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30 agosto 2017

OCHO COSAS RARAS QUE HACEN LOS IRANÍES


1.-Operarse la nariz
Se ha puesto de moda. Por la calle, en todas las ciudades de Irán, uno se cruza continuamente con personas con la nariz cubierta con un apósito. Recién operadas. Son en su mayoría chicas, pero también algunos chicos. De todas las clases sociales: esencialmente gente con dinero pero incluso tenderos del mercado. Más allá, son muy frecuentes las mujeres a las que se les nota que se han sometido a una operación de éstas. Algunas quedan bien... otras no tanto.
Dicen que los médicos iraníes se han especializado en rinoplastia y es uno de los países del mundo donde mejor se hace. debe ser verdad. Al menos han tenido, y tienen,  mucha gente con quien practicar.


2.- Comer muy rápido y sin sobremesa
A los restaurantes iraníes se va a comer. No se va a charlar, ni a pasar un rato.
En la mayoría de lugares, además, te sirven muy rápido.
Así que lo habitual son familias grandes que llegan todos juntos y ocupan unas mesas o una de esas camas para comer. Piden inmediatamente y antes de que uno se dé cuenta ya han terminado y están yendo a pagar y saliendo. es como si hubiera una norma social que prohíba estar más de media hora en ningún lugar para comer. En las casas, también es un proceso veloz. Con poca charla y escaso entretenimiento.
 El concepto de la sobremesa no se entiende. Si alguien se toma un té tras la comida lo hace con la misma velocidad. Visto y no visto.


3.- No usar cucharillas para remover el azúcar
Nunca te ponen cucharilla con el té. En los cafés más populares y en las ciudades más alejadas de Teherán no es que no las pongan, sino que ni siquiera existen. Resulta extraño. Es cierto que en muchos locales dan piedras de azúcar cristalizadas en un bastoncito de madera que sirve para remover el té a la vez que lo endulza, pero ésa es la única concesión que hacen en este terreno. Es más, a menudo colocan junto al té terrones duros de azúcar muy sólida, de esos que uno puede ponerse en la boca para ir endulzando el líquido al beberlo (con resultados terribles para los dientes, que acaban siendo sustituidos por otros de oro). Pero hay lugares en los que junto a los vasitos dejan un azucarero lleno de azúcar molida... y tampoco ahí ponen cucharillas. Un misterio.


4- Dar el dinero con dos manos
En Irán es de pésima educación entergar dinero sujetando los billetes sólo con una mano. Es un gesto que se usa en verdad para entregar muchos objetos en un contexto de respeto, pero con el dinero, siempre. Recuerda vagamente al gesto balcánico de agarrarse con la mano izquierda el antebrazo de lo que se entrega con la derecha.


5- Fumar en los espacios cerrados en vez de en la calle
Como en otros países islámicos, en Irán es de mal gusto fumar en la calle. No está prohibido, pero no se suele hacer. En otros países sucede sobre todo en Ramadán pero en Irán es algo de todo el año. Así que los flujos de gente en los restaurantes y lugares de ocio son los contrarios a los europeos. La gente entra para fumar y sale a tomar el aire. Lo más habitual al llegar a una tetería, un restaurante o un local donde tomar algo es una niebla que difumina las figuras y que proviene de los cigarrillos del público.


6- Usar las aceras como carril moto
En muchos países es frecuente y normal que las bicicletas pasen a veces por la acera en vez de la calzada. En Irán sucede lo mismo con las motos. Sobre todo en Teherán. En las horas de máximo atasco, la acera parece ser el carril perfecto para que líneas enteras de motos sorteen el embotellamiento. En los momentos más tranquilos es simplemente una manera de no tener que andar ni un metro cuando se va de compras o a hacer un recado. porque, si la moto te puede llevar hasta la puerta misma, para qué pararse un metro más allá.


7- Pagar hasta las chucherias y a los manteros con tarjeta de crédito.
La promoción de las tarjetas de crédito ha sido una iniciativa del Gobierno. pero ha alcanzado un éxito inusitado en cualquier otro lugar del planeta. Si tienes tarjeta local de crédito podrás usarla incluso para comprar fruta en un tenderete en el extremo oriental del país o para pagar los productos que alguien venda en el suelo sobre un manta en cualquier bazar. El uso de la tarjeta sustituye al dinero prácticamente en todas partes.


8- Negociar el precio de los taxis con una aplicación.
En Irán los taxis tienen precios más o menos fijos. Se negocia antes de subir, y en cada ciudad hay varios precios según la distancia a la que vaya uno. A veces depende también de la hora o de las ganas de trabajar que tenga el taxista. En todo caso, lo curioso es cómo ha llegado esta costumbre al mundo de las nuevas tecnologías. Ahora, quien necesita un taxi suele pedirlo (sobre todo en las grandes ciudades) a través de una aplicación de móvil que no te da un precio fijo, sino una propuesta a la que puedes hacer una contraoferta. Se ha vuelto la manera más común de moverse en las grandes ciudades.

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