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04 septiembre 2012

Inhambane com saudade

Inhambane es una ciudad apacible y luminosa. Coqueta a ratos. Alegre.
El centro son todo villas descoloridas. las hay del periodo colonial, con toda su decadencia. Y otras de los anos veinte, calidas  y adornadas. Incluso hay bastantes del periodo racionalista de los cincuenta y unas pocas mas de clara inspiracion comunista. El sol se ha comido los colores variados que tenian. Y como ademas la gente de Inhambane es mas elegante que la de las aldeas a menudo uno tiene la impresion de estar en alguna ciudad cubana de provincias. Igual de calida y acogedora, y con los mismos atardeceres dorados y pacíficos. hasta con los mismos cotilleos tranquilos.
Es un lugar deliciosamente multicultural. Tiene una mezquita pequena y muy antigua, de enormes muros en los que la harina y el huevo sirvieron de argamasa, Tiene tambien una numerosa comunidad hindu. Practicamente todos los tenderos de la ciudad son hindues y sus tiendas almacenes donde se despacha de todo; lo mismo ropa que pan. herramientas para el campo, comesticos y maiz por kilos. Todas esas tiendas tinen nombres carinosos. Como "la butique de lso novios y los bebes". Y pintados en el muro de fuera  dibujos de algunos de los productos que se ofrecen. Los escaparates se rellenaron hace decadas y lo uncio que ha cambiado es el color de los productos, que ya amarillea. Y los tenderos siempre te reciben con su punto rojo pintado en la frente, y las tenderas con sari. Las calles de Inhambane tienen algo de otro tiempo, cuando pasa gente de las aldeas mas oscura que el accidente que mató a Samora Gracely vestida de colores, escolares encorbatados, hindues, devotos musulmanes, portugueses nacidos aqui,... una harmonia de puerto comercial del Africa oriental tal y como uno se la imaginaba en los relatos de aventuras.
Y la sensación se acentúa en el puerto de Inhambane. Junto al viejo ferry que cruza la bahía se agolpan los dhows. La gente usa aun como principal medio de transporte en estos mares esos barcos exclusivamente de vela. Tambien nosotros.
El dhow se desliza suave por la superficie del agua. Muy despacio y casi sin hacer ruido.Con el viento en contra el barco navega siempre en zigzag y entonces avanzar cien metros en linea recta hacia su destino se convierte en el sueno de cuaqluier patron. Sin embargo cuando la brisa es favorable, va lento pero firme, sin pararse en las olas.
la vela, hecha de retales, se aguanta sobre una larga cana de bambu inclinada hacia atras. no tiene mas mecanismo, ni siquiera remos: apenas un mastil al que enganchar la vela.
La gente los coge para ir hasta las aldeas que están en las islas de la bahia y entonces los dhow parecen piraguas, cargados de gente, frutas y productos para el mercado.

Pero tambien aqui se nota mas que en ninguna otra parte la enorme brecha entre el campo y la ciudad que hay en Mozambique. Las aldeas que rodean Inhambane son todas extremadamente basicas. Cabanas de palma en mitad de la selva. cada familia agrupa cuatro o cinco cabanas en torno a una cocina y una esplanada de tierra. A veces cercan un perimetro cuatrado, normalmente con plantas, para marcar el espacio. la inmensa mayoria no tinen luz electrica y si hay agua es comunal. Se cocina con fuego, de duerme sobre esterillas de palma y se vive del modo mas basico posible. La gente tiene un unico par de chanclas o zapatos y la base de la alimentacion, mas alla de los productos propios, es la mandioca, que se compra en brazadas de diez en los mercados. El unico lujo que se permiten estas familias es el aro de oro que le compran como pendiente a las chiquillas y que estas mantienen toda su vida como unica riqueza. Cuando esta gente va a Inhambane, que es la capital de la provincia, el contraste parece brutal.
En Inhambane la gente va vestida a la occidental, con pantalones, camisas y vestidos. Nadie de la ciudad usa faldas de kapulana (kapulana es como llaman aqui a las telas africanas de batik de colores que vienen a ser la sena de identidad de todo el continente). No se llevan los estampados... ni los culos inmensamente respingones. Las muchachas de Inhambane usan pastalones de tubo y se ha puesto de moda, a la europea, estar delgada. Lucen de infarto.
Pero el desfile de chicos con corbata, senoras con traje pantalon y jovenes colegiales de uniforme tiene mucho de fantasia. En cuanto empieza a anochecer las calles de la ciudad se llenan de chapas y se vacian de gente. La mayoria de los habitantes no viven en este bonito centro colonial, sino en los suburbios. y duermen en cabanas de palma, sobre esteras de palma. Se viesten asi durante el dia, para trabajar, pero no viven la ciudad.
Algo parecido pasa en maputo, cuando al atardecer miles y miles de mozambiquenos saltan sobre autobuses, furgonetas, camiones y cualquier medio de transporte donde se agolpan camino de las afueras, del cinturon africano que rodea esta ciudad tan fria.
Maputo es una ciudad esencialmente desolada y dura. Son esencialmente grandes avenidas sucias y desangeladas por donde corre mas viento que gente. Sin embargo, dentro de la devastacion hay una zona que es una pequena Inhambane empobrecida y casi arrasada que guarda cierto encanto: la Baixa. Los nombres en maputo mantienen resonancias lisboetas que son solo eso, ecos en las palabras. El gran barrio en las afueras se llama Benfica y la parte del centro, al pie de las colinas que da al puerto es la Baixa. En esta baixa africana las casas eran coloniales, la mayoria cuajadas de soportales por donde guarecerse del sol y la lluvia. Es la zona de la bonita estacion de tren (tan abandonada), del mercado municipal y de los teatros y cines. Sin embargo, no es que haya tenido tiempos mejores, sino que parece casi salida de una pelicula futurista y apocaliptica. Es cierto que se mantienen bastantes negocios a granel, algunos almacenes de telas o material de construccion y algunos bares con aires casi bohemios, pero las calles destrozadas estan llenas de basura, de prostitutas baratas, de drogadictos y de pintas amenazadoras.
Y pese a todo es la parte mas interesante de maputo, la unica que tiene cierta personalidad... y la mas parecida a Inhambane.

28 agosto 2012

Africa mozambicana

"No merece cerveza,
Chamino Roa no merece cerveza,
porque cuando la bebe,
despues le grita a la gente"
Lo canta el bueno de Tawanda con una voz dulce y aflautada que no se sabe de donde le sale en su cuerpazo grande. Se acompana con el ritmo melodico de su bimlira, hecha por el mismo. Es una de las canciones favoritas de los artesanos del mercado de Tofo cuando se sientan en una esquina y cantan juntos en voz baja, siempre con una botellita de ron kimono al alcance de la mano. Cuando termina de cantar, Tawanda se rie como un nino. Meterse con los politicos aqui todavia provoca risa infantil.
Mozambique es Africa, pero no deja de ser Mozambique. Un pais marcado por una guerra civil inexplicable en la que una especie de contra (el renamo) pagada por Sudafrica se empeno a sangre y fuego en acabar con el Gobierno revolucionario que habia ganado la independencia frente a Portugal. Al llegar al centro de Maputo el viajero primerizo se asombra siempre por los nombres de las grandes avenidas tiralineadas: Friedrich Engels, Patrick Lumumba, Karl Marx, Ho Chi Min, Kim il Sung. La embajada americana esta en la avenida Mao Zedong. No es nada extrano en un pais que se creo como republica popular y cuya bandera es una de las seis del mundo que lleva incluido el dibujo de un kalashnikov. En la biblioteca publica de Inhambane la estanteria de pensamiento politico la copan casi exclusivamente las obras "escogidas" de Kim Il Sung traducidas al portugues.
La realidad del pais es un poco menos mistica. Estadisticamente es un pais miserable. La mayoria de los mozambiquenos vive en cabanas diseminadas por el campo sobreviviendo en una economia de subsistencia y con un acceso terriblemente limitado a todo progreso. La gente vive de lo que cultiva y de sus gallinas, cabras o cerdos. De lo que tiene y de lo que intercambia, basicamente. Las casas se hacen con hoja de palmera trenzada y de similar material se fabrican las esterillas para el suelo y hasta los techos de las viviendas. Esa inmensa parte de la poblacion apenas usa el dinero y a duras penas acceden a algunos productos higienicos, zapatos, telas o articulos similares. Ni pensar en nada parecido a un electrodomestico o un vehiculo propio.


Sin embargo uno se resiste a equiparar totalmente esta vida basica con la pobreza absoluta. Un intensa relacion con la naturaleza y la conexion con un modo de vida tradicional dificultan usar el termino pobreza con referentes europeos. No se puede hablar, al menos de miseria. Es una realidad dificil de aprehender. Casi todos los ninos estan escolarizados pero casi ninguno completa la educacion secundaria, al menos en el inmenso Mozambique rural. 
Ultimamente me habia extranado que casi toda la gente con la que nos cruzamos, no solo nuestros conocidos, sino incluso por la calle son jovenes. Lo tenia como un signo positivo de que se trata de un pais joven. Sin embargo hoy en el periodico he leido un dato: la esperanza de vida esta en torno a los cuarenta y un anos, con un poco de suerte. Al tomar conciencia de que ya he superado la esperanza media de vida un escalofrio me ha recorrido la espina dorsal.
Afortunadamente, como en tantas otras partes del continente, aqui tienen una extrana relacion con la muerte. Los funerales son masivos, multitudinarios. Cuando hay un funeral todo el mundo se considera obligado a acudir... y sin embargo un amigo al que se le murio hace nada la madre tampoco aparece especialmente triste. habla de ella con mucho carino, pero cero pena y me pregunto si funciona ese sistema, que el carino sustituya a la pena.Suena bien y en todo caso lo que esta claro es que los cementerios ni son muy frecuentados ni se cuidan con el morbo de nuestro culto a los muertos. Y eso anima.
Y al fin y al cabo, Africa, con todas sus miserias, es siempre un lugar alegre.
Africa son colores. Cuando estas en Africa mires adonde mires todo son colores. Son tambien sonrisas muy blancas, muy grandes y muy frecuentes. Y polvo rojizo en los caminos. Y masas de vegatal compacto. Y balanceo por todas partes; todo se balancea en Africa, las personas al andar, los arboles, la musica. Pero por encima de todo estan los colores. Y las sensaciones recurrentes en cualquier rincon del continente.
En la chapa siempre hay sitio para uno mas. Cuando la furgoneta esta sobrecargada, hay gente sobre las rodillas de cada pasajero y hasta hay alguien medio colgando de la puerta abierta, la chpa se vuelve a parar a cada senal que le hace un campesino desde el lado de la carretera. jamas he visto una chapa pasar de largo ante el gesto de un aspirante a pasajero. Y magicamente siempre caben.
Y por eso me gustan esas furgonetas incomodas que apestan a sudor y donde alguien te clava siempre la rodilla en la espalda y una cesta en el cuello. Son la metafora de tantas cosas. Siempre se cabe. Y al final uno acaba haciendose amigo del resto de pasajeros. La muchacha con su bebe de pocos meses. El nino con la canasta de tomates que va al mercado. El senor arreglado para ir a una oficina publica. Los trabajadores que van o vineen del curro. Los chicos que van al instituto. El pastor que va a la ciudad. Vistos desde la chapa sobrecargada son solo incordios, sujetos dispuestos a robarte espacio vital. Luego suben, y huelen, pero al rato surge una solidaridad magica. Siempre cabe alguien mas y siempre sale bien. Maravilla de pais.



20 agosto 2012

Las alegres noches de ramadan

Las voces del Cairo son sus muchas caras. El downtown decadente de grandes avenidas y edificio que fueron senoriales, como el Yacoubian, bastante deteriorados. El Cairo antiguo lleno de mezquitas, callejones de tierra, zocos y mercadillos al aire libre. Zamalek, que es un pequeno Beirut con su ambiente cosmopolita y los chicos a la occidental fumando shisha en algun cafe de colores. Todos juntos son el Cairo y estos dias todos juntos siguen el ramadan.


En ramadan El Cairo cambia. Los ritmos son otros, y las costumbres, y hasta la decoracion de las calles.
He pasado durante el ramadan por Marruecos, Iran, Beirut,... pero en ninguno de esos sitios el cambio en la ciudad es tan radical como en El Cairo.
A partir de las diez de la noche las avenidas del downtown se llenan de gente como si fuera el gran dia de mercado de un pueblo. Las tiendas abren y la ciudad entera parece morise de ganas de comprar de noche. El bulevar se llena de puestecillos de ropa y de masas de cairotas. Hay escandalo de feria: ninos que tiran petardos y cohetes, coches que se intentan abrir paso a bocinazos, musica desde los altoves de los puestecillos y vendedores ques e suben a una caja y gritan como si les fuera el alma en ello y se les fueran a reventar las cuerdas vocales. Es facil olvidarse de que ya es medianoche, porque parece mediodia de mercado.
Como es un pais moderado, aqui la gente no espera con las cucharas en alto el momento en que el muacin anuncie el iftak. Los cairotas se dan hasta un par de minutos para avalanzarse sobre su koshari, que es pasta sobrela que echan salsa y garbanzos y cebolla caramelizada. Cada vez mas gente lo compra en locales de comida rapida, que estos dias hacen su agosto. Y nunca mejor dicho, porque este es el ramadan mas caluroso y con los dias mas largos que se recuerda en las ultimas decadas. mala suerte, que el ayuno caiga en mitad de agosto.
Un dia la hora del fin del ayuno nos sorprende en el puente que hay detras del museo egipcio. Muchos coches se paran en el puente, se echan a un lado y abren las puertas. Un hombre sale a fumarse tranquilamente un cigarrillo sentado en el capo. El primero del dia. varias familias sacan botellas de refrescos y se las beben con delicia. Tambien hay quien trae una pizza en el coche y aprovecha para zamparsela por fin. Abajo en el Nilo hay siempre alguna falucha con amigos o parejas que se han traido la merienda y se la toman en mitad del rio balanceandose.
Tambien nosotros lo probamos y tengo desde entonces asociada la idea del iftak en el Cairo a esa falucha en mitad del Nilo. Al atardecer todos los edificios cobran una luz anaranjada y en el rio un silencio pacifico sustituye al escandalo perpetuo del Cairo. Es un instante magico. En el rio flotan unas pocas hojas de loto y unas canas cuando nos mojamos las manos y la cara antes de abrir nuestras tarrinas de koshari.
Las noches de ramadan son largas. Uno pasea con los amigos de bar en bar, disfrutando del te y de las shishas mientras aguanta hasta la hora del shokor, la ultima comida antes del amanecer, en torno a las cuatro de la manana.
Estos dias el alcohol casi desaparece del Cairo. Ni siquiera el club griego, que como todo lo griego es simbolo d ela resistencia a la islamizacion, abre estos dias. Habitualmente es un lugar favorito de la noche cairota de alcohol y musica. Pero estos dias, ante la presion, prefieren cerrar a servir limonada.
En cambio los clubes de alterne del bulevar no cierran. Y en estos dias las chicas se sientan en la barra del bar buscando que los clientes las inviten a una fanta o una cocacola que pagaran a precio de oro antes de llevarse a la chica a un hotel o un reservado. Muy islamico todo.


Por las calles del Cairo viejo a parir de las doce de la noche pasa el muharid tocando el tambor. Es un senor que se encarga de despertar a los vecinos para que no se pierdan el shokor. Es el momento de comer ful, que es lo que vienen siendo alubias negras guisadas en aceite de maiz. Muy digestivo justo antes de dormir.

 

Cairo desrevolucionado (y desturistado)

La revolucion de Egipto, aparte de acabar con El Dictador, ha traido velos para las senoras y se ha llevado los turistas.
Lo de los turistas es cosa de los medios: en Europa se ha insistido mas en las imagenes de las batallas campales en la plaza Tahir que en la epica de la revolucion pacifica. Luego, algunos atentados aislados y un punado de secuestros magnificados por la prensa han hecho el resto.
Tanto es asi que llegamos al pais con miedo. Todas las Embajadas occidentales aconsejan no venir y si se hace, por necesidad, no acercarse siquiera a la plaza Tahir... que es como aconsejarte que cuando vayas a Madrid no pases por la Puerta del Sol. Evidentemente nada mas llegar, un par de horas despues de aterrizar en El Cairo casi sin darnos cuenta acabamos en Tahir.
Es una plaza alegre, bulliciosa y tan segura y pacifica como cualquier otra. Un punado de tiendas de campana, algunos grupos que rezan constantemente y un par de tenderetes de banderas son practicamente todo lo que queda de los dias de la revolucion. La mayoria de nuestros amigos empiezan a pensar que en cierto modo los islamistas les robaron la revolucion.
Tambien asistimos en Tahir a una manifestacion multitudinaria. Pero era de apoyo al nuevo Presidente Mohir. El acto en si fue un recital de Coran y aunque los periodicos de los hermanos musulmanes hablaron de un millon de personas nosotros calculamos menos de diez mil, casi todos llegados en autobuses con esterillas de rezo en las manos.
Un profesor me explico una teoria sobre la proliferacion de velos en las calles del Cairo. Dice que es efecto de la liberacion de la mujer egipcia. Segun el ahora hay muchas mas mujeres por las calles. solas y a todas horas. El coste de esa libertad ha sido poner de moda el panuelo. Algo asi como un peaje a pagar. No se si me convence, aunque es verdad que el acoso masculino a todo lo que parezca una mujer me da ganas de ponerme velo hasta a mi. 
Una de las razones de tanto testosterona desaforada, de nuevo segun mis amigos egipcios, es que aunque la edad para casarse cada vez se atrasa mas, la virginidad hasta el matrimonio sigue siendo la regla casi absoluta para las mujeres. Los jovenes egipcios y no tan jovenes tienen el sexo mitificado, la mayoria no lo ha probado nunca y estan, en definitiva, salidos como animales. Y los machos se desquitan acosando a todo lo acosable.
Hay bastante homosexualidad entre los chicos, pero ni se ensena ni sobre todo se reconoce como tal. Son solo "amigos especiales" de hombres que se definen como muy machos y muy heteros. Antes de venir habia leido sobre la represion de la homosexualidad y los 52 del Cairo (homosexuales detenidos en una redada en un bar sobre el Nilo). Sin embargo nos hemos hecho aqui habituales de un bar de lesbianas. Entiendase bien que el "3 men", que asi se llama el garito,no es bar en si, sino uno de esos cafes diminutos con mesas al aire libre que sirven tambien shishas.
Las duenas son Raina, que es delgada y morena y se mueve como una pantera y su amiga, que es grandullona y con gafas enormes. Los clientes son todos habituales y todos se conocen entre si. Tambien algunos chicos abiertamente gay. Es lo mas parecido a escena lesbi en el downtown y un espacio de libertad deliciosa. Auqnue esta en plena calle y rodeado de otros cafes, las chicas se sientan juntas, se acarician, juegan al backgamon como cualquier pareja y a veces hasta se besan tranquilamente. Pero es solo una islita de felicidad escondida en una ciudad cada vez mas islamizada.
En todo caso el pais esta vacio de turistas y es como si Egipto se hubiera vuelto un destino viajero e independiente, casi como en los viejos tiempos. La obligada visita a las piramides la hicimos sin colas, cruzandonos apenas con varios grupos de turistas egipcios y solo un par de autobuses de turistas (chinos y europeos) que pasaron como rafagas por el lugar.
Las ciento cincuenta entradas autorizadas a diario para entrar en los pasadizos de la piramide de Keops se quedan casi todas sin usar. Las piramides, de cerca, son todas irregulares, con las rocas antiguas erosionadas formando aguijones erosionados, pero como la simetria es cuestion de perspectiva, de lejos todas parecen amorniosas.
La piramide roja, en estos dias, es una maravilla en medio del desierto. Es la segunda mayor que existe, y la mas majestuosa: en medio de la nada, en el desierto, en Dashur. Ningun turista se acerca a este pedregal arenoso. Lo unico que hay cerca es una base de entrenamiento del ejercito egipcio y de tarde en tarde algun pick up del pueblo vecino pasa por la pista de tierra junto a la piramide seguido por nubes de polvo.
El interior de la piramide produce las mismas agujetas que la de keops pero tiene un persistente olor a amoniaco que se te mete hasta en lo mas profundo de la nariz. Un senor que habia alli sentado nos conto que era por los productos para momificar, pero yo sigo teniendo la sospecha de que se trata de litros de orina dejados por algunos guardas desaprensivos.
Cuando Herodoto visito esta piramide para el era tan antigua como Herodoto es para nosotros. Esa profundidad en el tiempo es la que le da trascendencia al coloso este plantado en mitad de la nada. Eso y el vacio del desierto. Como si el infinito del tiempo del monumento se mezclara con el espacio inacabable del desierto. Supongo que tanta inmensidad acaba por enfrentarte con tu propia humanidad.


En todo caso esas experiencias misticas son solo una pausa en el vivir agitado del Cairo y en la ciudad decadente que va perdiendo el esplendor de sus barrios altos hacia cierta uniformizacion islamica media. Para combatir la degenracion de los escandalosamente sexi videos de la mayoria de cantantes egipcios acaban de inagurar una television dedicada en exclusiva al video clip islamico. Los clips no tinen mejor calidad ni son menos burdos, la unica diferencia es que no salen cuerpos de mujer. Como si fuera esa la esencia del islam.

05 julio 2012

Días tranquilos en Nisyros (III)

La isla es tan pequeña que a los pocos días conocemos de vista a casi todos los personajes.
Hay uno que nos sigue de bar en bar. El loco del pueblo.
Al loco del pueblo el médico le tiene prohibido el alcohol y el café. Lo del café se lo salta cada media hora. Con el dinero de su paga, y a veces sin pagar, se pasa el día sentado en los bares y fumando sin parar. Cuando el cigarrillo a medio fumar se le apaga lo enciende con la llama enorme de un mechero que constantemente le chamusca las cejas.
El loco es joven y lleva barba. Habla sin parar y con descaro. A un currante le dice que se pasa el día sentado en el bar en vez de en la obra. A una extranjera, que lleva el bañador tan corto que es un espectáculo digno de ver.
En la isla todos lo toleran y en cierto modo lo respetan. No dicen la palabra loco delante suya ni le responden sus comentarios hirientes. Sólo en voz baja y sin que él lo oiga te piden que lo entiendas y no te enfades, que el muchacho tiene un problema. ¿Era así como trataban a los locos en la antigua Grecia?

Como todas estas islas, surgidas en un lugar tan históricamente estratégico, también Nisyros guarda sus correspondientes tesoros de miles de años. La cercanía del Asia Menor le dio un aire más variopinto a las de esta zona. Tanto, que las naves de Nisyros participaron en la batalla de Salamina... pero en el bando de los persas! Y es que esta isla, como la de Kos es su hermana mayorque en cuestiones históricas, estuvo siempre más cerca de Alejandría que de Atenas.
Y es decir Alejandría y a uno se le va la cabeza a Kavafis. A sabiendas me traje las obras completas y nos las llevamos a la colina que domina el puerto de Mandraki, justo donde descasan las ruinas de la acrópolis.
La murallas ciclópeas han resistido el paso de los últimos veinticinco siglos con toda su grandiosidad intacta. Enormes piedras de basalto perfectamente encajadas que trasmiten una impresionante sensación de fuerza, serenidad y seguridad.
Con el tiempo, un poco más abajo, en las cuevas del acantilado que protege a las murallas del mar, unos caballeros construyeron su propio castillo. Despues en el castillo surgió de la nada o de la magia un monasterio y las impresionantes murallas de arriba perdieron todo atractivo. Durante siglos y  lo mismo para los piratas que para los turistas, que no hay tanta diferencia. De modo que siguen intactas en lo alto de la roca sin que casi nadie se haya preocupado nunca de pasar por allí.

Nos sentamos entre las piedras y leímos a Kavafis, que habla de ciudades griegas como éstas y de jóvenes y de amores. En la época de Pericles desde estos muros veían llegar a lo lejos las naves griegas, o persas. Incluso aqueas. Si se mira fijamente en el horizonte, entre la bruma del verano, casi pueden verse aún las velas rojas acercándose en la lejanía.
Haría falta un poema de Kavafis para describir el nerviosismo, la vacilación de esos muchachos que desde la acrópolis saben que van a ser atacados. Sobre estas mismas piedras hubo momentos así. Jóvenes que en ese momento trágico pensaban en su miedos, en sus prioridades, en su familia o en su escapatoria. Según el poeta también pensarían en besos, quizás por última vez, los labios amados. Antes de la batalla.  

Esa noche era la última en Nisyros y nos bebimos unos vasos de retsina y de tsipuro en el estrecho malecón de Mandraki, sentados en una taverna. Había olas y tomenta. Hasta nosotros llegaba el estruendo de las olas que rompían justo debajo y el aire venía cargado de agua salada.
La tormenta rugía y las olas salpicaban hasta la parte del bar donde un grupo de amigos practicaba canciones de música tradicional. Con un batzouki, un clarinete y varios instrumemtos, cantando más alto que las olas, desafiando a a la marejada que azotaba la isla. Como para dejar claro que a Nisyros le importa poco lo que haya fuera de la isla.

30 junio 2012

Días tranquilos en Nisyros (II)


¡Los dias felices son tan largos, y se hacen tan cortos! 

En Nisyros los gastamos en las tavernas o de paseo. Apenas sacamos algún rato para otras cosas más previsibles, como nadar o pescar. En el puerto de Palli los pescadores nos regalan cebo cada día, pero a medida que ven que cada día pesco algo se van mostrando más y más reticentes. El último día dicen con ironía: si vuelves a diario es porque has encontrado un buen sitio. Nos vas a hacer la competencia. y casualmente ya no tienen ningún resto de pescado que prestarme. Sin embargo uso pescado seco del día anterior, y vuelven a picar.

Los peces que pesco son siempre del mismo tipo. Un pez de barro al que aquí llamán alemán. El nombre viene de que estos peces aparecieron por aquí a la vez que los alemanes, en la década de los sesenta. Hay que cogerlos con cuidado y sólo por las agallas, el resto de la piel tiene una fuerte toxina urricaria. La piel es dura y gomosa, pero la carne sabe deliciosa, al menos como nos la cocina la señora a la que se la llevamos cada día!

 De todos los bares de la isla hay uno que, además de todo, es un poco nuestra casa. está lejos, en una aldea  en lo alto de la montaña, justo sobre el crater. Es el bar de Vassilis y la aldea se llama Nikia. Cuando le dijimos a Vassilis que dormíamos en mandraki se puso a despotricar contra las grandes ciudades, que allí no hay quien viva, que el prefiere los amigos de su pueblo.
 Mandraki tiene quinientos habitantes. Nikia cuarenta y cinco.
Cuando llegamos a su bar por primera vez nos pedimos té frío, porque teníamos que conducir. Nos puso el té y un vaso de raki (aguardiante destilado) helado. Nos lo bebimos por cortesía yentonces se sentó con nosotros y nos explicó que el raki frío hay que bebérselo de un golpe, para que no se enfríe. Y nos llenó los vasos. Yo le respondí "No, gracias." y él: "No, lo dijimos en 1940! Bebe y ya está!", así que bebimos. Así empezó todo. 

Durante las siguientes tres horas en el bar nosotros sólo pedimos agua, té y cocacola, pero nos bebimos también algún vaso de vino y no menos de doce botellas de medio litro de cerveza fix. Además acabamos una botella de aguardiente y empezamos la segunda.

En medio de ese delirio alcohólico, interrumpido sólo para una serie de partidas de tavli  con Manolis, el hijo mayor de Vassilis, terminamos dedicados al verso libre isleño.
En estas islas cuando se celebran fiestas y paneguiris la gente termina lanzándose poemitas de cuatro versos. la mayoría hechos de antemano, algunos improvisados. Vassilis es un artista del verso. El truco del éxito en estos casos está en elegir el adecuado para cada momento. Su primer poema traía un aire de Omar Khayan:

No bebo para emborracharme,
y cuando estoy borracho no bebo,
y cuando estoy en compañia,
me lo bebo todo.
De esa serie salieron unos cuantos, bajo la idea general de que, como él dice, cuando caían rayos y truenos dios decidió crear a los borrachos. en estas Vassilis nos trajo un plato de pasticcio recién hecho por su mujer. La mujer y el otro hijo se unieron al grupo. Ella incluso se ganó unos bonitos versos a su pelo rubio. Pasamos así, en familia, a algunos versos sobre la igualdad natural, evocando esta vez a Manrique:
El cielo y el mar,tienen el mismo color,
los ricos y los pobres,
terminarán en la misma tierra.
La fiesta privada fue a más con una facilidad deliciosa. Y nos dejamos llevar incluso a versos bastante más picantes. Para entonces mis conocimientos de griego habían aumentado con una bonita expresión: ¡gamato!. Viene a significar 'de puta madre', y si se usa para alabar unos versos hace reír siempre a los amigos:
Luna que tu estás,
detrás de las nubes,
sé valiente, coño,
que no veo el momento de follar!
Era un homenaje sincero a su señora, que se lo tomó con cierto rubor. Pero entonces el hijo Manolis, que también hace sus pinitos en versos se lanzó al ruedo de los amoríos adolescentes:

Bajo la luz de la luna
pienso en ti y lloro,
depués lo pienso de nuevo
y digo: que te den.

Esa proeza literaria provocó una bonita expresión en su madre: vergüenza de ti, le dijo. El momento de intensa felicidad se rompió porque  si a esas alturas éramos incapaces de coger los vespinos y hacernos cuarenta kilómetros de curvas sin matarnos, beber un miligramo mas de alcohol significaba no arrancar siquiera el motorino. Vassilis me guiñaba el ojo cada vez que volvía a servir la última copa y al final, aprovechando que se había ido al baño, sus hijos y su mujer nos ayudaron a escapar a escondidas.

Días tranquilos en Nisyros

Los paraisos nunca son evidentes. Nunca se aparecen de antemano ni en la lejanía. Y si alguna vez, desde lejos creemos ver un paraiso, nunca es real. Porque lo paradisíaco está sólo en nosotros, en la felicidad que se experimenta en directo.

Y así Nisyros es un paraíso, especialmente porque nadie lo diría.
Es una isla minúscula con un volcán. O un volcán que es una isla. Apenas una montaña. un cráter inmenso y el mar alrededor. Y escondidos los pueblos (aldeas, en realidad) y la gente de la isla.
Aquí el tiempo se ha parado y todo es como una burbuja bajo el mar, donde los isleños hubieran creado un mundo privado, sin grandes extravagancias.
Este micromundo que es Nisyros  mira exterior con amabilidad y escepticismo. A base de aislamiento, el lugar ha desarrollado su propia vida con el perfil bajo y tranquilote de quien  no ni se avergüenza ni hace bandera de lo pueblerino.

Así que nos unimos unos días a la vida de pueblo. Alquilamos una casa en la medina. Así es como nos ha dado en llamar a la parte central de Mandaraki. Un laberinto de callejuelas estrechas con todas las casas encaladas y las ventanas pintadas de azul. Nuestro vecino pasa las mañanas ensayando con la lira, que es una especie de mandolina que se toca como el violín, muy frecuente en estas islas casi turcas. Nunca llegamos a ver las llaves de la casa, que en la isla se dejan siempre las puertas sin llave. Y nos fuimos a tomarnos el frappé en el bar de la entrada del pueblo.
En el bar todos se conocen. Un vejete gracioso llega temprano con una lata grande de comida para gatos en la mano. se sienta y le dice al camarero: ¡tráeme un poco de retsina para tomarme esto!. Evidentemente se tomó su frappé de cada mañana.
Frente a las mesas pasa el cura/pope del pueblo, con gafas de sol de diseno y el camarero le grita: Padre no pase por esa calle que está llena de testigos de Jehova. Sin inmutarse ni aminorar el paso responde: Mejor así, hijo, que hay que traerlos al buen camino.
Luego una de las excavadoras que esta arreglando un pequeño espigón frente al café se inclina demasiado y se vuelca en el agua. El conductor sale nadando y todo el pueblo deja el café y se lanza a ayudar. Cortan la calle y traen cuerdas para tirar todos a la vez y enderezar la maquina. Una señora comenta: menos mal que no le ha pasado nada, no como a Vassilis el otro día. El helicóptero para llevarlo a Atenas costó 4000 euros pero era un helicóptero precioso todo tan blanco. Menos mal que logró que se lo pagara el seguro.

Como la isla es un volcán, a diario hay grupos compactos de turistas rubicundos que llegan desde Kos (paraíso del lowcost playero donde los haya) a media mañana y se vuelven tras el almuerzo. Así que intentamos resistirnos al volcán, pero en Nisyros no hay manera de escapar de él. A la salida de Emporio un conocido nos guio hasta una sauna natural. Se trata de una cueva descubierta hace ya un siglo por un cura del lugar, que no se sabe qué hacía buscando cuevas. El caso es que de las paredes de la cueva sube el vapor caliente y el olor a azafrán. La gente del pueblo ha puesto unas piedras planas para sentarse y efectivamente es una sauna autentica, con una sola particularidad: el azufre y los gases del volcán emborrachan. Al final uno, inocentemente, sale de la cueva pegando tumbos, con una extraña alegría y totalmente consciente de ser un peligro al volante. Supongo que el código no prohíbe conducir bajo los efectos del volcán, pero llegamos al puerto con un puntito y unos calores que nos moríamos de ganas de un baño refrescante. Pero volvimos a caer en las garras del volcán maldito: vimos una preciosa piscina junto a la carretera, sobre el mar. Era de un hotel, negociamos en un santiamén que nos dejaran darnos un chapuzón y nos tiramos de cabeza. Apenas tocamos el agua descubrimos con estupor que estaba hirviendo. Agua caliente, muy caliente, de las fuentes termales del volcán. Caliente y sulfurosa. Muy buena para el reuma, pero poco indicada para borrachines acalorados. Un fiasco tal que al día siguiente decidimos visitar sin falta el cráter, para librarnos de una vez de la maldición.
El lugar impresiona si se llega antes que ningún autobús de turistas. Se baja al cráter, que parece lugar, y está plagado de agujeros, como chimeneas rotas por donde sale vapor amenazante. Se oye un permanente rumor subiendo desde el suelo y las piedras de alrededor apenas pesan, casi como si fueran de cartón piedra. Impresiona bastante, sobre todo si uno lo visita en solitario. A la llegada a la taberna que hay cerca del cráter una vigilante te avisa sólo de que no metas el pie en ningún agujero porque la temperatura es superior a los cien grados. Te lo dice y se vuelve a su frappé. Da cierto miedo.

La vida en Nisyros se concentra en la dualidad entre aislamiento o tavernas. A ratos gana el aislamiento. Para eso tienen una playa que nosotros llamamos la playa zen (los locales la llaman la playa tranquila, que viene a ser lo mismo, pero menos gracioso).Es de guijarros medianos, redondos, pulidos y negros. Lo bastante ligeros como para que te puedas tumbar sobre ellos y casi lo sientas como un masaje. El agua los arrastra y provoca un sonido tan relajante que uno inmediatamente casi tiene la tentación de grabarlo para un CD de música de chill out. Chinos gordos suaves como un colchón y ruido de piedras con las olas. Una bendición.

Pero la mayor bendición, reconozcámoslo, son los bares y las tabernas. En Nisyros hay una taverna para cada momento del día y para cada estado de ánimo. El mero hecho de que hablar de Nisyros sea hablar de sus bares ya dice mucho y bueno del lugar.
El sitio más entrañable es sinduda la taverna de la plaza ilikiomeni.

La plaza la cubren entera las ramas de un magnolio centenario. Da sombra y fresco durante el día, mucho mejor que a la orilla del mar.En el café, suena la voz antigua de Marika Papagika, que cantaba rebetika antes de la rebetika. la gente bebe casi exclusivamente retsina, en botellas de medio litro que tienes que acabarte de una sentada.
Lo frecuentan pescadores, trabajadores y gente de malvivir y parece que el sitio (y la retsina) invitan a la discusión, deporte favorita de la isla.
Cinco hombres sentados en una mesa discuten cuantos litros caben en un bidón de plástico de agua. Parece ser que los bidones que usan esta gente cuanto van en barca tienen la medida en galones. Uno  dice que entran 13 litros y otro que dieciseis. La conversación va subiendo de tono, hasta los gritos. Entonces, como pasa siempre aquí, uno se levanta entra a su casa, al lado de la plaza, y sale con un bidón. Delante de todos va echando agua con una botella hasta contar... creo que eran diesciseis, pero una vez resuelto ya no tenía interés.
Otro parroquiano discute con el dueño del bar sobre la calidad del queso de una ensalada que le ha puesto para acompañar la bebida. De nuevo sube el tono, el parroquiano insiste en que el queso que hace él es infinitamente mejor... y al final se levanta y vuelve al rato de su casa con una bandeja llena de queso blanco que le regala al propietario del bar. Hay unanimidad en que el nuevo queso es mucho mejor.


También hay sitios menos deliberadamente alcohólicos. Como en el café de Louvra, que es un puertito casi en desuso con dos grandes edificios abandonados. Uno de ellos está prácticamente en ruinas, y en el otro hay un café pequeño, sencillo y ligeramente decadente. Lo lleva una chica  que ha instalado una gran mesa antigua en la terraza y varias sillas junto sobre el puerto. Por las tardes se reúne en el café la gente más alternativa de la isla. Es un lugar que invita al ouzo y a los atardeceres mágicos. Hay unas sillas sobre el puerto y una hilera de bombillas colgando desde alguna verbena antigua. Al fondo entre la bruma se ve el islote de Giali y más atrás las costas turcas, que están sólo a cuatro kilómetros. Es un lugar para volver cada tarde, aunque si uno entra al servicio corre el riesgo seguro de perderse por el edificio abandonado y a oscuras. Unos pasillos desiertos sacados de cualquier película de miedo en donde son frecuentes las apariciones inesperadas. Seguramente consecuencia de la magia que ronda por toda la isla.


02 diciembre 2011

Piccola passeggiata veneziana

 Al llegar al aeropuerto, ya en Italia, me anunciaron que el avión con el que tenía que enlazar iba a salir nada menos que con once horas de retraso. Afortunadamente estaba en Venecia, así que lo que iba a ser un día de trabajo se convirtió en una jornada paseando de nuevo por la ciudad de Corto Maltés. Un miércoles de noviembre.
Hace años pasé a menudo por venecia en el camino de ida o vuelta a alguno de los campos de refugiados de Yugoslavia en los que trabajé. No imaginaba que esa experiencia hubiera marcado tanto mi percepción de la ciudad. Sin embargo, mientras me acercaba a la laguna véneta sentí que Venezia ahora huele a Croacia. Al puerto deSibenik en invierno y los barcos que salen, si el viento lo permite, hacia las islas Kornati cargados de puñados de paisanos. Inviernos de fríos, de bracos ventosos y dalmacia. terminales de autobus heladas por la noche y la muva, la barquita que me llevaba, sentado sobre mi mochila, con el tuftuf de un motor envejecido.
Me doy entonces cuenta de que Venecia es una de esas ciudades que cada uno construye para sí. Este miércoles helado es una ciudad liberada de turistas y empiezo un paseo por mis venecias.

Las escaleras del tren
Siempre he dicho que a venecia hay que llegar por tren. El ruido de los viejos vagones vacios de la Ferrovia dello Stato al pasar por el larguísimo puente es el mejor preludio. luego, al salir de una estación como todas, venecia te golpea en la frente, inesperada y plena.
Desde la escalera de la estación de Santa Lucía la ciudad se muestra, activa y cotidiana. Gente que pasa, barcas por los canales, vendedores, vaporettos, cargadores.En esas escaleras nos dábamos cita de un año para otro. Uno podía pasar uno o dos días sentado en ellas esperando que el otro llegara en tren desde su país. Ambos lejanos. hasta que de pronto, al cabo de las horas, una mano te rozaba el hombro y allí estaba, sonriente con su mochila.
también, más de una vez dormimos en el soportal de la escalera donde cada noche se instalaba una hilera de sacos de dormir, hasta que un año la policía o las autoridades lo prohibieron.

El cuerpo de Santa Lucía
La iglesia de está ahora más limpia y, sobre todo, más luminosa de como yo la recordaba.
hace años era un lugar sombrío, lleno de polvo que podía llegar a causar miedo si se visitaba al atardecer.
No han cambiado las uñas de los pies dela santa. Recuerdo cuánto me impresionaron la primera vez que los vi. Los tobillos y los pies están, de por sí, menos incorruptos que el resto del cuerpo, pero los agujeros en la piel acartonada llaman menos la atención que el tamaño desproporcionado de las uñas. Impresionantes.
Me pregunto qué pasó con sus ojos. Cómo es posible que lo más señalado de la Virgen Santa de Siracusa (palabras que pueden colocarse en el orden que uno quiera y siempre la definen) nunca se encontraran.  Quién sabe si se venerarán, como dos pasas resecas, en alguna aldea siciliana perdida.
Charlando con una señora que vive enfrente, en una callejuela de la plaza de Santa Lucía me cuenta que en ocho días vendrá la confirmación definitiva del invierno, el día de la santa, que tiene fama de ser el más corto del año.

Arrabales funerales
Cruzo la plaza del guetto nuevo y me pierdo por cannareggio. Hace rato que no me cruzo con ninguno de los escasos turistas que quedan este año en la ciudad. En Santa María del Orto, uno de mis lugares cortomalteses preferidos, me encuentro un funeral. Una señoras me cuentan que el muerto era un chico joven, director de un grupo de montañismo. Varias adolescentes, sin duda del club, lloran desconsoladas cuando el féretro se aleja por el canal, en una barca negra cuajada de flores.
Los viejos casi no lloran y entre ellos el ambiente es de acto social. Luego me encuentro con una esquela pegada en la pared anunciando el entierro. La familia pide cambiar las flores por eventuales donaciones a una misión en Sierra Leona. mientras camino por la Fondamenta dei Mori, donde vivía tintoretto y donde Hugo Pratt escondió una esmeralda de Salomón, me doy cuenta de que a lo lejos, tras venezia, se ven los alpes.

Cittá vecchia
En el campo  de San Pedro y San Pablo hay que comerse un pastel. incluso un helado. Ha sido siempre un lugar hecho para las tardes tranquilas de otoño, cuando incluso Venecia se convierte en un pueblo donde la gente se saluda y se sienta a tomar café y pasteles. Al atardecer la plaza se llena aún de masas de niños que juegan a la pelota en la fachada del Hospital Civil.
El hospital civil es el edificio más veneciano que conozco. Grandioso y decadente. Un enorme ambulatorio de la seguridad social lleno de columnas, claustros ruinosos y patios inmensos y destartalados. Lleno de gatos que corren entre los pies de los pacientes que esperan la cola del médico.
El campo es la entrada a mi Venecia más real. Cuando hace años parecía que Venecia se iba a perder, esta zona resistió. El turismo y el pijerío estaban creando una ciudad elegante, limpia y cara que se parecía cada vez más a un decorado falso de ciudad. Casi vacía de gente real. Sin embargo aquí, al este, detrás de San Marcos resistió la ciudad decadente y sucia. La ciudad habitada.
Está llena de colegios e institutos. Hay adolescentes ocupando las calles, montones de tiendas, casas de apuestas y estancos.
Los turistas jamás se aventuran más allá de la calle de los griegos, donde las tiendas de souvenir se disuelven en ferreterias. Quizás porque esta parte de Castello, aunque este trufada de canales y puentes, se parece demasiado a cualquier ciudad de provincias. Más vieja que antigua. Perfecta.


25 septiembre 2011

BYE BYE BEIRUT




Nos han robado Beirut. Ya del todo. A nosotros y sobre todo a la gente que vive, o sobrevive, en lo que antes fue Beirut.
Tras la guerra, el probo pobre presidente Hariri decidió que sólo ciento veinte edificios del centro merecían ser reconstruidos. En cartón piedra, pero al menos se salvaron. El resto fue destruido. Todo el centro de la ciudad se convirtió en un solar inmenso. Decenas de miles de familias fueron expropiadas y sus terrenos regalados a las constructoras. Si un día Beirut había sido Paris, ahora el modelo era Singapur y el centro de la ciudad se convirtió en una isla de centros comerciales y bancos en medio del gigantesco solar.
Ahora poco a poco en los solares han ido creciendo centenares de edficios de diseño. Un espacio frío, desorbitado, casi fabricado por ordenador, ha ocupado lo que antes era la ciudad. Despersonalizada, vacía y vendida a la especulación consumista más atroz.
Casi ha desaparecido el Beirut ligeramente decadente de otros tiempos. Los edificios desconchados que fueron señoriales. Los barrios donde todos se conocen, cuajados de tiendecillas de todo tipo. En eso los cristianos han salido perdiendo: aunque se refugian en algún local de Gemayzeh, como le Chef, donde aun se habla francés y se saluda la gente del barrio, el resto es Singapur. La parte musulmana, con sus barrios chiitas y sus campos de refugiados nunca salió de la pobreza, más allá de Hamra.

Hamra. Aunque el lugar de las tiendas elegantes ahora lo ocupan franquicias europeas, la zona mantiene su encanto matinal y nocturno. Es cierto que el café Younes ahora se llena de jovenzuelos con ordenadores o ipads, pero supongo que eso es lo más parecido a un ambiente bohemio en estos tiempos. Al fin y al cabo en la librairie Antoine, la de siempre, tienen las obras completas de Maruja Torres.
Por la noche los garitos son más elegantes, más masificados, pero agradables. incluso hay un par de locales abiertamente gay donde decenas de chicos y algunas parejas de muchachas se besan y se frotan abiertamente y hasta bailan sobre las mesas. Beirut; zona de marcha como en cualquier ciudad europea.

Pero sobre todo queda la Corniche. A duras penas, porque también la especulación acosa a este malecón beirutí, pero sobrevive.
La Corniche. Un hombre sentado en banco vende casettes de música pero te deja escucharlos antes. Una familia se baña, doce niños con miniflotadores. Una señora velada fotografía a sus dos niñas vestidas idénticas de princesa. Pasan el fotógrafo de la polaroid, el vendedor de mazurcas cocidas, el de café árabe con su cafetera. Pasan también los aviones con su vuelo bajo, casi rasante, bordeando la costa hacia el aeropuerto. La fauna de Beirut: la criada filipina que cuida a los niños. Anda siempre como cojeando; El rico señor maduro, con bigote y equipación deportiva cara, corriendo con un amigo demasiado idéntico a él; El pescador en camiseta, siempre sin afeitar. Lleva una caña larguísima apoyada en el hombro y un bote de pintura con cebo colgando de la mano; Niñas con hiyab y otras pequeñísimas que ya mezclan el árabe y el inglés; Un patinador hablando con el móvil recuerda al Beirut pijo de arriba de la colina, donde no suena constantemente música árabe y popular desde un coche parado o en un kiosco destartalado; Un señor grande con bigote espeso enseña a su hijo de pocos años a tirar todo tipo de fuegos artificiales desde la baranda; Una familia musulmana ha traído mesas y sillas y toma el té entre revuelo de niños y pañuelos.
Una pared desconchada frente a las rocas del malecón. Un grupo de jovenzuelos con una narguile, secándose del baño. Historias de la guerra. De carreras en coches destartalados entre los puestos de control. Noches en las colinas mirando las bombas caer. Correrías a Bouy Hamoud, el suburbio armenio que ahora es un trocito de oriente medio pero entonces era un remanso casi de paz. tiempos peores, cuando la ciudad estaba llena de bidones de tierra para parar las balas y no se parecía a Singapur.

04 septiembre 2011

BIRMANOS Y BIRMANAS

Todos los viajes son viajes sin retorno. La persona que parte de casa nunca es la misma que regresa. O casi nunca. Viajar implica  cambiar, crecer, compartir y -finalmente- comprender. Aunque parezca el eslogan de una academia por correspondencia, es la unica forma posible de disfrutarlo plenamente.
Nada mas opuesto al viaje asi entendido que el simple deambular curioso. Limitarse a mirar alrededor, fotografiar sitios o espiar gente tirnr mucho de pasatiempo diletante. Sin embargo, puesto que  al parecer uno de cada tres birmanos espia para el Gobierno sobre los otros dos (o al menos informa sobre ellos, que espiar son palabras mayores) el forastero dificilmente puede resistirse a ese impulso voyeur. Los birmanos vistos desde fuera.
Con una evidente falta de seriedad, y al amparo de estudios sobre pronunciacion y traduccion, los militares le cambiaron el nombre a Birmania por otro casi de chirigota. Myammar suena demasiado a miamma. Perdieron una extraordinaria oportunidad de encontrar nombres mucho mas poeticos. Yo lo habria llamado el pais de las sonrisas rojas y los rostros de oro. Suena grandioso, pero es mucho mas banal. Ademas las sonrisas son siempre masculinas y los rostros femeninos, como si fueran dos paises en uno.
Cuando uno llega de nuevas a Birmania lo primero que llama la atencion es la aficion desmedida de los hombres al betel. Las hojas de betel tienen forma de corazon. Se las recoge verde y se les pone en el centro una pizca de tabaco de mascar untada con manteca. Luego se doblan en forma de bolsita. Los birmanos se meten bolsitas de esas contantemente en la boca. Al masticarlas producen un liquido rojo que tine los dientes y las encias. Tambien son rojos los escupitajos que emiten periodicamente y que decoran el suelo entero del pais.
Un amigo birmano justificaba su mania de betel diciendo que es bueno porque sustituye al dentifrico. No se si se lo cree realmente, si es asi debe estar convencido de que el efecto de la crema dental es tambien dejar las encias negras y los dientes amarillentos y separados.
Lo de los rostros dorados es patrimonio de mujeres y ninos: siempre decoradas con kanaka, que es una pasta dorada que sirve de cosmetico, decoracion y proteccion para el sol. Todas las mujeres del pais llevan en las mejillas circulos, lineas o cuadrados de kanaka. A menudo tambien una linea sobre la nariz. Es algo tan generalizado que tras unas semanas por aqui resulta extrano encontrase mujeres con el rostro limpio de oro.
Mujeres y hombres. Uno de los efectos secundarios de ser un pais tropical es que el dia y la noche estan perfectamente divididos. Amanece siempre a las siete menos cuarto de la manana y anochece siempre a las siete menos cuarto de la tarde. Tan perfecta regularidad parece que se aplicara tambien al mundo de la mujer y el hombre.
No es algo evidente a simple vista y los viajeros europeos menos atentos incluso llegan a pensar lo contrario. Ciertamente el pequeno detalle de todos los hombres usen falda (longui se llama, y efectivamente es larga, salvo si se recoge para jugar al futbol) podria hacer pensar lo contrario. A mi solo me ha llevado a cierta perplejidad cuando voy al bano. A menudo el WC de mujeres aparece identificado por el icono de una silueta con falda. Nunca termino de aclararme de si es el servicio de hombres o, una vez mas, un efecto de la colonizacion cultural europea. Siempre tengo que mirar el otro por si aparece, como suele pasar, una figura con pantalones, totalmente ajena a la realidad Birmana.
Y en esa realidad las mujeres en Birmania, como es habitual, sufren su racion de discriminaciones tradicionales. La mas evidente es la costumbre de que la mujer trabaje incluso a la hora de la siesta, cuando los hombres juegan a las fichas. En la cultura birmana no puede parecer, ni por asomo, que esten en ninguna ocasion por encima del hombre. Incluso fisicamente. Si en los buses no se les permite viajar en el techo, como a los varones, es porque creen firmemente que una mujer encima de un hombre limita su masculinidad. La regla se extiende a la prohibicion de que las mujeres toquen la cabeza de los hombres. En otros terrenos mas intimos no he podido comprobar si esta igualmente vigente la prohibicion, que seria un desperdicio.
Por cierto, que en el ideal de belleza birmano las mujeres no tienen pechos. Mas planas, mas guapas, es aqui es lema. Me quedo pensando si esa preferencia estetica estara relacionada con el hecho de que los pictogramas habituales en el WC de chicas presenten a un monigote sin curva alguna... quien sabe!

28 agosto 2011

PASADOS POR AGUA

Los ninos de Nampang vuelven del colegio en piragua.De hecho vuelven de todas partes en piragua. El pueblo entero esta formado por palafitos. Las calles son todas de agua y desde las ventanas de las casas las senoras se entretienen viendo el trafico de barcos. Tambien Tomtom vuelve asi, en una de las piraguas pequenas, hecha con el tronco vaciado de un arbol. Va remando a medias con su mejor amigo, que vive justo al lado. Pasan otras piraguas. En las pequenas aun caben otros dos ninos sentados en el centro con sus tarteras del almuerzo entre las piernas. Otros regresan en canoas mas grandes, con un primitivo motor fuerborda.
Por la tarde Tomtom y los otros ninos vuelan cometas. Son pequenas cometas cuadradas, hechas de papel y cana y atadas a un enorme carrete de madera que se sujeta entre los brazos. Vuelan muy altas por encima de los techos de paja y uralita de las casas. El arte esta en volarlas sin que toquen jamas el agua. Al futbol y al escondite solo pueden jugar en el colegio, cosas de vivir en el lago Innle.
Bajo cada casa hay una piragua y una despensa de pescado. La despensa es una red grande donde nadan y engordan peces deliciosos en espera de la cazuela. Algunas casas son tiendas de comestibles
Nosotros llevamos cinco dias en el lago, costumbrandonos al balanceo de las piraguas, al sabor del pescado y a la lluvia. El viento del sur trae lluvias cada dia y en los claros paseamos a menudo por aldeas, mercados y pagodas acuaticas. A veces vamos en bicicleta a las aldeas costeras, a veces cogemos alguna piragua y nos sentamos en el suelo entre senoras Pa-ong y cestas de tomates. La piragua va siempre abriendose paso entre praderas espesas de jacintos de agua. Patos que dormitan se despiertan cuando la barca casi les pasa por encima y echan a volar, asustados.
A Maing Than solo se llega por un puente. Es un viejo puente de madera de teka, de mas de un kilometro de largo, que pasa sobre el pantano, los arrozales y lagunas oscuras manchadas de jacintos acuaticos. Es un puente precioso, delicado. A cada tramo hay un castillete con sombra y bancos para descansar. El puente acaba de pronto en tres escalones que entran en una larga calle de agua. Acaba el puente y la unica manera de llegar a las casas ancladas en el agua es, una vez mas,con piraguas. Es un lugar por donde apenas pasan forasteros. Una belleza esplendorosa y pacifica escondida. Al otro lado del lago, justo enfrente, esta Khaung Daing que huele todo a cacahuetes a causa de las fabricas donde los tuestan.
El lago Innle, sin embargo, es famoso y tiene cierto glamour entre disenadores y estilistas por la elegancia de sus pescadores. Son los patinadores del lago.
salen a pescar con piraguas muy finas con los extremos planos. En uno de ellos va de pie el pescador y para remar usa la rodilla: sostiene el remo en vertical con la mano y la pierna lo hace girar con movimientos circulares. Los disenadores italianos les ven un gran parecido con los gondoleros venecianos. Sin embargo el efecto recuerda mas a un aficionado al skateboard. Parece que el pescador puera impulsando su monopatin mientra tira las redes. En cualquier caso resul;ta previoso y elegante. La canoa se desliza suave y silenciosa por la superficie de un agua lisa y parece que el hombre bailara en su extremo.
Ayer hubo una inundacion. Esta manana al levantarnos nos cuentan que anoche volco junto al puente una piragua llena de gente. Por la noche, en la tertulia despues de cenar, ya nos advirtio un amigo de que estaban abriendo las compuertas de la presa y los arrozales para desaguar al lago y que la carretera que nos une al continente estaba entera inundada.Hace un rato pudimos atravesarla por fin, en un tuktuk que avanzaba a duras penas con el agua hasta la altura del sillin. En las zonas mas inundadas se arremolinaba gente. Pero no son mirones, sino pescadores que  aprovechan el movimiento de peces para echar sus redes en las enormes charcas recien creadas y hasta en mitad de la carretera. En Birmania no queda mas remedio que aprovecharlo todo.
Llueve y sin parar y volvemos en piragua a casa cuando un atardecer glorioso salva el dia terrible. Un atardecer en tonos grises y azulados iluminado a trechos por nubes de color ocre y salmon. Estamos en la barca bajo la lluvia aun y la puesta de sol nos envuelve poco a poco en una manta cobriza que va ocupando el horizonte, el agua del lago y levemente incluso nuestra lluvia. Agua dorada.

22 agosto 2011

BUDITAS Y NIBBANAS

La via al nirvana viene a ser algo como la via al comunismo: un camino por definicion interminable y sin final a la vista.
A la puerta de las pagodas mas importantes hay senoras con jaulones llenos de gorriones, jilgueros y otros pajaros por el estilo. Por unas monedas se los ofrecen a los fieles que salen cargados de felicidad budista para que los liberen. Soltar a un pajaro es algo que da buen karma, como ofrecer cacahuetes a los monos o echar migas de pan a los peces de un estanque.
Sin embargo, casi todos los pajaros son recien cazados, precisamente para ese pequeno negocio. Los tienen hacinados en jaulones de cana trenzada y cada senora tiene tambien entre los pies una bolsa de plastico donde va metiendo con disimulo los cuerpecillos de los pajaros que continuamente se mueren. Esa bolsa, que a menudo esta bastante llena, es una metafora de esta sociedad, tan extraordinariamente religiosa.
El budismo es muchas cosas. Ofrece una explicacion a la vida pero tambien proporciona apoyos mucho mas materiales. Los monasterios eran hasta hace poco las unicas escuelas en zonas apartadas y aun ahora decenas de miles de ninos se hacen monjes -monjitos- huyendo de la pobreza. Por otro lado, las propestas mas importantes contra la Junta militar fueron cuando los monjes se unieron a las manifestaciones democracticas de hace cuatro anos. La imagen del ejercito disparando a los monjes indigno a la gente mucho mas uqe ninguna otra cosa antes. por eso el gobierno dejo de disparar y se limito a desaparecer a unos buenos miles de monjes en cuanto se calmaron las cosas. Mas de cinco mil, segun algunas cifras.
Tras las revueltas el gobierno ha dado facilidades para que se instalen y crezcan otras religiones que compensen el peso de los monjes budistas. Los edificios mas limpios y nuevos de Rangun son todos neogoticas iglesias catedrales de las variantes mas raras del cristianismo. En Rangun y Mandalay florecen mezquitas por doquier con esa fuerza expansiva que tiene siempre el islam. Pero nada mina la intima conexion de Birmania y su budismo.
Por las mananas, en todas las aldeas, filas de monjitas mendiantes, rapadas y vestidas con tunicas rosas, recorren las calles en fila india. Pasandespacio cantando ante las casas, los bares y los negocios. Las senoras salen a la puerta con un saquito de arroz y un cucharon y le echan una buena cucharada a cada una en la bolsa que lleva colgando. No lo hacen por pedir limosna, sino para dar a la gente una oportunidad de aumentar su karma.
Y el budismo tiene una extraordinaria cualidad para colarse por las rendijas. Sin necesidad de entender los mandamientos de buda (que empiezan por creer en buda, meditar y afeitarse la cabeza) ni sus vidas ni siquiera el milagro del nibbana conquista suavemente a quien se le acerca. Te va calando como la lluvia suave, sin darse casi ni cuenta. Uno puede resistir indiferente el desfile de pagodas, budas, budazos y buditas, pero con la acumulacion acaba por apreciar la serenidad de esos lugares.
Se sienta uno en una pagoda y se le queda la mente en blanco. Como dicen aqui, vacia. Despues, otro dia en un  templo de madera sobre una colina se queda absorto disfrutando del viento leve que mueve las banderolas. Y casi sin querer empieza a sentirse bien entre esta tranquilidad silenciosa que huele a teka vieja y sandalo ligero.
Menos mal que los monasterios lo devuelven a uno a la realidad.  Son siempre sitios abiertos y agradables donde el viajero es bien recibido y hasta se le ofrece te. A menudo suena mas o menos lejano un gong cuyas notas permanecen un rato temblando en el aire y el canturreo de algun nino que repite de memoria los  los chankras y salmos que se esta aprendiendo. Entonces los monjes te dan conversacion y tu preguntas y todo se parece un poco a tantas otras religiones. Los jovenes que viven anos encerrados en el monasterio para tener algo que comer. Que apenas aprenden a leer y recitar. Las largas conversaciones banales sobre dioses... todo tan parecido, que pierde un poco su magia mistica.
A cambio las pagodas abandonadas parecen sacadas de relatos aventureros de otra epoca. Las sesenta y nueve (ejem) estupas de Samkar estan invadidas por las vacas y los arboles. Un paisaje de ladrillos caidos, budas rotos, estatuillas apoyadas en cualquier piedra, cabezas sin tronco, trozos de estuco y la jungla que avanza. Un arbol ha crecido sobre una estupa que ahora forma parte de su tronco. En otras  la punta en vez de campanillas tiene una palmerita airosa. Por medio hay algun arbol retorcido de elegantes flores blancas y amarillas.
Y en Mandalay, la pagoda de Kuthodaw al atardecer tiene casi la misma magia que la famosa mezquita de Yamsousoukro. Son decenas de capillas que contienen cada una una pagina en marmol del libro mas grande del mundo, en un mar de estupas que al atardecer parece abandonado, olvidado y silenciosos salvo el sonido de las millares de campanillas de oracion que mueve el viento. No seria ninguna sorpresa cruzarse ahi, en esa soledad, con la sombra de corto maltes.
Una religion con mil caras. Y en el cibercafe donde escribo un monje chatea por el messenger envuelto en su tunica mientras otro juega a vidojuegos explosivos. Buditas.

21 agosto 2011

DIAS BIRMANOS


Mister Book y mister Charles se odian. Es un odio intenso y antiguo, lastrado por dos vidas demasiado cercanas en un pueblo demasiado pequeno. Concretamente en Hsipaw, justo donde empieza la selva birmana y donde nacieron, fueron a la escuela y crecieron los dos personajes, hoy sexagenarios.
Mister Charles es de origen chino y siempre estuvo bien relacionado con el gobierno militar. Ha construido un pequeno imperio turistico con un hotel y varios bungalows. Ha conseguido el contrato para alojar oficinas y empleados de la compania petrolifera china que repara el gaseoducto. Tambien ha conseguido siempre que todo el que intente hacerle sombra en el negocio en su pueblo acabe en la carcel.
Mister Book tiene una tienda de libros usados, sobre todo en ingles. Hace unos anos intento montar una agencia turistica. Visto que su contrincante le hacia la vida imposible, consiguio  covertirse en el representante de la liga nacional por la democracia (el partido en la oposicion) en el pueblo. Confiaba en que si ganaban las elecciones seria el quien se beneficiaria del apoyo del Gobierno. Ganaron las elecciones pero la Junts las anulo, ilegalizo su partido y lo unico que el consiguio fue pasar tres anos en la carcel. Regocijo de mister Charles.
Ahora que Aung Suu Yyi ya no esta en arresto domiciliario, y sale en las primeras paginas de los periodicos y hasta va a entrevistarse con el Presidente parece que la vida de mister Book va a ser un poco mas facil. Entretanto, nos ensena la correspondencia que recibe del extranjero: todos los sobres impecablemente cortados por su parte superior, como muestra de que pasaron la censura. Y aun asi tiene que pagar al cartero para que al menos le lleguen. Como siempre se paga todo aqui a escondidas.
Los pueblos birmanos estan anclados en la visa de hace casi un siglo; en el libro de orwell. Por mas que de los ingleses haya quedado bien poco. Apena las oficinas de correo (antiguas, de madera y con ventanillas estrellas) y los ferrocarriles. Funcionan los trenes ingleses de asientos de madera de rejillas. Estan cuajados de ratones atraidos por los montones de comida que lleva siempre la gente para estos viajes interminables. El momento mas emocionante es cuando pasa por algun acueducto. Verdaderas obras de arte metalico sobre gargantas que quitan el hipo... tambien del tiempo de los ingleses y sin ningun mantenimiento en el ultimo siglo.
En una primera impresion Birmania son Pagodas y pobreza en las ciudades, y pagodas y vegetacion en el campo. Rangun y Mandalay son lugares sucios, empobrecidos e increiblemenete africanos. Masas de gente y polvo y basura, con esa absoluta falta de todo -tiendas, parques o plazas incluidas- que solo habia visto antes alli.
Pero el pais se crece en sus pueblos. Todos rodeados de vegetacion exhuberante. En los caminos nos cruzamos bambu, teka, bananas, pinas, chirimoyas, higos. En cualquier rincon entre lo verde crecen cabanas hechas de estera y con techo de paja. Las esteras sirven para hacer paredes y para cubrir unas camas elevadas de madera donde uno se pasa el dia sentado y la noche tumbado.
Un lugar lleno de estampas de planicies verdes de arroz.Sin embargo, la imagen de un bufalo de agua arando el campo de arroz y guiado por un nativo con sombrero ancho es poco mas que eso, una imagen. La primera vez que el forastero lo ve le hace una foto y ya esta. Luego lo vuelve a ver en cada paseo, desde la carretera o el autobus. Pero es solo una imagen previa ny prevista. Topica. No provoca de cerca ninguna emocion o alegria suplementaria.
La alegria esta en los amigos que uno va conociendo. Una partida de Chei-lon en la esplanada de un templo abandonado. Se juega con una pelota de esparto y consiste simplemente en pasarsela unos a otros sin tocarla con las manos, solo con el empeine, los hombros o la cabeza. Y las horas pasan calidas e intimas.
Por otro lado las vacas jorobadas le estan comiendo el terreno a los bufalos de agua. Las vacas son lentas, blancas e importadas. Los bueyes negros, nobles, brutos y locales. Pero hasta a eso llega la globalizacion.

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