Parlamento aprobase la reforma de la Constitución camerunense para prorrogar su mandato más allá de los catorce años previstos como máximo. La medida –junto a la subida de precios- provocó hace un mes unos graves disturbios que sólo se calmaron a base de disparar a la gente (más de cien muertos, al parecer). Los diputados, sin embargo, no dudaron. Quizás porque el Presidente aprobó un crédito especial para darles, si aprobaban la reforma, diez mil euros a cada uno para comprarse un coche y otros mil quinientos de propina. Creo que he llegado tarde, quizás hace untar de semanas me hubiera tocado algo en el reparto… que al fin y al cabo he venido de gratis, como voluntario constitucional y la embajadora –en el más puro estilo diplomático- no me ha dado ni las gracias: en vez de eso tuvo un ataque de histerismo al inicio de una de mis conferencias porque yo no había traído mi currículo impreso (cuando le dije que nadie me lo había podido contestó chillando que ella no puede estar en todo)y otro al enterarse de que me habían pedido hacerla en francés en vez de español. Una persona curiosa.
En todo caso, Camerún a primera vista es bastante menos pobre que Benin, Togo o Burkina Fasso. Que hasta en la miseria hay grados. Aquí hay gasolineras de verdad, en vez de botellas de gasolina a pie de ruta. En las ciudades (en vez de Cotonou-Porto Novo, aquí se llaman Douala-Yaundé, pero el dualismo es idéntico) hay edificios grandes aunque sean pocos. En los restaurantes incluso hay gastronomía: es fácil encontrar sitios donde comer pollo, ternera, pescado y hasta gambas. Nada que ver con la masa nutritiva que es el único plato en cualquier local de Benin. Los que han visitado el norte del país dicen que allí todo es más beninés. Y puede ser cierto, que por algo dice aquí todo el mundo (ya me lo advirtió Marta una noche cenando en su casa madrileña) que Camerún es una África en miniatura: tiene costa, selvas, montañas, pigmeos y hasta desiertos.
A mi me lo han contao, pero yo no lo he visto. Sólo me escapé de excursión a un lago en mitad de la selva. Fuimos en piraguas hechas con troncos vaciados, entre los nenúfares, hasta un extremo del lago y entramos en el bosque. El chico que nos guiaba hablaba de la selva como en las películas de tarzán, contando historias de chimpancés y leones. Nos llevó hasta un árbol inmenso, una especie de caoba roja de más de sesenta metros. Las primeras ramas estaban más altas que un edificio mediano. El chico nos contó que los frutos son muy dulces pero no hay manera de comerlos… a no ser de las termitas que se caen después de devorarlos. Recordé entonces que justo el día antes yo me había comprado en el mercado de Mokolo un cartucho de termitas asadas picantes. Así que le pedí la receta:
Bajo el gran árbol de caoba se recogen en octubre, al final de la temporada de lluvias, las termitas que caen. Justo en ese momento los frutos están maduros y los insectos gordos, tanto que se caen. Se recogen del suelo. Se limpian con un cuchillo afilado sacándoles ese nervio central duro y verde que contiene los órganos. Una vez limpias, se echan en una sartén con grasa de coco que se pone sobre una lumbre suave. Entonces se encarga a un niño que se quede un rato largo cuidando la sartén… para que no se las coma el gato. Cuando se van tostando y comienzan a estar crujientes, se añade picante. Mucho picante. Las que yo probé picaban en la boca, el estomago y hasta al cagarlas. Se le añade cebolla, y ya están listas.
Además de esta receta, el guía nos contó algunos consejos. Entre ellos para intentar que el vino de palma no endulce. Insistía en que el vino de palma ha de estar amargo para que no lo prueben las mujeres, que si no se lo roban pa ellas.

27 febrero 2008

TE GUCI GALPA


Tegucigalpa es la ciudad de los aviones. Constantemente pasan aviones rasando el cielo de la ciudad, camino de su pequeño aeropuerto enclaustrado entre edificios.
Evidentemente, cuando alguien comienza la descripción de una ciudad hablando de los aviones que pasan se intuye que la ciudad no sea una joya. Tegucigalpa tiene fama merecida de ciudad fea. Aunque algún erudito local insista en publicar folletos sobre la belleza de "nuestra capital" la mayoría dela gente acepta sin problemas que no es ninguna belleza. Sempre fue un sitio pequeño. Apenas un asentamiento cerca de unas minas, de donde viene su nombre que, en maya, significa piedras de colores. Tradicionalmente las tres mayores virtudes de Tegucigalpa han sido su lejanía, su clima y su nombre.
Lejanía porque aquí se instaló la capital -con la independencia- porque estaba en el interior, lejos de las rutas de piratas y de los lugares vulnerables. El comercio y el dinero se quedaron en San Pedro Sula, con su puerto (clave en tráficos múltiples, no siempre legales, desde y hacia el gran vecino del norte, GVN), sus familias palestinas, su cámara de comercio y su burguesía. SanPedro Sula es más a Honduras incluso de lo que Guayaquil es a Ecuador. Mucho más que Barcelona a España. En la cámara de comercio se produjo la única acción guerrillera de trascendencia en la historia de este país históricamente dominado por militares y por el GVN: el secuestro en 1982 de casi todos los grandes empresarios del país, que se resolvió apoquinando. En San Pedro Sula cayó el General Álvarez, prototipo de dictadorzuelo bananero por excelencia, que había ido precisamente a "recoger fondos" entre los ricos locales. En fin, el país se resuelve allá en la costa, pero la capital está aquí, en este pueblito pequeño que ni siquiera tiene demasiadas colonias de ranchitos en las laderas resbaladizas que lo rodean.
En cuanto al clima, siempre se ha alabado lo que tiene de saludable. Tegus está rodeada de montañas y el calor tropical de la zona se mitiga con una brisa seca constante. Hace una temperatura agradable y sana todo el año. Tanto que de no ser por la contaminción seguiría siendo destino balneario de tísicos y reumáticos.
Por último, el nombre. No hay un lector de tebeos o incluso de mapas que no haya soñado alguna vez con pasear por Tegucigalpa. Nombre de resonancias más míticas en el comic que Trebisonda o Tomboctú: las tres tes; el lugar ideal para que se esconda siempre el personaje más perseguido. Aunque sea por el nombre, todo viajero tendría que haber pasado al menos una vez en su vida por Tegucigalpa.
Por lo demás la ciudad es pequeña, arisca, peligrosa... pero finalmente agradable. La noche es territorio comanche, lugar alambrado y armado, pero propicio para los asaltos, secuestros y homicidios. El día es plácido, como cualquier pequeña ciudad de la zona: una plaza central donde sentarse a tomar un licuado de frutas, escuchar predicadores y ver a los viejecitos reencontrarse cada tarde como si no se hubieran visto el día antes, ni en un año. Algunas calles de comercios un poco más grandes y hasta franquicias del GVN. Algunos mercados más o menos bulliciosos, colas para coger (agarrar, claro) el colectivo camino dle propio barrio antes de que anochezca. Un paisaje desangelado pero un lugar que nunca es grande y donde todo tiene un leve sabor pueblerino que resulta hasta entrañable.
De noche da miedo y casi nadie se atrevería a caminar, pero tiene sus lugares. Multitud de pequeños garitos, escondidos entre casas sin personalidad, donde suena música -a menudo en directo-, se agotan las cervezas (la ciudad se divide entre partidarios de la imperial y de la port royal, con algunos adeptos a marcas menores) y s habla y se habla. Refugios mágicos que parecen fuera de lugar, en este lugar.

11 diciembre 2007

AL FINAL

Al final nunca pasa nada. Al final todo pasa. Es lo que tiene el lenguaje y la vida en general, que hasta la contradicción más evidente puede entenderse como un sinónimo. Al final el 10 de diciembre no ha pasado nada, o todo. El status sigue indefinido, la independencia parece que se posterga a despues de febrero para no enturbiar las elecciones serbias. Mi amigo que trabaja para la OSCE, absolutamente sincero, ve un error apoyar a los moderados en Serbia; en su lógica guerrera lo ideal es que ganen los ultranacionalistas, para que se pongan en evidencia aunque sea con cadáveres de por medio. Sin embargo la mayoría de la gente, por la calle, lo que quiere es paz. Paz significa pan y luz. No la luz de la sabiduría -o sí, yo que sé, tampoco lo he preguntado- sino la que permita tener un frigorifico o una estufa.

El día de la manifestación pasó con poca pena y con gloria ficticia. Pena ninguna. Miles de periodistas recorriendo las calles de Pristina en busca de su manifestación. No había quien la encontrara, oiga! En la ciudad todo el mundo hacía su vida de cada día, gente de compras y de gestiones, un grupo de estudiantes saliendo de la universidad comentando sus trabajos, otro entrando en la mensa. La gran manifestación por la independencia la habían convocado "los estudiantes". Y efectivamente, al final los encontramos, trece muchachos con camisetas blancas y una pancarta en una esquinita de la facultad de filologia gritando por la independencia. En el camino al centro a la marcha se le unieron por lo menos, por lo menos cien personas mas. Y cien periodistas. En total unos doscientos seres más o menos humanos, la mayoría pintorescos: aparte de los estudiantes con camiseta había algunos abuelos disfrazados de kosovares con sus medallas y sus gorros, posando para los fotógrafos (enorme parecido con esos señores vestidos de romano que en Roma se ponen delante del coliseo para las fotos), un tipo con uniforme de camuflaje, algunos excomunistas venidos de una aldea y tres o cuatro antiguos combatientes (de la primera o segunda guerra mundial, por lo menos, no de la guerra contra los serbios) que acabaron peleándose a gritos entre ellos por ver quien era más viejo. Ah, bueno, y por lo menos treinta chavales de un colegio, muertos de risa y tirando petardos. Un show.

Un show como los de la tele, vamos. Los periodistas de medio mundo enseñando a una señora de pueblo a levantar el pulgar para la foto y a uno de los excombatientes a decir "yes" cuando le preguntaban en un inmglés que no entiende. Con esa misma impunidad los periódicos del mundo mundial hablaron al día siguiente de miles de kosovares manifestándose, pero aquello era un minigrupo folclórico del que la gente que pasaba no hacía más que reírse. Señal de varias cosas: 1-que los kosovares tienen más sentido del humor del que parece; 2-que el gobierno mafiosente kosovar no quiere todavía declarar la independencia; 3-que no tendría sentido mandar a un corresponsal a pristina sólo a emborracharse, que además tiene que reunir a miles de independentistas.
Los demás nos quedamos, al final, con las ganas de ver fiestas de independencia, que son siempre momentos emotivos (no grotescos como el de ayer) e inolvidables, con sus himnos, sus discursos y sus masas catárquicas. A cambio montones de trabajadores se cogieron un día de vacaciones, el shopping de Pristina se llenó y nosotros nos dimos un paseo nocturno por la ciudad. En Kosovo de noche huele a humo de chimenea y a frio húmedo, todo junto.

Antes de irme, por eso de que era el final, quisimos tomarnos un café turco y que yo les volviera a leer el futuro a mis amigos (es uno de esos trucos que aprendí en Bosnia, de una abuela que fumaba con boquilla). Recorrimos más de siete bares y cafés en pristina buscándolo y no hubo manera; ni siquiera en los sitios decorados con fotos del kosovo otomano en blanco y negro encontramos algo que no fuera el esspreso italiano. Los camareros y clientes más entrañables nos miraron con cariño por buscar el café así, pero en un restaurante hubo incluso quien se rió de nosotros llamándonos anticuados. Al final no fue necesario leer el futuro, el futuro es el espresso, aunque sea con independencia.

09 diciembre 2007

PERSONAS NACIONES

Desahogos personales. Amanece en Kosovo y el ruido de alguien que corta lenia en la calle es un trocito de magdalena proustiana que me lleva a miles de sitios en Bosnia. campos de refugiados, pueblos y casas que tuve. Asi empieza el domingo, asi de tranquilo y acogedor. Llueve y ha desaparecido toda la gente de anoche. Ayer tuvimos elecciones aqui, la segunda vuelta de unas municipales, pero nadie se entero. La mayoria de la gente solo lo supo al atardecer cuando Pristina se lleno de bandadas de chavales moviendo banderas y gritando. Parecian muchos, por el ruido que armaban, pero fuimos a contarlos y no eran ni doscientos. Un kiosco portatil de cohetes, petardos y fuegos artificiales en general hizo su agosto. Hay que reconocer que luego se fue uniendo gente y pasaban mil coches tocando el claxon y parecio una celebracion pero es siempre mas el ruido que la realidad. La celebracion tuvo un lado bueno y uno malo. El bueno, que en verdad los votos no han empezado a contarse hasta esta maniana, de modo que nadie sabe que se celebraba, pero ahi estaban, celebrandolo. El lado malo es que maniana es un dia de esos en los que se espera que pase algo y lo de anoche sonaba a preparacion.


Asi que sin querer uno se pasa el dia encontrandose gente y charlando del futuro. Y del pasado. Lo de la historia tiene siempre mas gracia. Por aqui ha habido tantos reinos, alianzas, invasiones, condados, autonomias y republicas que siempre puedes elegir uno: el que unifico kosovo albanes, el que fundo la primera serbia medioval, el que resistio a los turcos, el que convirtio esto en un califato... basta elegir un anio al azar y la historia demuestra que esto ha sido siempre serbio, o albanes, o vaya usted a saber. Cualquiera. Encima si eres extranjero es tan facil tomarte por tonto que la gente repite la version oficial: aqui nunca hubo serbios, esto siempre ha sido albanes y musulman y solo en la epoca de Milosevic empezaron a llegar colonos serbios. Claro, entonces uno viaja un poco y resulta que el pais esta lleno de monasterios (medievales, del diecisiete, del dieciocho) serbios y de antiguas iglesias ortodoxas. El veinte por ciento de serbios se ha reducido a un cinco por ciento. Sin embargo uno habla con trabajadores de la OSCE, especialistas en derechos humanos y elecciones, y dicen que bueno que si se quieren ir los serbios es su problema. Cuando sonrie un poco le comento que a lo mejor se van porque les ponen bombas, les queman las casas o les disparan... entonces vueleve a sonreir, como si lo hubieras pillado, y dice que si pero que se hace cada vez menos. Verguenza, poquita.


Con la lluvia hace menos frio y Pristina se vuelve mas europea aun. Y no tiene que ver solo con los centenares de funcionarios de organismos internacionales que copan los bares y suben los alquileres; ni con los periodistas que han venido a cubrir "la situacion" y entran en los clubs nocturnos persiguiendo chicas y bailando como posesos. Es algo mas obvio, relacionado con las calles grises y la pereza del domingo. La administracion internacional no solo ha traido toda esta bestial limpieza etnica, a base de pasividad y tolerancia con las agresiones, tambien ha traido tardes casi alemanas. A ratos se cruza uno incluso con un albanes razonable que habla de construir Estado, y de acabar con estos partidos que son solo clanes mafiosos disfrazados, y de reconstruir la convivencia. Sin embargo ese mismo chico cultivado es incapaz de hablar una palabra de serbio y no esconde el tipico discurso moderado de las minorias sobreprotegidas.

Al final lo mas bonito que he encontrado en Kosovo en este tema es un amigo egipcian que es el unico que cuando le preguntan su nacionalidad dice albanes. Eso y un bar lleno de humo donde bailan juntos de noche albaneses, gitanos y lesbianas. No hay serbios, pero la musica es buena.

08 diciembre 2007

La situacion

En Kosovo a la cuestion de la independencia siempre se le ha dicho "el tema del status". Nadie seria ya capaz de imaginar que la palabra status no sea sinonimo de independencia, que simplemente no se usa. Ahora todo el mundo espera que el lunes que viene, o a mas tardar en una semana, por fin se declare la independencia... lo que implica que la gente tiene panico estos dias de que estalle una guerra, de que haya muertos y disturbios. Al miedo se le llama "la situacion".
La situacion hace que muchas familias de Mitrovica maniana domingo, una vez que pase el dia de mercado, vayan a enviar a las mujeres y los hijos "de visita" a sus faniliares en otras ciudades. La situacion hace que en otras ciudades por todo Kosovo los roma, los egipcians y los askari esten llenando los depositos de gasolina de sus coches y empaquetando cosas por si hay que salir corriendo.
En Prizren lo toman con calma. Al fin y al cabo la pequenia ciudad otomana, con su vida relajada y sus puentes y mezquitas (que tanto recuerda a Tuzla) esta muy lejos de la frontera con Serbia; de hecho, apenas queda algun serbio en la ciudad; si siquiera se puede entrar en el monasterio que la preside desde una colina, convertido en fortaleza de la KFOR, que amenaza con disparar a cualquiera que se acerque. En Prizren no echaron a los serbios en 1999, solo empezaron a quemar sistematicamente sus casas e iglesias a partir de 2004. Asi, y con la absoluta tolerancia de las tropas internacionales (dicen que ellos solo tienen que salvar la vida de los serbios, no las casas) Prizren es un sitio etnicamente "limpio". Sin serbios. Lo mismo sucede, por otra parte, en todo el pais. En lo que va de año al menos ocho iglesias y monasterios serbios han sido asaltados y saqueados en Kosovo, según Human Rights Watch.
En fin, en Mitrovica es diferente. Aqui al otro lado del rio empieza el minimo Kosovo serbio. Aqui la situacion implica miedo de que crucen paramilitares serbios, de que estalle una guerra. Me da a mi, sin embargo, que es todo propaganda. Serbia no parece estar preparando ninguna guerra y si algo pasa a partir del lunes es mas probable que sean incidentes provocados por los propios albaneses. Los rumores dicen que en la manifestacion del lunes en pristina va a haber 25 francotiradores emboscados en las azoteas. Dicen que es para defender a la gente de cualquier provocacion, pero casi todo el que sabe algo de la situacion sospecha de sus intenciones. La gente con mas contactos enntre los radicales albaneses ya nos han pedido que ni se nos ocurra aparecer en la manifestacion. En fin, que guerra no habra, pero esta gente es capaz de aprovechar el momento para echar a los poquitos serbios que resisten, casi enjaulados, en los pocos enclaves diseminados por el pais. La situacion huele a miedo.

05 diciembre 2007

BEKIM

Bekim tiene un cierto parecido a Tom Cruise, aunque con bastantes años menos. Es el delegado de alumnos del principal liceo tecnico de Mitrovica y lleva perilla. En verdad vive en Vucitrn pero viene cada dia en autobus. Bekim es un tio con suerte y sus amigos dicen que es el hombre de las casualidades. Como sea, lo que llama la atención de Bekim no es tanto su aspecto como su absoluta pasión por España y por el idioma español.
Lo aprendió viendo telenovelas. Despues encontró a un chico de Bilbao en un chat de amigos (en terra.es) y el chico le presentó a sus conocidos y de pronto tiene un monton de amigos españoles del chat con los que charla casi a diario, hasta llegar a dominar el idioma. Y sin embargo jamás habia hablado en persona con un español, hasta que se encontró a Nico en el autobús. Iban sentados uno al lado de otro y lo vió escribiendo en español en su agenda (ahi Bekim demuestra un lado cotilla que no suele reconocer) empezaron a hablar y ahora son amigos.
Tiene un acento extraño y un vocabulario algo arcaico, pero resulta una maravilla oirlo hablar. Jamas he conocido a nadie con esa pasion por lo español. Tiene en su cuarto una bandera que le dieron los de la KFOR de Istok y le parece un suenio imposible la mera idea de llegar a pisar algun dia Espania.
Pero no es porque no viaje. Al contrario, Bekim esta prometido con una chica de aqui que vive en Alemania. En unos meses se van a casar y el se ira a estudiar alli. La forma en que se conocieron es tan dulce como todo lo que le pasa a Bekim. Fue en una boda de unos parientes de el. Ella, que tiene familia aqui pero vive en Alemania, estaba con unas amigas en la acera de enfrente del sitio donde se celebraba y todas se morian de ganas de entrar a bailar y a ver a los novios (a las chicas aqui les gusta eso de ir a ver a los novios de alguna boda) El portero no las dejaba entrar cuando llego Bekim y le dijo que no, que ella iba con el. Las amigas de ella dijeron que no, que no era verdad, pero el caso es que a la muchacha la dejaron entrar quince minutos gracias a el. Pasados unos dias ella lo vio por la calle y le dijo que si podian salir juntos. El respondio que si pero si salian con todas sus amigas, porque el no estaba dispuesto a invitarlas a todas. Al poco tiempo ya eran novios. De eso hace dos anios y, aunque solo se ven en vacaciones, el verano pasado se prometieron.
Bekim es dulce, rural y tierno. Con una inocencia y una paz que vuelve Kosovo mucho mas acogedor.

Un frio antiguo

Estos paises estan hechos para la comodidad del verano; se vuelven inhospitos en estos inviernos tan duros. Un clima atroz empeorado por un viento helado de las montanias que se te mete debajo de cualquier ropa. Y sin embargo toda esta gente es incapaz de vivir sin su invierno. Coge un kosovar, o un bosnio, lejos de casa y si algo echa de menos son sus montanias, su nieve y su invierno frio. Pero al visitante, menos apegado aun al terrunio, el frio se le muestra en toda su destruccion. Las estudiantes se ponen pantalones debajo des faldas de cuadro del uniforme obligatorio y aunque en algunos bares y locales publicos juegan al juego de tahiti (subir la temperatura hasta niveles caribenios) nadie piensa jamas en caldear los banios: todos con esa ventana por la que se cuela la escarcha justo en el momento mas delicado del dia. Por si alguien no se ha dado cuenta, la costumbre musulmana de cambiar el papel higienico por agua es agradable y refrescante en verano pero en invierno puede resultar mas dura de lo imaginado.
Entre tanto, la parte sur de Mitrovica sigue casi sin electricidad. E irá a peor cuando Serbia, de donde viene, corte el suministro porque le de por bloquear la independencia. En la casa ashkali donde nos quedamos de noche hace bastante frio; a veces un frio que arrasa y Nico duerme a ratos con su gorro de lana bien calado. En la familia siguen usando una cocina de lenia identica a la de mis tiempos en Ustikolina (demasiadas cosas aqui siguen igual que mi antigua vida en Bosnia) . A cambio, los ratitos en que hay luz sorprenden de pronto por la costumbre inveterada de dejar todas las bombillas estufas y televisores permanentemente encendidos. Un alegre despilfarro balcanico te alegra un rato la vida justo antes de meterte en tu cama tapado con mil mantas y sentirte en casa. Aunque sea una mini casa.
En cuanto al apagon permanente, por la calle hacen furor los mecheros con linterna incorporada. Por cincuenta centimos (como el rapero, que por cierto viene en una semana y su concierto costara justo eso) puedes encontrar tu cerveza o tu te a oscuras mientras el duenio del local acierta o no a encender el generador.
Los viejos albaneses (los que aun hablan serbocroata) estan convencidos de que la independencia va a traer, al dia siguiente, que haya luz, agua y trabajo. Por ese orden. El martes que viene ya se ven independientes y, como ellos dicen, con tanto trabajo y tanto bienestar como America. Quien sabe? A veces las cosas se precipitan, y si no, esa inocencia tan de aqui es una de las cosas mas acogedoras de estas tierras.
Nuestra galeria de personajes, en el sector familias, incluye un misionero protestante (es italiano pero desde que se caso con una nortamericana se considera a si mismo yankee) que lleva seis anios dando tumbos por los balcanes con toda su familia, incluidas las tres hijas que estan creciendo hablando albanes, intentando convertir al infiel. Es todo buena intencion, inocencia y colera divina. Hay tambien una holandesa recien casada que se ha venido tres meses a estudiar cultura kosovar (para que mas) y una polaca que se enamoro de un soldado frances de la KFOR y se va a casar con el. Por no hablar de Crista, nuestra voluntaria estrella. Es americana, estuvo aqui hace un par de anios y aprovecho para empezar una relacion bastante publica con Albin Kurti, el che guevara de esta revolucion (es el Lider, con mayuscula, de los que reclaman la independencia, un chico lanzado, atractivo y peleon al que meten en la carcel cada poco tiempo). Cuando a Albin lo encarcelaron la ultima vez Crista volvio a Estados Unidos y alli se caso con un senior mayor, dicen que muy rico y jugador de golf. Ella, sin embargo, nunca corto su relacion con Albin. Hace dos semanas lo pusieron en libertad y alli estaba ella esperandolo en la puerta de la prision. Desde entonces va con el a todas partes aunque, por eso de guardar las apariencias, a menudo se viene -sola- a dormir a nuestra casa de Pristina.
Pequenias historias del pais y sus visitantes. Y enmedio yo que me siento tan facilmente integrado. Eso si, por mas que me gustan los albaneses, con su cultura musulmana tan cercana, tengo que reconocer que en la parte serbia, hablando serbio y comiendo cevapi me siento mucho mas cerca de casa. Es lo que tiene ser bosnio. O quererlo.

09 septiembre 2007

VIEJOS VIAJES

Para recuperarnos un poquito antes de volver, nos fuimso tres dias al paraiso. Fuimos los tres de siempre (o sea, yo con los dos pelirrojos) y Peter se apunto tambien.

Karimunjawa. Todo el que ha estado aqui utiliza siempre la misma expresion recurrente: "el ultimo paraiso perdido". Es un archipielago de 27 islas a ochenta kilometros del puerto de Jepara. Antiguo refugio de piratas malayos (tantos recuerdos de Emidio Salgari) que se parece en su forma a java, y de ahi su nombre. Son quizas las ultimas islas de los mares del sur de los libros de Joseph Conrad a las que aun no han llegado los turistas, tan solo un centenar al anio, segun las cifras triunfalistas del alcalde del poblado. Porque en la isla central, que es una de las tres unicas habitadas (una isla grande con todas sus cosas: su volcan, su selva, sus monos,...), esta el poblado. No debe de haber mas de dos o tres mil habitantes. desde luego menos de una docena de coches, algunas motos mas y unas pocas calles. las casas son de madera, todas con porche, las calles de tierra. Hay ambiente de poblado tropical donde el tiempo se ha detenido. Nada que hacer en todo el dia, pero todo el mundo se conoce, la gente es abierta y hospitalarias y de noche se ven millones de eestrellas como si alguien hubiera agujereado el colador del cielo.

Es el sitio mas felizmente hermoso en el que he estado jamas y han sido dias perfectos con la gente perfecta. Alquilamos una barquita y por la manianas paseamos entre islas de agua turquesa. Buceamos entre los corales, pescamos y nos comemos lo pescado en una barbacoa entre cocoteros. Dias de conversaciones largas sobre tantos temas...el placer de hablar y de contar historias. Al volver, cada tarde, cafe en el bar de Ester mientras vemos la puesta de sol. cenamos en casa, con mister Arif, que nos ha alquilado un par de habitaciones basicas, junto a varios biologos indonesios que estudian las tortugas de mar. Nos duchamos en su banio y salimos a bebernos unas cervezas clandestinas (en el poblado hay ley seca musulmana que todo el mundo se salta) en la oscuridad del puerto o de la playa. Nunca unos dias han sido tan relajados; formamos un equipo bastante bien sincronizado en el trabajo y en el paraiso nos llevamos bien. Nunca habia habido tertulias tan largas.

Viajar. Apoyados en una canoa, de noche, hablamos de las praderas de Mongolia, les cuento la historia del vino en georgia, que es el unico pais que nadie sabe si es europeo o asiatico. Momo nos cuenta un experimento sobre enfermedades psicosomaticas y Lianne habla de tigres y falsos monjes en Tailandia. Peter esta obsesionado con Robert Mugabe y lo esquivamos hablando de nosotros. Al final siempre se acaba hablando de la historia del calendario y de los meses, y luego de la brecha entre quien viaja y quien nunca se mueve. La vida relajada. De vuelta a casa cada noche nos sentamos una hora con los borrachines del poblado, a beber aguardiente y, sobre todo, tocar canciones con la guitarra y los timbales. El pacto siempre es el mismo, tres canciones javanesas por tres europeas.

La vuelta de Karimunjawa ha sido la mayor odisea que recuerdo. Uno de los motivos de que no vayan turistas es que solo hay un ferry a la semana. Para volver a tiempo, nosotros contratamos una barquita de pesca que nos llevara a Jepara. resulto ser una barca vieja de cuatro o cinco metros de larga, de madera y bambu. Como la cabina es muy baja y esta inundada, tenemos que hacer el viaje tumbados en el techo de bambu, aspero. Sin baranda. Y resulta que el mar esta bravo. Una tormenta que no soportaria ningun aficionado a las montanias rusas o los deportes de riesgo, entre quienes no me encuentro. Fuero siete espeluznantes horas de viaje, la mayoria entre olas de tres metros de alto que nos pasaban por encima. Empapados, perdiendo parte del equipaje, nos agarramos a lo que pudimos, y entre nosotros, para que nadie se cayera al mar. La barca saltaba de ola en ola amenazando con reventar y el motor pasaba mas tiempo girando en el aire que en el mar. Hasta los dos tripulantes se asustaron y durante dos o tres horas estuvimos a punto de no llegar. El viaje mas arriesgado, mas cerca del naufragio en el que nunca antes me embarque.
Ahora ya, a salvo, todo se vuelven historias que contar. Pierden el calor que tiene al estar cerca. Se vuelven narracion y desaparece ese miedo que pasamos, igual que desaparece la sensacion de cada dia al entrar en el callejon de Poncol o la comodidad de mirar alrededor y ver siempre a alguien del equipo que sabe lo que necesitas y que te esta apoyando.

Final del viaje.
(Video de la barca tras la tormenta: http://www.youtube.com/watch?v=HlSB3oes2mI )

06 septiembre 2007

BYE, BYE PONCOL


El cuento mas famoso de Java es la historia de Malin Kandung. Como sucede con todas las historias legendarias -que aqui se cuentan como cuentos- esta lleno de mitologia y moralejas. Malin Kandung era el unico hijo de su madre, con la que vivia en una aldea de Java. Como eran muy pobres se decidio enviarlo a buscarse una vida mejor. Malin viajo hasta el sur de Sumatra y alli se hizo comerciante y rico. Se caso con una mujer hermosa (porque en los cuentos lo que importa es la apariencia, esta claro) y un dia volvio con ella a visitar a su madre. Al llegar, el contacto con la pobreza lo horrorizo y no quiso reconocer en esa mujer a su propia madre, asi que salio huyendo en su barco, rumbo a Sumatra. La madre le lanzo una maldicion "te convertiras en piedra" y efectivamente, el barco naufrago y una roca enorme que hay se dice que es Malin Kandung. Al llegar a Poncol y vivir aqui te pasa algo parecido, aunque al contrario. Al volver de Poncol cuesta trabajo sentirse comodo con cualquier comodidad que te haga olvidar la miseria del callejon.

El ultimo dia organizamos una fiesta de despedida en el callejon. Los ninios representaron delante de todo el mundo algunas de las cosas que habian aprendido estos dias. Asistieron gente de ONGs, y los voluntarios indonesios que van a continuar con el proyecto durante este anio, y vendedores ambulantes de todo Semarang. La ninias mas chikitinas bailaron varias coreografias vestidas con faldas y collares de colores que habiamos hecho juntos. Todos cantaron algunas canciones en ingles sobre numeros y colores. Los chicos del equipo de futbol cantaron, con Momo a la guitarra, una version absolutamente edulcorante de Moonlight shadow. El callejon lo habiamos decorado con guirnaldas de papel que se mezclaban con las banderitas indonesias que quedaban de la fiesta de la Merdeka (el 17 de agosto se celebra la independencia y absolutamente cada javanes decora su casa y su calle con colores y banderines, cosas del nacionalismo centralista en un pais compuesto de mas de dos mil islas y donde se hablan doscientos idiomas distintos).

En la fiesta los ninios se veian de una inocencia brutal. Como sucede con los ninios del Vacie cuando estan en familia, mientras estos enanos cantaban o bailaban con cierta torpeza pero con toda su atencion nadie hubiera dicho que trabajan en semaforos, que el noventa por ciento esta enganchado al pegamento o que las ninias se van acercando a la edad de la prostitucion. Un trocito de paraiso.

Luego las mujeres repartiron bizcochos y te helado y todo el mundo comio y se rio. Antes de irnos se organizo una asamblea con las mujeres, la ONG que gestiona el proyecto, los ninios y el jefe de la comunidad. Ahi es donde a uno se le acacaba la resistencia. Yuyu, que es abuela de varios ninios, mantiene sus maneras descaradas de prostituta y tiene solo dos dientes insiste en que me quede, y se pone hasta persuasiva. Los ninios mayores no quieren quedarse sin entrenador de futbol y seguir perdiendo partidos. Lloramos lo justo y al final las muejres rezan porque lleguemos sanos a nuestro hogar y porque nuestras familias esten bien. Las cristianas terminan con un amen. Las musulmanas dicen Alhamdulillah.

Esa noche, con unos amigos, recorrimos Semarang entero. Entremos de noche en el edificio de la antigua compania de ferrocarriles holandesa. Fuimos a un templo chino, fundado por el general Tschao que fue el que (desde china, oiga!) trajo el islam a Indonesia. bebimos sopa de frutas en puestos callejeros y visitamos la nueva mezquita ultramoderna que acabaron el mes pasado. alli Remi, que es frances pero de origen arabe, rezo por primera vez en quince anios y nosotros nos sentamos a su lado. Luego volvimos juntos metiendonos unos con otros. Nos reimos de lso musulmanes, ellos ironizaron sobre los cristianos y hasta tercio un amigo que es budista. Al llegar a casa no estaba la rata del cuarto de banio, o se habria mezclado con las que nos esperaban junto al canal, a la puerta de casa, para despedirnos. Antes de irnos, empezamos a echar d emenos a nuestros ninios, nuestro genial equipo de trabajo y hasta la vida simple de Poncol. Malin Kandung al reves.

03 septiembre 2007

ENFERMEDADES

Este cuerpecito mio, que se ha convertido en rio. Diarrea y gripe. No parece aviar. Lo de tener un cuerpo mismo y unico para toda la vida hace que uno se encarinie con el y todo. Este cuerpecillo que me soporta, se infecta cuando trago agua sucia, y con los piojos. Quizas hasta con los mosquitos. Adelgaza cuando solo como arroz y duele cuando no descanso, o sea, un cuerpo con todas las de la ley, pero de viaje. Indonesia se me mete en el cuerpo.
Lo malo de la diarrea son las ratas. Si las ratas comieran mosquitos este pais seria mucho mas habitable. Desgraciadamente parece que no. Tambien parece que las ratas en general son menos inteligentes de lo que se suele decir. Esta rata en particular no sabe encontrar el agujero por el que entra en nuestro cuarto de banio y cuando uno intenta usarlo a medianoche corre desesperada y gorda de un lado a otro. De lo mas agradable.
Ayer revolucionamos un poquito el callejon. Convencimos a un medico indonesio amigo para que viniera un dia de trabajo voluntario. Reogimos y compramos medicinas hasta montar un botiquin decente. Conseguimos un fonendoscopio y un medidor de tension... Y organizamos una maniana de revision medica en Poncol. Conseguimos una chabola, sillas, una mesa para registrar a los enfermos y otra para las medicinas. Y a atender a la cola. Primero los ninios. Veinticinco y todos menos dos tienen, o parecen tener, tuberculosis. Aparte de eso, pocas enfermedades graves. Luego los adultos con un muestrario de dolencias propio de varias asignaturas de la carrera de medicina. Pero se sintieron bien Lo mas sorprendente en estos casos es que la gente no se toma el servicio medico como un favor que les acemos sino que lo asumen como algo a lo que tienen derecho y que no es necesario siquiera agradecernos. Resulta esperanzador que sea asi. Restos de conciencia social.
Por la noche descubrimos nuestro propio Chinatown. Semarang es la ciudad con la mayor colonia china de Indonesia. Aqui forman una minoria un poco menos odiada que en el resto del pais. Un europeo solo puede sentir panico cuando descubre como se valora aqui a los chinos. Se les acusa de controlar toda la economia de Indonesia. La gente piensa que la vida se encarece por culpa de los chinos, y cada vez que hay una crisis la pagan organizando algun pogrom, alguna matanza de chinos. Esta tan extendida la idea de que tienen la culpa de las desgracias economicas de los demas que se hace estremecedor hablar dle tema con cualquier indonesio y uno acaba contandole la Alemania de entreguerras. Entre tanto en Chinatown las senioras chinas cantan en karaokes callejeros y todo se llena de la musica y kioscos callejeros de comida exquisita. Parece mas un ejemplo que un reto. A saber.
Metidos ya en harina de complejidad indonesia hoy hemos visitado una escuela musulmana y un instituto catolico para dar charlas sobre higiene y sobre salud sexual. En la musulmana apenas hemos podido hablar mas que de higiene. En el instituto ha sido divertido. Los indonesiso no usan la palabra "sexo", por pura verguenza. Solo hablan de reproduccion. De manera que uno de sorprende diciendo frses como "la reproduccion es divertida" o "todo el mundo se reproduce". La charla con los chavales asienta todo lo que ya sabiamos de antes. Aunque la sociedad indonesia sigue siendo muy conservadora, en la practica cada vez hay mas jovenes que tienen relaciones sexuales antes del matrimonio. De entre veinte chavales de quince anios ninguno reconocia haberlo hecho ya, pero al menos siete (incluida, oh sorpresa, una ninia!) han levantado la mano reconociendo haberse besado en la boca con alguien. Los chavales tienen las mismas ideas raras sobre el sexo que en todos los paises del mundo, del tipo te puedes quedar embarazada por compartir toalla con un chico y cosas de esas. El director del instituto nos permitio hablar de lo que ellos llaman "sexo libre" y de los condones, pero nos prohibio terminantemente enseniar ninguno ni explicar al detalle como se usa. Razonable estando donde estamos. Por lo menos llegamos a explicarles que el sexo ademas de ser fuente de embarazos y enfermedades terribles tiene su lado tierno y divertido. Ahora solo falta que lo prueben, y a ver que pasa en indonesia.

30 agosto 2007

Indonesiando


Poncol no es mal sitio para vivir, si no vives alli. Los ninios y sus madres se acostumbran a uno y antes de darse cuenta van por ahi diciendo tu nombre. Resulta familiar cuando entras al callej'on y las mujeres entadas en el escalon de su chabola te saludan con un "hola Pablo" (en indonesio, por supuesto). Se hace mas raro cuando te una noche vas al centro de la ciudad, que tiene centros comerciales modernos y parece una ciudad asiatica mediana, y alguno de los ninios de la calle que van de bar en bar pidiendo dinero o cantando canciones te ve y te sonrie y te dice ese mismo "hola Pablo". O sea, que vivo comodo aqui.
La gente del callejon responde con tanto carinio a cualquier muestra de afecto que aqui todos tenemos nombres y apenas nadie usa la palabra "vule" que en el resto de indonesia equivale a 'blanco' o 'occidental'. En Africa me llamaban yovo y aqui me llaman vule. Lo bueno de ser europeo es que nadie es racista con nosotros.
Lo de los centros comerciales resulta chocante. En Indonesia la vida puede ser muy barata: comer en un restaurante callejero cuesta unos cincuenta centimos de euro. Un taxi privado por toda la ciudad, un euro. Una camiseta otro euro. Una cocacola veinte centimos. La gente vive con poquiisimo dinero...sin embargo en el centro, en los centros co,erciales, venden de todo. Televisiones de plasma, aparatos de musica, hamburguesas de Mac Donalds, chalets exclusivos, ropa de deporte y de marca. Alli los precios son europeos. Todo cuesta igual que en Espania. Asi que en la misma ciudad -sin contar con las familias del callejon que viven con quince euros al mes- hay varias ciudades. La asiatica y la occidental. La tradciional y la moderna. Y se integran de un modo facil y fascinante.
Por supuesto hay cosas en comun; por ejemplo los desagues al aire libre. Aunque aun sistema de alcantarillado publico subterraneo, los desagues privados de acda csa van a cielo abierto, por una red de canales putrefactos que llena la ciudad y colabora -un poquito nada mas, oiga- a que los mosquitos crezcan y se reproduzcan grandes, sanos y resistentes. Por si no fuera bastante, algunos conductores de becak (que es como llaman aqui al rickshaw) aprovechan esos canales y ante cualquier apreton se quitan los pantalones y se meten en el canal a hacer sus necesidades. Delicioso. de hecho, con tanta delicia en lso canales no entiendo el empenio de una rata enorme por colarse en nuestro cuarto de banio por las noches. Sera que le caemos bien.

27 agosto 2007

Miseria

Uno nunca se acostumbra a la miseria. La miseria te duele siempre a la altura del estomago, por mucho que la veas a diario. En Poncol los ninios se ganan la vida cantando por la calle, ayudando en el mercado central o simplemente mendigando. Eso es pobreza y a eso uno puede acostumbrarse. Incluso a saber que las madres se dedican a la prostitucion y los padres cargan sacos en la estacion de tren. Asi es como se ve de lejos. Cuando uno se acerca el detalle duele. Hoy pasamos algunas horas con una familia que aunque tiene una chabola en Poncol vive en verdad en el vertedero del mercado. Viven de vender los ajos que rebuscan entre la basura y el carbon que sacan de un bosque en las afueras. Viven literalmente en la basura.
El resto de mis ninios no llegan a eso pero todos, sin excepcion, estan enganchados al pegamento que esnifan en bolsas de plastico. Ademas, la mayoria de los ninios de Poncol sufren abusos sexuales. Cuando son mayores se trata, directamente, de prostitucion; sin embargo con los mas pequenios sucede que son amigos, companieros o algun adulto los que abusan continuamente de ellos. Hay una ninia de doce anios que vive con el representante del poblado, que la usa exclusivamente, de juguete sexual. Cuando el no esta la ninia se une a nuestros talleres. El oregami se le da muy bien.
Este pais esta lleno de contrastes y en ellos tambien vivimos nosotros. Entre la estacion de Poncol y el mercado central esta el bonito barrio arabe. De casitas de madera y lleno de plantas y pajaros. Nuestros ninios pasan camino del mercado y se mezclan con otros, bien vestidos y mas infantiles que salen o entran en las madrasas del barrio. Solo un par de ratas muertas e hinchadas que flotan en un canalillo nos recuerdan que seguimos en Semarang.

26 agosto 2007

Poncol


Cada vez que pasa el tren las casitas de poncol tiemblan, el suelo tiembla, nosotros temblamos. hace un ruido brutal. Para vencerlo cuando pasa un tren tenemos una grito de guerra que hacemos todos juntos, con los ninios, chillando con todas nuestras fuerzas. Asi descargamos energia.
En verdad Poncol es solo una calle junto a la via del tren. De cuando se dedicaban a la prostitucion, a las madres de mas edad les ha quedado la costumbre de sentarse en el escalon de su casa todo el dia. Yuyu, que no tiene dientes, no para de fumar y de reirse de mi (a veces conmigo)mientras les explico a los ninios juegos o canciones. Ayer, mientras haciamos moviles de papel con las ninias, le ensenie a hacer una grulla de origami (a mi ensenio Natsumi, que lo aprendio en la escuela en Tokyo) y la pobre no es muy habilidosa. Dicen que tiene sifilis y yo diria que muchas mas cosas.
Una de las costumbres mas comodas de este pais es la sentarse siempre en esteras en el suelo. Lo mismo en los bares, que en los "restaurantes" que, por supuesto, en el callejon de Poncol. Asi que uno pasa el dia sentado en la calle y vuelve a casa con las manos negras, a cambio las calles contaminadas y ruidosas se ven de otra manera a la altura de los pies, ganan en humanidad y cercania.
Llama la atencion cuando uno va al centro. de pronto, en mitad de la ciudad selvatica llena de tenderetes sucios y cutres, de motos y de furgonetas viejas, aparece un centro comercial. Fuera es Asia y dentro Europa. En el shoping venden de todo, desde telefonos moviles hasta hamburguesas del mac donalds. Si uno prefiere algo mas tradicional basta salir a sentarse en la calle en un banco en un chiringuito a tomar te helado, cafe, noodles o lo que caiga.
casualmente fuimos a parar a una representacion de teatro d sombras. es emocionante. hay una sabana enorme y luces delante y detras. A veces la marioneta se mueve delante y es la vida real, a veces en cambio solo se ve la sombra proyectada desde atras y son sus pensamientos. Cuando eso pasa el coro canta las penas y las alegrias de los protagonistas mientras suena musica tradicional. Es tan emocionante que sin necesidad de hablar javanes antiguo uno siente en el estomago la soledad, el conflicto, la busqueda, el amor, los celos y todos los demas sentimientos claros de cualquier historia. Como la vida misma, pero mas emocionante.

23 agosto 2007

SEMARANG

Seguimos en una ciudad perdida en mitad de java. Hmmm, perdida? no! Millon y medio de habitantes la recuerdan cada dia. Semarang tiene un puerto enorme y una playa diminuta. A la playa se llega entre arrozales llenos de campesinos que trabajan metidos en el agua protegidos solo con sus sombreros conicos, para recordarnos que esto es el sudeste. La paya es de barro y arena negra y en el agua no merece la pena intentar entrar porque habria que esquivar una marania de bolsas de plastico, colchones, bicicletas y porquerias diversas. A cambio, no hay olas, calma absoluta en el mar de Java.
La ciudad es un trocito de indonesia en general. Desangelada, invadida por la selva. Los ninios en uniforme salen del colegio todos a la vez y le dan un aire civilizado. Hay un centro, restos de la epoca holandesa. Pero todos los edificios antiguos estan ocupados por prostitutas, ninios de la calle y gente de mal vivir. Justo al aldo, en mitad de la nada, en medio de la ciudad mas basica, aparecen tres centros comerciales. No es que sean ultramodernos pero sosprende ver su macdonalds y su seveneleven, como debe ser.
Paseamos en ricksaw tirados por una bicicleta. Confortable aunque es un poco incomodo sentir el esfuerzo humano del taxista propio. Aunque la religion oficial es el islam y se oye la llamada continua desde las mezquitas quedan alguna siglesias protestantes y algunos templos sintoistas en uso. Los templos hindues, en cambio son preciosos pero solo para turistas. recuerda de hace ya mas de un siglo, cuando aun los musulmanes no habian convencido amablemente a todo el pais de que se convirtiera.
Por ahora visitamos algunas organizaciones, conocimos la ciudad pero aun no estamos inmersos en nuestra vida en la aldea de los ninios de la calle. Eso llegara esta tarde. Las clases de indonesio, viento en popa. Mas en popa que en viento, en realidad.

22 agosto 2007

SEMARANG

De acuerdo con las cifras Indonesia es el cuarto pais mas poblado del mundo. Como en el territorio es pequenio y formado por islas, algunas incluso deshabitadas, el resultado es que estamos un poco hacinados. Segun las cifras, una vez mas, Java es el segundo lugar mas poblado del mundo, con una densidad media de 850 personas por kilometro cuadrado. Como hasta maniana no empezamos nuestro proyecto con los ninios de la calle, no conozco todavia mas que a ocho o diez personas de las que habitan mi kilometro cuadrado, pero resultan agradables, acogedoras. El caracter javanes no es, en contra de lo que me advertian, exactamente igual que el japones. Es cierto que comparten cierta sensibilidad especial: es de pesima educacion senialar con el dedo, cruzar las rodillas o llevarle la contra a alguien. Es el pais de la no discusion. Tambien se considera maldeducado hablar rapido, opinar con frecuencia, tocar la cabeza de la gente o hacer bromas muy directas. En fin, toda una cura de humildad espirirual para cualquier histerico extrovertido. No es un monasterio budista ni es como una reunion japonesa, pero tiene su puntito de calma asiatica.
Y peor que la densidad humana es la densidad de mosquitos. Por metro cuadrado debe haber algunos miles, todos de los que pican a base de bien. Con el cuerpo entero lleno de picaduras mis colegas indonesios me tranquilizan diciendo que la mayoria no contagian enfermedades graves. Glup. O sea que enfermedades si que contagian, y algunos incluso graves? vete a saber. El lugar donde ibamos a trabajar con los ninios de la calle ha sido cambiado. En Candisari, que es la aldea donde originariamente se iba a poner en marcha el proyecto hay una epidemia de tuberculosis endemica. Que nadie me pregunte como puede haber epidemia de eso, el aso es que incluso algun voluntario local la ha pillado. Asi que vamos a montar las tiendas y el proyecto en alguna otra parte, en un lugar llamado poncol, no lejos de Semarang.
Dormimos en el suelo, en una especie de tiendas de campania. Se supone que tendremos que cocinar nosotros mismos aunque yo me veo mas en cualquiera de los puestecillos de la calle comiendo noodles con palillos, como vengo haciendo hasta ahora.
No tendremos banio ni ducha, pero eso no es una novedad en este pais. Si, como en tantos sitios tropicales el concepto de agua caliente solo se enteinde relacionado con el te, en Indonesi ademas el de ducha tiene un contenido peculiar. Le llaman ducha a unos barrenios de agua metidos en la misma habitacion de los retretes con un cazo dentro. La idea es echarse agua con el cazo, lo que bien mirado es una forma tradicional de ducha aunque el agua almacenada en esos sitios donde entra cualquier a orinar y cosas peores, como cabe suponer, no siempre tenga la apariencia transparente que a uno le apetece para limpiarse con ella.
Aparte de las pequenias cuestiones de intendencia Java es un sitio adorable. mas alla del calor y los mosquitos, la gente se abre, te para por la calle, le gusta charlar y no paran de reir. Anoche unas chicas hasta nos hicieron una pequenia demostracion de danza javanesa y la verdad es que resulta exotico pero cercano. En nuestro pequenio mundo.

21 agosto 2007

Indonesia

Segun el ministerio de asuntos exteriores el principal riesgo en Indonesia es el terrorismo fundamentalista islamico. El segundo mayor riesgo esta relacionado con el trafico aereo y el hecho de que ninguna compania indonesia tenga autorizacion para aterrizar en Europa. El tercer lugar de riesgo lo ocupan los terremotos, volcanes y tsunamis y solo en ultimo lugar se cita la gripe aviar, que ha causado aqui mas muertos que en ningun otro sitio del mundo.
Asi que si todo va bien el ultimo dia me comprare una gallina. Por ahora he volado sano y salvo con Garuda y mis amigos son musulmanes. Y muy divertidos. Algunas de las chicas se cubren el pelo y otras no, pero todas son divertidas, trabajan en serio y se divierten cotilleando y flirteando. No necesariamente conmigo. Algunas incluso ligan de moto a moto en los embotellamientos.
Semarang es una ciudad que no termina de independizarse de la selva. Recuerda a las ciudades de Venezuela o latinoamerica, no solo por el clima asfixiante, sino por las avenidas, la exhuberancia vegetal y la contaminacion sofocante. A veces parece que la ciudad es un camping, otras que es un vertedero.
La recorro en moto y hay tantos motoristas como en Benin, aunque aqui llevan casco. Nuestra primera excursion es a sobornar a la policia. La diea no era justamente esa pero al parecer cualquier gestion ante la policia, como la necesaria para que autoricen a un grupo de voluntarios extranjeros, aparece como una marania burocratica en la que siempre faltan papeles y que solo se acelera con propina de por medio. Tropico obliga.

20 agosto 2007

Singapur

Singapur desde el aire. Cualquier espacio poblado que se vea es siempre reciente, de disenio. Las aldeas son en verdad residenciales que crecen nuevos, en lineas rectas y curvas trazadas perfectamente. Ningun espacio para la anarquia, lo espontaneo o lo antiguo. El paisaje natural es de atroz desforestacion. Extensiones inmensas de palmerales talados. Desiertos de trozos de troncos y piedra erosionada que rodean las pocas porciones de selva inalterada que quedan. En la bahia, junto a una boya vuela una bandada de gaviotas.
Desde el suelo la ciudad gana mucho. No defrauda a quien espera un hueco de modernidad en pleno sudeste asiatico, plagado de centros comerciales y rascacielos. Pero hay algo mas. La mayoria de los habitantes son chinos e hindues; por supuesto que, a simple vista, los chinos ganan; por mayoria. El ingles es la lengua oficial y franca, aunque pocos la dominan, asi que me siento un poco en casa.
Ya en el centro, Singapur es la ciudad de los soportales. Manzanas de casas bajas con soportales que recuerdan lejanamente a la Habana o a alguna antigua ciudad colonial latinoamericana, pero recien construida. En verdad es que todo el mundo se parece en algo, de pequenio que resulta a veces. El conjunto no es, ni mucho menos, un derroche de lujo ni modernidad. Es cierto que hay cierta aficion a los manos libres colocados sobre la oreja como la tiza de un camarero, pero tampoco faltan los obreros malayos que duermen, comen y se duchan a pie de obra en un delicioso espectaculo de hombres con falda vertiendose regaderas por la cabeza. Ni los cartoneros, basicamente chinos, que recogen lo que sobra de los pequenios negocios indios. En Litle India al anochecer en las aceras se mezclan cartoneros y barrebderos con los tenderos de collares de flores que tiran a la basura los que se marchitaron. El olor es empalagoso y acogedor. Como el suave calor tropical. A los lejos se oye a un lado el bullicio de una tombola china; al otro las canciones de una pelicula pelicula de bollywood en la television al aire libre de un bar.
Lo mejor de este pais es que los copilotos son quienes conducen. Herencia de los ingleses que por fin nos hace justicia a todos los que, sin carnet, guiamos siempre a los conductores.

23 agosto 2006

POT POURRI DE PHOTOS















22 agosto 2006

AFRIQUE COMFORT




Acabo de cruzarme con una palmera andante. Era un montón de hojas de palmera moviéndose solo por la carretera. Cuando estaba convencido de estar asistiendo a mi primera experiencia real y solitaria de vudú descubrí que no era más que una señora que llevaba las hojas a su casa... apoyadas en la cabeza. Por otra parte, algo de lo más normal en esta parte del mundo.
Para explicar un poco el lugar he empezado a hacer una lista de los conceptos que aquí no existen. Incompleta, por ahora he incluido: agua caliente, primer plato, casco de moto, leche, cochecito de niño...El concepto de gasolinera es descaradamente inútil. El carburante se roba a lo grande mediante agujeros en el oleoducto de Nigeria y se contrabandea hasta aquí en barcas o camiones. Luego se vende en botellas al borde de la carretera. Puede comprarse un botellín de cocacola, una botella de litro o la garrafa de cinco litros, todas en cristal, para que se vea la calidad.
No sale tan barata, pero tampoco resulta tan cara como para frenar mínimamente la contaminación. Ni los miles de motos que circulan por cualquier camino. Unas estudiantes de medicina francesas que encontramos en el tren nos contaban que solo en su hospital de Cotonou entra cada día al menos un conductor de zemi (moto) muerto en accidente. O sea que aunque no nos privamos de coger cuatro o cinco motos al día, a veces para hacer hasta veinte kilómetros, cada vez nos causa más respeto.
Lo del tren merecería un libro, por cierto: por la única línea del país pasan únicamente dos trenes a la semana, en horarios del todo imprevisibles. Son tres vagones viejos y sucios y cuando llegan a cualquier estación los asalta una multitud enfadada y cargada de paquetes de todo tipo que desborda a los policías antidisturbios que rodean siempre el convoy. Dentro resulta casi imposible sentarse. No hay hueco ni para los pies, la gente toda acoplada como en un tetris. Hay peleas, empujones constantes. El tren huele a vertedero de basura y la mayoría de la gente, sobretodo los niños y sus madres, hace pis directamente en el suelo: los más educados en escupideras de plástico entre los asientos. Cada vez que se para el tren la peste es insoportable y una nueva oleada de gente, sacos, cestas y animales sube por las ventanas, las puertas y de todos sitios aunque hace ya varias paradas que no cabía nadie mas. Una experiencia entrañable! Gracias al tren hemos logrado por fin saltarnos todas y cada una de las recomendaciones del Ministerio de Asuntos exteriores: solemos salir de noche, bebemos el agua del grifo, comemos pescado ahumado en los mercados, usamos el tren y los zemi, cambiamos en el mercado negro, andamos con sandalias, en fin que estamos cómodamente instalados.
Aunque el fin de semana nos escapamos a Abomey a visitar los restos de los inmensos palacios de adobe del rey Guezo y sus amazonas (nada realmente turístico, por otra parte) normalmente apenas salimos del orfelinato donde la vida parece estancada y los días se repiten. Ayer expulsaron a un niño por robar. Debería irse a casa de un tío suyo pero este se niega a recogerlo, así que no se sabe adonde mandarlo, pero no quedaba mas remedio porque para mantener decentemente a setenta niños sin apenas recursos ni personal la disciplina tiene que ser brutal, casi militar. Aparte de eso hay pocas novedades diarias: una familia de ratas enormes que se ha instalado en las letrinas y nos tiene a todos a raya, una obra de teatro que estamos intentando preparar para el viernes, poco más.
Eso si, ampliamos continuamente nuestras relaciones sociales en el país y, aparte de conocer a todos los dueños de pequeños negocios polvorientos en mitad del camino cada noche arrastramos una cohorte de amigos a la buvete. La mayoría con la esperanza de que los invitemos a una cerveza, aunque otros por mera amistad o incluso por ligar con las voluntarias. Tiene su encanto y, como quien no quiere la cosa, alguna chica le ha insinuado a un guapo voluntario alemán que no estaría nada mal viajar a Alemania con el. Tiene gracia porque la dote, en Benin, es algo tan determinado que casi parece una unidad de medida: un saco de sal, dos botellas de ginebra, dos cajas de cerillas, una botella de ron, una bolsa de nuez de cola, doce metros de tela y una caja de cerveza. Además de ha de pagar determinada cantidad al padre y otra distinta a la madre. La dote, entre otras cosas, sirve como medida del amor: si la pareja verdaderamente se ama la reúnen juntos; si ella deja que todas las cargas las asuma el solito, entonces es que no hay amor.Cosas de mewi, que es como en la lengua local se dice negro y resulta la única respuesta cuando por la calle nos siguen los gritos de os niños, "yovo, yovoooo". Pesados.

14 agosto 2006

Bien en Benin







Vivo en el orfelinato. Eso hago y así estoy. Un lugar en el mundo donde uno se quedaría sin dudarlo.
Como se quedo en Ouidah a finales del S. XVII Dom Francisco Da Souza Silva. Era el principal puerto de Dahomey que es como se ha llamado de toda la vida Benin hasta que le cambio el nombre un mini dictadorcito comunista. Dom Francisco vino de paso y se quedo, el si, para siempre y se convirtió en el gerente de la principal materia prima que ha exportado nunca este país: esclavos. El rey de Dahomey le pasaba millares de yoruba, de fon, de gon y de meedi y el los enviaba a Brasil, a Cuba, a Haití. Dom Francisco se volvió loco en su palacio, vigilado por las amazonas del rey Guezo, en una secuencia que es pura película de Werner Herzog y Klaus Kinski. En cambio los descendientes de aquellos esclavos vienen en peregrinación a las playas de Benin y bajo los cocoteros evocan las caravanas de desgraciados que salieron con los blancos. Un turismo casi religioso que ahora trae divisas al país.
La otra gran aportación beninesa al mundo es el vudú. Dos tercios de mis vecinos lo practican aunque mas allá de algunas ceremonias publicas un poco de mago barato y los fetiches que se ven en cada choza no hay manera de entender mucho ese culto a Orisha, Uayemana o Bango. Esta prohibido comentarlo y lo único que se es que llevamos casi una semana con toque de queda efectivo a las diez porque a esa hora salen las cofradías de vudú. Por nuestro barrio y al que pillan de por medio le zurran.
La más reciente exportación beninesa es la malaria. No ha diezmado a nuestro grupo porque nunca fuimos ni diez pero a una compañera francesa le diagnosticaron malaria hace ya tres días y sigue en el hospital de Cotonou. Según la OMS el 85 por ciento de los mosquitos de aquí transmiten la enfermedad. A mi me pican unos quince al día, así que la cuenta es fácil. Menos mal que según me cuenta la gente de aquí si el bichito de la malaria no te llega al celebro es como una gripe que vuelve cada ano sin consecuencias.
Lo que si me ha llegado al celebro son mis huérfanos. Por eso es tan fácil ser feliz deslomándose aquí. Al llegar pensaba que los niños olían mal pero ahora ya me he dado cuenta de que huelo como ellos. Casi ni noto la peste a pipi desde mi litera y me he construido un esquema racional de trabajo diario: clases de alfabetización toda la mañana. Taller de juegos y teatro tras la comida. Clases de ordenador al anochecer. Cervecita con Nicholas de noche.
El tiempo corre, como si llevara media vida aquí. Por cierto que con los tiempos que corren los padres de mis niños intentaron curarse el sida con hechiceros de vudú. Para el vudú. el SIDA lo causa un gafe, un mal de ojo o, mas frecuentemente la suegra. Como los hechiceros funcionan con sistema de prueba error, para cuando los señores llegaron al hospital estaban todos moribundos. Hay unos ochenta huérfanos y desde que estoy aquí ya han llegado varios nuevos.
Por lo demás la vida en Akpro Miserité es tranquila. Tuvimos una epidemia de sarampión pero la vamos controlando. Fuimos a la playa el domingo y m paso media vida corriendo en la parte de atrás de una moto por carreteras de arena roja. O sea, vida tranquila, cotidiana y feliz en África.
Besitos

08 agosto 2006

Beninuás en blanco y negro




Ya estoy en Benin, ya estoy en África. Sabía que África, más allá de los safaris, es un lugar sucio y maloliente, pero no imaginaba que fuera por la contaminación. Desde que llegué al Benin solo respiro humo, gasolina, contaminación. Esta gente tiene que tener los pulmones negros, oiga! Algunos de mis niños nunca habían visto un blanco al natural, mucho menos tocarlo. Ayer por la tarde en el patio del orfelinato estaba charlando con un par de ellos; de pronto comenzaron a acercarse los demás. Como hormiguitas. Silenciosamente. Hasta que estuve rodeado de niñitos que me tocaban la piel. Algunos me preguntaban si es mi país todo el mundo es como yo, osease, blanco; otros me aseguraban que en España no hay sol y es por eso que nosotros, pobrecitos, salimos tan blancos. Al fin y al cabo son huérfanos.
Tampoco del todo. El problema de la mayoría es que sus padres, los que sobreviven, tienen sida, que es una enfermedad mortal en este país. Por eso una ONG los recoge y los trae al orfelinato de Akpro Miserité. En verdad ahora que estamos en vacaciones escolares solo quedan unos 65 niños. Los demás están con lo que les queda de familia. Parecen pocos y lo serian si no fuera porque solo tenemos tres dormitorios pequeñitos y seis duchas primitivas.La primera noche, cuando llegue, no sabía que dormía con ellos. Me dieron una cama en un dormitorio con seis literas básicas. A mi me toco la litera de abajo. Tiene de bueno que tiene mosquitera. Como solo había otra mochila en el cuarto, pensé que éramos solo dos, pero al ir a acostarme de pronto de cada cama empezaron a asomarse montones de cabecitas muy negras con los dientes muy blancos. En cada cama, sobre un colchón como el mío, donado por "solidarité SIDA" como nos recuerda una inscripción, duermen dos o tres niños. Depende del tamaño. Me han asegurado que los dos que duermen encima de mí no son de los que mas se orinan por la noche, así que duermo tranquilo.
El resto de condiciones son fantásticas, aunque el medico de sanidad exterior se moriría si lo viera: hay mosquitos por todas partes; casi todo el mundo aquí tiene o ha tenido la malaria. Yo me pongo autan por las noches cuando salimos a beber una cerveza en un bar absolutamente básico (estamos en mitad de la nada semi selvática pero hay algunas casas y muchos caminos cerca. El bar son tres mesas de plástico al aire libre) pero nadie lleva autan por el cuerpo cuando entra a la ducha o el servicio (para los niños son un único habitáculo) así que al final nos pican. El agua es aparentemente potable, así que bebemos del grifo; tampoco vende nadie por aquí agua mineral ni es viable tener mi propia botella depurada.
El trabajo no va mal. De día llevamos una escuela con unos cuatrocientos niños en clases de 80 a 90, que es un servicio que se ofrece en vacaciones a la comunidad de aquí. Yo doy clases de francés a ochenta diminutos vestidos con mini trajes de colorines que apenas saben sujetar la tiza para escribir en sus pizarritas. Pero parecen mucho más despiertos que mis antiguos estudiantes de derecho.

Por la tarde nos quedamos con los huérfanos y les estamos organizando cositas pero aun no esta muy claro qué.
Todo el orfelinato son un par de construcciones de cemento absolutamente austeras y básicas alrededor de un patio de la eterna arena roja africana. Durante las clases se llena de señoras que venden comida, motos que pasan y señores mayores que vienen a mirar. Por supuesto todo el mundo con los vestidos esos de colores que hacen que se nos note algo mas que la piel blanquita cuando salimos a la calle.
En verdad estamos en las afueras de Porto Novo. En moto (en vez de taxi aquí se viaja de copaquete en motos anticuadas) se llega en quince minutos al centro. O donde alguien dice que es el centro pero donde no hay ni casas grandes, ni edificios ni nada; solo las mismas avenidas vacías de todo el país.
En fin, que era solo por contar que he llegado bien. En el orfelinato casi no hay electricidad y los móviles españoles no funcionan. Incluso Internet es una aventura a diez minutos en moto y en maquinas vetustas y siempre rotas. Para tranquilizar a mi gente me he comprado un móvil local con el numero +229 90951046. El resto ya lo iré contando, por ahora solo tengo ganas de volver a Madrid para respirar un poco de aire menos contaminado.
Saluditos.

08 septiembre 2005

CUARTO EN MONGOLIA

En Mongolia a las águilas de cetrería se las libera cuando cumplen diez años. Y a pesar de que llevan casi desde polluelos cazando para el hombrea los bichos no les cuesta el menor esfuerzo volver a adaptarse a la vida en libertad. Eso mismo me pasa a mi, que después de semanas trabajando en el campo y con los huérfanos me adapto perfectamente a la vida de viajero ocioso. Asi que nos hemos venido al lago Jotsgol, en la Siberia mongola. Es un inmenso lago de montaña, tan limpio que desde la superficie se ve con transparencia hasta los treinta metros de profundidad y tan grande que acumula el dos por ciento del agua de manantial del mundo. Y resulta que montar a caballo no es tan fácil como una creía y que después de las primeras ocho horas cabalgando en una de estas sillas mongolas de madera hasta al mas pintado le duele todo de cintura para abajo…y para arriba. Pero la sensación de poderío mientras el animal corre y uno da saltos, la vista sobre la estepa, las montañas, el lago… uno se apunta a ser mongol. Encima me han prestado un rabi, el traje típico de la tierra para montar a caballo, y en el buche cargo hasta 20 kilos sin que eso moleste para controlar al animal. Delicioso. Tanto como la comida `blanca` que el dan a uno cada vez que cansado se acerca a una yurta, uno dice chokoinoi para que sujeten al perro y lo invitan a sentarse. Y en verano en la yurta todo es leche: el airag de yegua, el yogur, el te salado, la mantequilla amarillísima de yak, el queso insípido. Te dan todo y en estas tierras ni se lleva decir gracias, uno come y se calla. Muy austero, muy en la línea de lanzarse a la conquista de Europa sin protestar. Los mongoles apenas protestan por nada. A principios del siglo veinte padecieron a los dos gobernantes mas locos de la historia y aquí se veía hasta normal. El Bodgo Kan, que de lama figurón impuesto por los manchures paso a rey poderoso y caprichoso. Coleccionaba elefantes y jirafas y conectaba una batería de coche a los pomos de las puertas para hacer correr la voz de que buda lo protegía con corrientes eléctricas. El otro, el barón loco. Un ruso que se creía la reencarnación de Gengis Kan (aquí, cualquiera con un caballo y un dedo de vodka) y tomo Urga (Ulan Bator desde al época comunista) a sangre y fuego.Pero no están locos estos mongoles. Saben mas de lo que parece. En mongol hermoso se dice `chika` y feo `mujer`. La pronunciación es aproximada, pero al idea se entiende…y eso que las guapas mongolas (pequeñas, delgadas, graciosas, finas, con curvitas, guapas) envejecen de maravilla. En fin, a orillas del lago no se conoce el asfalto ni para los aeropuertos y es la hierba lechosa la que freno los Antonov en los que nos llevan. Tardamos seis horas en recorrer cien kilómetros entre la capital de la provincia y la ciudad mas importante, con el chofer de una furgoneta repleta de gente (yo conté hasta veinte) haciendo suyo el poema de Machado e inventándose las carreteras. Pero no es mala la sensación de dejarse llevar como borregos. De hecho, Mongolia huele permanentemente a grasa vieja de cordero. En todas partes, lo mismo en un aeropuerto que una yurta perdida en un pastizal. Es un olor que se te pega a la ropa y que solo desaparece cuando al entrar a un templo se te llena la nariz de incienso ácido. No se que es peor.
En fin, sin agua (se baja al lago directamente con un cántaro para cocinar o beber), sin electricidad (mas que en una oficina decorreos de madera, sacada de Sisely, que tiene generador y hasta internet) y sin asfalto el viajero/jinete pasa dias sin ducharse ni afeitarse, pero perdido entre paisajes donde la vista no da bastante de si. E la nave va.

31 agosto 2005

TERCERO EN MONGOLIA

No hay ninguna palabra para decir higiene en la estepa. En la pradera se mea de frente y se caga de noche. Eso si no hay lobos: que estaba yo durmiendo en una yurta con unos pastores y la vejiga me iba a explotar pero el pastor salía cada media hora a ahuyentar a los lobos y así no hay manera de lanzarse solo a la noche! En Mongolia los hurfanos a veces son como en las películas. De pronto un día, en la pradera, en mitad del trabajo, el peor chico del grupo, gamberro antisocial, va y se te agarra. Y no es un abrazo falso, sino que se apoya en tu hombro y te deja sin recursos. Bobo. Ya son mas de dos semanas las que llevo sin una ducha, durmiendo en el suelo, sin electricidad. Los chavales lo llevan mejor. También se les da bien la matanza. Una cabra a la semana. En la estepa no se desangra a los bichos. Yo agarro al carnero y un niño le hace una hendidura pequeña, mete la mano y le arranca el corazón. Así de romántico. No se lo sacan, solo se lo rompen. El progreso es grande, que en tiempos del kan la tradición Mongol era partirle el espinazo a la gente, para que no se murieran pero se quedaran tontos. Mongolitos perdidos. Me voy que estamos construyendo un invernadero y volvemos al campo con el jeep cargado de cemento.

22 agosto 2005

SEGUNDO EN MONGOLIA




Soy el granjero de Gengis Kan. Vivo en una pradera inmensa y verde, entre colinas onduladas. Cuando por la mañana salgo de mi yurta y miro al rededor el horizonte a mi alrededor es todo verde, la pradera inmensa. Tan solo a lo lejos veo las montañas negras de Altai. Enormes. La pradera, mi pradera, esta llena de caballos, rebaños de yaks, cabras. Aparte de las nuestras apenas se vislumbran algunas yurtas aisladas, Todas de lana blanca y madera. Todas de pastores nómadas. Tan solo nosotros tenemos un huerto. En verdad es el huerto de los huérfanos de Ulan Bator y lo que plantan y recogen es su comida todo el año. Yo he venido a Mongolia a recoger zanahorias y a ello dedico mis mañanas. Del barro de la pradera arranco kilos y kilos de zanahorias cada día. En nuestras yurtas, como en las demás, no hay ni agua ni electricidad, pero tenemos un caballo. Vamos a por agua a un manantial que brota en medio de la estepa. Tiene animalitos y algo de hierba pero a mi estomago le sienta tan bien!!!! Aquí apenas ha cambiado nada desde los tiempos de Gengis Kan y ayer recogí un par de cráneos de caballo de la estepa para adornar mi yurta. La vida primitiva resulta cómoda. No hace falta cambiarse de ropa porque la suciedad es casi siempre la misma; en la estepa no esta bien visto cambiarse demasiado. Lo niños son un encanto. Hoy sábado hemos venido a Ulan Bator a comprar. Tenemos un jeep ruso, viejo, fuerte. Viene bien porque en este país inmenso, que es varias veces España, pero deshabitado (un par de millones y la mitad en la capital) apenas hay carreteras. Los cincuenta kilómetros se hacen en dos horas apenas, quien necesita mas?

18 agosto 2005

PRIMERO EN MONGOLIA

Llegué a Mongolia un domingo por la mañana y parecía que lo hubieran iluminado todo para la ocasión. Un sol luminoso que se colaba entre las nubes bañaba las praderas de la estepa la primera vez que la vi, nada mas salir del aeropuerto. Al principio el paisaje de hierba verde y colinas suaves en el que solo destacaban algunos grupos de casas de madera me recordó al de las islas Feroe. Sin embargo, nada mas entrar en Ulan Bator me sentí de nuevo como en mi Bosnia natal. O como en Tbilisi o en cualquier otra ciudad possoviética. Las mismas inmensas avenidas comunistas, la misma pradera sucia entre los bloques de piso, las cancelas herrumbrosas y los edificios austrohúngaros. Ulan Bator huele mal, a grasa condensada, pero no es desagradable. Mas bien resulta acogedora a pesar de las proporciones inmensas.
Lo realmente definitorio del país es su gente. La mejor aportación para describir Mongolia es sin duda la del genio que invento doctor en Alaska. La gente sonriente, honesta, amigable, silenciosa. Parece mentira. Todo es tan tranquilo, tan acogedor -incluso en esta urbe sucia- que uno diría que andan escondidos para tender una trampa. Tal vez sea así, pero entretanto parece que esta vuelta a otros tiempos tranquilos y suaves solo puede darse aquí.
Los pocos europeos que se ven parece que creen que están en Katmandú y se lleva esa estética de hippy alpinista integrado a base de gorritos de lana locales. Parecen llevaderos.
Yo me voy mañana a Buhuii Gol, que es donde esta el centro de acogida de niños de la calle en el que voy a pasar las próximas semanas. Allí no hay internet, teléfono, ni nada parecido así que estaré incomunicado hasta que me vuelva a escapar a `la capital`.

28 agosto 2001

GEO VUELTAS

El sistema de clanes y corrupción en Georgia tiene sus pequeñas ventajas y sus grandes inconvenientes. Una ventaja es la familia, enorme y acogedora... que a veces incluye en su seno al extranjero despistado (léase yo) y lo convierte en autentico hijo prodigo. Otra es la democracia. Para ser policía de trafico hay que sobornar a los responsables de la policía, que viven de eso. Un soborno abundante. A cambio, los policías de trafico tienen empleo garantizado de vida, con las falsas multas y pequeñas extorsiones que realizan a todos los automovilistas que pasan, sin depender de la eventualidad de un sueldo estatal. El sistema funciona!! Por otro lado, se dignifica a los humildes, seriamente. Me extrañaban unas estelas de piedra con forma de carnero y aspecto medieval que se encuentran aquí en los sitios mas inverosímiles: al borde de la carretera, junto a una fuente en la montaña, en el patio de una iglesia, en los parques públicos de las grandes ciudades... pregunte y resulto que son tumbas de pastores. Cuando un pastor muere en Georgia en su tumba se pone esa piedra enorme labrada con forma de carnero. Es un privilegio que les permite pasar a la posteridad, por encima de sus señores mas poderosos, aunque es una posteridad anónima: pastor desconocido. O sea, una de cal y otra de arena. Así, se entiende que los ministros sigan peleándose. Desde que estoy aquí han dimitido ya dos o tres y ha habido mas de una pelea física en las emocionantes sesiones del consejo de ministros (miércoles, entrada libre vía TV): uno saca fotos de la casa de otro y dice que es robada, producto de negocios mafiosos; el otro se defiende enseñando fotos de acusador con una prostituta. Entre medio el presidente Shevernadze se divierte bendiciendo todo con su cara de paternalmente dormido. Ventajas de la cultura georgiana, que algunos desaprensivos llaman corrupción. Entre tanto, descanso en el mar negro. Batumi, balneario soviético que yo esperaba en ruinas pero que es un oasis mediterráneo en medio de este mundo. Al acabar la guerra de Troya los argonautas pasaron por los dardanelos, costearon anatolia -vía istambul que aun no existía- y llegaron aquí a por el vellocino de oro. Se fueron, pero dejaron aquí algo, un aire griego que me lleva, pasando por Split a la Atenas de Byron. En fin, amigos, vacaciones.

23 agosto 2001

VIDA COTI DIANA GEORGIANA

Aunque parezca imposible en un sitio tan culto y tan central-umbilical, Georgia es también el paraíso de las pulgas y de la flora intestinal, la de la diarrea esa. Además es tierra de espías. Como en las pelis. Ayer visite a la cónsul española. Es descendiente del ultimo rey de Georgia. Gorda, amable, falsamente maternal. Su piso es un museo de la aristocracia decadente, repleto de fotos antiguas en marcos dorados decorados con coronas... pero esta muy bien relacionada. Le pregunte por los españoles secuestrados. Solo dijo generalidades, pero entre ellas soltó que habían pensado en una solución policial con geos, pero era difícil. También dijo que ella había llegado a negociar con los secuestradores pero por culpa de las mentiras que la familia contó a la prensa (que habían pagado) las conversaciones van mas lentas. Me cito en su piso (con cámaras de seguridad, triple puerta...pero en un barrio humilde). Para orientarme me dijo que estaba enfrente de una biblioteca. Resulto ser una mini biblioteca, con tres mesas, desde la que se controlaba perfectamente su puerta. Fui hasta allí con una amiga que me espero en la biblio. A la salida un señor con bigote, que se hacia pasar por Georgiano pero no conocía el idioma, nos siguió durante varias calles. También he conocido al ministro de justicia. Un jovenzuelo que hace oposiciones a mártir, con un intento de ley para que devuelvan sus propiedades ilegales el resto de ministros. Un suicida inconsciente. Como Niko Pirosmani. Era un pintor primitivista. El mas famoso pintor georgiano de la historia. Era casi rico, tenia una buena casa y mucha fama. Un día vino a Tbilisi una famosa actriz francesa. El pintor la vio en una recepción y se enamoro de ella. Al día siguiente vendió su casa y uso todo su dinero para comprar todas las rosas en el mercado en Tbilisi. Miles, quizás millones de rosas. Con ellas lleno el hall del hotel de la actriz. Ella, al levantarse quedo prendada del gesto de quien suponía un millonario y quiso conocerlo. Paso lo que pasa con las historias cursis, que el pintor no le gusto y se volvió a Francia. El se dedico el resto de su vida a pintar retratos por la calle y vivir de la ayuda de sus amigos. Murió en al miseria. Hoy Nikos Pirosmani está en los billetes de un Lari. Algo es algo. Saludos.

21 agosto 2001

GEORGIA ES EL OMBLIGO DEL MUNDO

Georgia es el ombligo del mundo, pero eso solo lo saben los georgianos. Si se acepta que esto es Europa, la montaña mas alta ya no es el montblanc, sino el Ushba. El cráneo más antiguo que se ha encontrado en Europa (y Asia) no es el de atapuerca, sino el famoso "hombre de Georgia".
Es esta la patria del vellocino de oro (leyenda con fundamento, pues los pastores svanetos usan pieles de oveja como cedazo para buscar oro en los torrentes)y posiblemente el lugar donde se inventó el vino.
Un sitio con tantas cualidades debe ser lugar de peregrinación. Debería.
Bajo la fortaleza de Gori hay, junto a una fuente, una estela de piedra con una muchacha gravada. Parece seria, hierática. Sin embargo, si se moja la piedra, parece que sonríe. Así es toda Georgia: parece inhóspita pero se hace acogedora cuando se moja.
Normalmente de vino, amigos y ganas de conocer.
Es verdad que existen los secuestros y los atracos. De hecho el incidente de la otra noche, con los pistoleros (o policías borrachos, que es lo mismo) que cortaban el paso a otros coches hace plausible entender la técnica del secuestro, sin embargo durante el día y entre amigos Georgia es Jauja. Es tierra de leyendas, de comida legendaria. La cara mas amable del Cáucaso.
Y los georgianos, chechenos, armenios y azervayanos resultan luego tan tiernos en sus historias.
En el monasterio de Qinsvisi, construido en el reinado de la reina Tamara, los frescos de la pared anticipan un cierto renacimiento. En especial un ángel sonriente, que parece despedir a la edad media estática y seria. Cuenta la leyenda que lo pinto un
monje deficiente, que se enamoro de la modelo. Cuando esta se caso con un noble, el monje se tiro de las rocas del monasterio. Pero el ángel sigue sonriendo. Cosas del país.

16 agosto 2001

EXTRACTOS DE CARTAS DESDE GEORGIA

5 agosto 2001(PERSONAL)

Ya ves que he conseguido acceder a internet. Como es domingo no se trabaja y hemos ven ido a Tbilisi. Te escribo desde un café internet. Lo que acabas de contarme de tu amigo que esta en la UVI me ha dejado muy preocupado[...]
Por mi parte, la vida aquí es por ahora tranquila y hasta divertida. Durante el día trabajo siete horas. La mayor parte del tiempo es en un centro social que están reconstruyendo entre jóvenes georgianos y azerbayanos. En en gran medida es trabajo físico junto con esos jóvenes. Estamos SIEMPRE rodeados de policías que supuestamente nos protegen: lo mismo para ir a comprar un refresco que al ir a trabajar. En la puerta de nuestra casa hay cuatro día y noche. O sea, que nos sentimos muy seguros, pero algo encerrados.
La experiencia merece la pena, aunque por ahora estoy viendo poquísimo de Georgia. Solo el sitio donde trabajamos y una excursión que hicimos ayer (ya te conté que además nos llevaron a aprender a disparar con kalasnikof) [...]

-------------------------

14 Agosto 2001 (PERSONAL)

Para no aburrirte con cosas serias (que suelen ser comeduras de coco y suelen ser aburridas) no te envío unos extractos de mi diario que tenia pensado trascribirte. Tampoco soy un alma en pena por las calles de Tbilisi!!! La política en este país empieza a aburrirme. Estoy al día de las pequeñas intrigas entre ministros que se insultan unos a otros, del asesinato de un famoso periodista homosexual, de los esfuerzos del gobierno títere de abajazia...pero todo me aburre. Por eso me estoy dedicando últimamente a la poesía y a la historia Georgiana. Sin despreciar la pintura. Podría llenarte el correo de fábulas, de historias de amores... pero son casi todos amores desgraciados. Recuérdame que te cuente un día la historia de Niko Pirosmani y como se echo a perder un pintor tan famoso... Y tan tonto. Al escribirte, en gran parte es como si estuvieras viajando conmigo. En lo alto de la montaña de Uplistisi, con el viento del amanecer y mirando el paisaje inmenso del Caúcaso mas verde

---------------------------

16 agosto 2001 (PERSONAL)

Tengo un ordenador a mi disposición unos minutos y aprovecho para enviarte un mensajito. A partir de hoy ya no estaré en el proyecto de los refugiados sino viajando un poco por el país. Hemos alquilado un apartamento en Tbilisi para los próximos diez días
entre cinco de los voluntarios y lo vamos a usar de base de operaciones.
Estoy en contacto con la Cónsul española aquí, que me tiene al día del problema de los españoles secuestrados. Por otra parte nosotros ya no vamos con la policía protegiéndonos pero tenemos amigos georgianos que nos indican mas o menos lo que se puede
y lo que no se puede hacer, así que todo va a ir bien.
Y tu que tal? Que te cuentas de nuevo?

Datos personales

Mi foto
Aquí ahora, overwhere
Ver todo mi perfil

VISITAS